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¡¡Honremos la bandera paraguaya!!

El próximo 14 de agosto se estará recordando el Día de la Bandera. La ocasión es propicia para llamar la atención sobre el profundo significado que encierran los colores y escudos de la enseña patria. Compartimos algunos comentarios al respecto, tomando en referencia las estrofas de la canción Qué linda es mi bandera, de Mauricio Cardozo Ocampo.


Los colores de la bandera paraguaya
El rojo de la parte superior de la enseña tricolor simboliza el reinado de la justicia; en el centro de la bandera, el blanco, nos evoca la importancia de vivir en paz; y el azul, ubicado en la parte inferior del pendón patrio, representa la libertad. Sin dudas, esta tríada resume los ideales más sublimes de la convivencia social.

El reinado de la justicia implica que todos los habitantes del país gocen de igualdad de derechos y oportunidades, sin opresores ni explotados, sin privilegiados ni excluidos. ¿Esa es la realidad vigente en el Paraguay? Si no lo es, el compromiso de cada uno es luchar hasta que se instaure la auténtica justicia en nuestro país; ¡y no apenas la justicia protocolar, burocrática y de mera formalidad legalista, una justicia apenas de fachada!

En lo referente a la paz, por ejemplo, ¿cómo olvidar las heridas, que aún en la distancia persisten, como consecuencia de las contiendas bélicas -caseras e internacionales- que ha soportado el Paraguay? No obstante, es bueno recordar que la paz no consiste únicamente en la ausencia de guerra, sino en la vigencia de los requisitos y condiciones que brinden la posibilidad de una vida digna a los habitantes del país, con salud, pan y trabajo.

En cuanto a la libertad, ¿podemos jactarnos de vivir en una nación independiente? ¿O persisten las ataduras que ligan al país a las imposiciones de las grandes potencias regionales y mundiales? ¿Qué autonomía tiene la nación paraguaya ante la vigencia de la abultada deuda externa con organismos financieros internacionales? ¿Hasta cuándo nuestros dirigentes políticos seguirán flirteando -migajas mediante- con estos organismos financieros internacionales, que explotan a los pueblos carenciados, saquean sus riquezas e hipotecan el futuro de las futuras generaciones de estas naciones?

El escudo de la bandera paraguaya
En un lado del escudo, se yergue la figura gallarda del león, quizás como emblemática representación de la fuerza y bravura del pueblo paraguayo, demostradas en todo el devenir de su historia; el gorro frigio, el emblema de libertad de los revolucionarios franceses, primero, y los republicanos españoles después, representa el ansia de verdadera y perenne libertad de nuestro pueblo.

Esta simbología gráfica es rematada por la inscripción paz y justicia, a manera de sutil contrapeso al coraje y bravura referidos, en busca del ansiado equilibrio, a la mesura y coherencia con que deben actuar los ciudadanos en la conquista de sus reivindicaciones.

En el centro del reverso del escudo, resalta la estrella como signo orientador de la bonanza que merece toda nación independiente. Bordean esta estrella la palma, que siempre engalana la figura de los triunfadores, y el olivo, en señal de imperecedera grandeza, o sea, la gloria reservada a los habitantes de esta nación.

¡Qué profundo y rico significado encierra la bandera paraguaya, uno de los principales símbolos de nuestra patria! ¿Y cuántas veces le observamos sin sentimiento ni emoción alguna e incluso le faltamos el respeto? Posiblemente, nunca nos enseñaron a comprender a cabalidad todo el valor de los mensajes que encierra. Ojalá, en adelante, hagamos el esfuerzo necesario para respetar y hacer respetar la bandera, quizás el emblema más representativo de la nación paraguaya.

Respetados miembros de cada comunidad educativa: Honremos nuestra enseña patria, en señal de respeto a los héroes de su historia, de consideración al esfuerzo que realizan día a día los ciudadanos honestos para forjar un país mejor, y a manera de compromiso personal con el futuro de grandeza que merece nuestra patria.

Nuestro deber es respetar y hacer respetar la bandera en todo momento y lugar. Y que esta consideración y respeto a la bandera no se reduzca apenas a un acto protocolar en su día, sino sea una conducta habitual en todos nosotros. ¡¡Adelante, juntos podemos!!


Mario C. Parra Gaona

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