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Efecto de la materia orgánica en el suelo

El empleo de microorganismos en el suelo sirve para orientar el proceso agrícola hacia un funcionamiento armónico de producción. Si tenemos un sistema de producción en base a microorganismos benéfico, toda la producción saldrá sana.


Esto lo podemos lograr con un sistema de producción basado en la producción completamente orgánica, biológica, natural y asociativa.

En la huerta orgánica, los microorganismos se expresan en todos los procesos como formadores del suelo, fertilizantes, sanidad y como controladores biológicos.

En una agricultura orgánica, los agricultores y la huerta escolar, todos los maestros y alumnos deberán ser previsores y en todo momento deben preocuparse de la construcción y mantenimiento de un sistema productivo sano y fértil; en otras palabras, de buena calidad.

Al trabajar el suelo debemos cuidar que se produzca la fermentación aeróbica, así como en el manejo como en la producción del compost. También es necesario si se trabaja con fertilizantes líquidos, producto de la disolución del compost, o de humus de lombriz, o de plantas machacadas que son excelentes abonos como la ortiga, fermentados por 1 día en agua.

Para lograr todo lo antes dicho es imprescindible en primer término tener un suelo sano, con buena capacidad de colonias de microorganismos, cuidando de no incurrir en ningún momento en la utilización de elementos no orgánicos. Luego tendremos que cuidar nuestro suelo en forma fermentativa, es decir, que los procesos patógenos de putrefacción han sido nulos o minimizados hasta la eliminación. La condición aeróbica establecida a pleno, ya sea por la aplicación superficial del humus o compost y por la forma de laboreo, que debe ser sin varia la posición de las capas del suelo. Si la labor la haremos en la huerta que sea con la hay, o una pala sin voltear la tierra. Si lo hacemos en gran escala con arado de cincel o de profundidad sin vertedera que voltee el suelo. Y preferentemente los abonados que con abono liquido (ya mencionados).

CONGELACIÓN DE LAS HORTALIZAS

La Escaldadura

En el interior de los vegetales se hallan encimas que, al entrar en contacto con el aire, provocan una serie de consecuencias negativas: la pulpa se oscurece, las hortalizas adquieren un sabor amargo y toman mal aspecto.

Para evitar estos fenómenos es necesario poner los vegetales en agua hirviendo durante algunos minutos y, acto seguido, enfriar los en agua fría.

Este tratamiento, conocido como escaldadura, bloquea de forma definitiva la acción indeseada de los encimas. Las reglas para llevar a cabo correctamente la escaldadura son pocas, pero deben seguirse con atención; a continuación se enumeran sucintamente los pasos generales.

* Hay que respetar escrupulosamente los plazos indicados.

* Conviene no poner a escaldar más de 1/2 kg. de producto cada vez.

* La cantidad de agua que hay que emplear para la escaldadura tiene que ser abundante.

En todo caso, se necesitan, al menos, 8 partes de agua (en peso) por cada parte de verdura, lo que significa que son precisos al menos 4 litros de agua para 1/2 kg. de hortalizas;.

* Conviene emplear un contenedor metálico para introducir las hortalizas que escaldaremos, porque de este modo las operaciones de colado y enfriamiento son más rápidas y sencillas;.

* El agua debe estar en plena ebullición en el momento de la inmersión, y debe retomar dicho punto lo más rápidamente posible: la llama bajo la olla, por tanto, siempre debe estar al máximo.

* El cálculo de la duración de la escaldadura se hace a partir del momento en que el agua vuelve a hervir, poco después de la inmersión.

Si bien el tiempo de escaldadura mayor del necesario no causa especiales problemas, conviene no excederse, pues las altas temperaturas destruyen las vitaminas en las que son ricas las verduras.

Si se sala el agua de forma moderada, los productos conservan mas los colores típicos de cada uno.

Una vez realizada la escaldadura se enfrían rápidamente los productos bajo un chorro de agua fría; si son delicados es preferible sumergirlos en un recipiente de agua helada.

Después se cuelan y secan, de forma más o menos minuciosa, según el tipo de hortaliza y del preparado que se pretenda hacer.

Para secar puede emplearse un trapo limpio, o mejor aún, papel de cocina.

Las hortalizas particularmente ricas en agua, como lechuga, la achicoria u otras ensaladas no pueden congelarse. La gran masa de líquido que contienen estas verduras aumenta de volumen durante la congelación y rompe las paredes de las células. Cuando el producto descongele habrá perdido su estructura, resultará blando y no será apto para el consumo.

Sin embargo, hay una excepción: si las verduras se consumen sólo cocidas, como las espinacas, entonces este ``marchitamiento'' deja de ser un problema y puede procederse a la congelación.

PLAGUICIDAS E INSECTICIDAS ORGÁNICOS

Repollo (Brassica oleracea L.)

Es una planta hortícola, que ha dado buenos resultados sembrándola intercalada con el tomate para repeler la palomilla.

VALOR NUTRITIVO DE LAS HORTALIZAS

LA ESPINACA

Composición x 100 gr.

PRINCIPIOS INMEDIATO %

Calorías 28
Agua 93.1
Hidratos de Carbono 7.1
Grasas 0.5
Proteínas 2.3
Fibra 1.6

VITAMINAS
Vit. A 8.100
Vit. B1 0.1
Vit. B2 0.2
Niacina 0.6
Vit. C 51

SALES MINERALES
Calcio 84
Fósforo 24
Sodio 73
Potasio 476
Hierro 7.5


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Ultima actualizacion:
09/08/2005 00:00:00