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Organismos de control deben ser más estrictos

Con la tétrica noticia del hallazgo de tres cuerpos semimutilados, con signos de todo tipo de violencia, con las manos maniatadas y los rostros totalmente desfigurados, la población norteña, nacional e internacional, quedó "schokeada" y más golpeada aun al conocer la identidad de los primeros implicados en tan horrendo crimen, que señala a policías de la zona. El esclarecimiento y el castigo a los responsables están en manos de la justicia, que debe ser más estricta.


El comerciante brasileño Antonio Dantas, su hijo Antonio Aparecido Dantas y Silvio Espínola Muñoz, fueron declarados como desaparecidos en los primeros días de enero en la zona de Horqueta, departamento de Concepción, luego de que fueran interceptados por agentes policiales en una barrera policial, sin embargo, recién una semana después los presuntos ejecutores dieron pistas para tan dramático desenlace con simples fines de robo.

Las pesquisas apuntan hasta el momento a los suboficiales Angel Montanía, Sixto González y Victoriano Brizuela y el oficial inspector Carlos Ortiz, aunque no se descartan a otros involucrados en uno de los asaltos más sanguinarios registrados en el país.

Los jueces, fiscales y policías que investigan el caso deben ser implacables e incluir en el expediente en carácter de "cómplices y encubridores", al entonces jefe de la comisaría de Horqueta, oficial inspector Rubén Darío Galeano, y el oficial de guardia y ayudante del mencionado, suboficial Victoriano Bareiro.

Galeano, Bareiro y quizás otros uniformados tienen mucho que contar para el esclarecimiento de tan cobarde ajusticiamiento con fines de robo, porque casi inmediatamente tuvieron conocimiento de la intervención de sus camaradas. Ojalá las investigaciones prosigan y las autoridades intervinientes no se conformen con la última detención de uno de los civiles involucrados, Leonardo Gómez Recalde.

En manos de los autoridades intervinientes está recuperar la escasa credibilidad del cuadro policial y la tranquilidad en las rutas y la vía pública, porque estos últimos crímenes no se tratan de hechos aislados, en el que uniformados estén involucrados en crónicas funestas. Casi siempre que ocurren asaltos, estos tienen participación directa o indirecta, a los que se suman las cuantiosas denuncias de perturbación de la paz pública y abuso de autoridad.

Ejemplos de mal desempeño en sus funciones de uniformados existen en series y seguirán repitiéndose si los organismos de control no profundizan las investigaciones y se conforman con simples relevos policiales.


Telmo T. Ibáñez Jara (Concepción)

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30/01/2005 00:00:00