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MARIANA GÓMEZ NÚÑEZ, MUJER AVENTURA

Amante del riesgo

El riesgo y el peligro del paracaidismo ejercen sobre Mariana Gómez Nuñez de Ibarra (29) una fuerte atracción. Posee hasta hoy 110 saltos en la modalidad TR (Trabajo Relativo). “Siempre quise saltar. Un día vine a mirar, luego hice el curso y a los quince días salté por primera vez. Me parece un deporte muy apasionante”, aseguró.


Está casada con Justo Ibarra, también paracaidista. “Compartimos todo juntos. El tiene dos récord mundiales. Creo que para hacer este tipo de deportes tenés que estar con alguien que sienta lo mismo que vos, por el riesgo, por todo”.

Se casaron por civil en la zona de saltos de la Fuerza Aérea -donde van todos los fines de semana- y fueron de luna de miel a Orlando, Estados Unidos. Allí se dedicó a entrenar en un túnel de viento, mientras su esposo participaba en campeonatos de paracaidismo.

“Me falta mucho por aprender. Cada vez que podemos viajamos a Florida para practicar en el túnel de viento. Es un simulacro de caída libre de dos a tres minutos y te permite practicar mucho más rápido, casi durante 40 y 50 segundos con la ayuda de un instructor. Desde que practico este deporte, en vez de comprar zapatos guardo el dinero para saltar.”, comento.

MAMA PARACAIDISTA

Mientras no piensa en la caída libre se dedica a su pequeña hija Imani y su profesión “ Soy diseñadora gráfica e industrial. Llevó a mi hija a la guardería y luego me dedico a diseñar joyas, lámparas y pintar cortinas. También hago mucha gimnasia en casa.” En su infancia intento gimnasia olímpica y atletismo. “Eso me ayudó a tener mucha agilidad para los movimientos en el aire.”

PURA ADRENALINA

“Había tanta gente en el avión. Mirarlos mientras saltaban antes que yo era muy emocionante.”, reveló. “Lo importante es superar los miedos, sino no podríamos hacer nada. Al empezar un negocio, al tener un hijo, al casarte, si una tiene miedo no podrá llegar a su meta. Hacer todo con buena onda, con positivismo es lo mejor para sentirse bien con una misma.”

EN SUS EPOCAS DE ALUMNA

En mis comienzos aquí en Asunción fui a parar a un asado. Como el paracaídas era muy grande me quedé colgada de un árbol. Vinieron todos a mirarme y en especial todas las chicas querían saber cómo era EL paracaidista. Cuándo me saqué el casco todos quedaron sorprendidos.¡Es una chica!, dijeron. No lo podían creer.







Lila Vera

HERRAMIENTAS

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