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LOS PARAGUAYOS QUE VIVEN EN EL EXTERIOR

Regreso a la tierra del techaga’u

Atraídos por el dulce aroma de la flor de coco o el inigualable jazmín, cada diciembre los paraguayos vienen de todas latitudes a pasar la Navidad y recibir el Año Nuevo con su familia. Si para el Arq. Jorge Bosch, residente desde 1985 en Nueva York, la nostalgia es más que suficiente para volver; el compatriota Eduardo Villalba, quien vive desde hace 20 años en Suecia, se siente seducido por el clima y el calor de 40 grados. No es para menos, en su patria adoptiva el verano propiamente dicho es de ¡apenas diez días!


"EN PARAGUAY NOS GUSTA EL CALOR"

Eduardo Villalba junto con su esposa Karina y sus hijas Olivia, Aramí y Trixi.

"Lo que más nos gusta de Paraguay es el clima con mucho calor y la naturaleza", no duda en responder la sueca Karina (Svensson) Villalba, quien ha venido con su esposo Eduardo Villalba y sus tres hijas para pasar las fiestas en nuestro país.

Podría parecer una locura que a alguien le agrade el rabioso sol que nos sofoca en enero, pero en el caso de esta familia tiene una explicación lógica. Ellos viven en Ostersund, Suecia, donde la temperatura máxima llega a 30 grados en un breve verano que dura entre 10 días a dos meses, según el año. Seis meses son de crudo invierno y hay nieve hasta en plena primavera boreal. Las temperaturas se mantienen entre 5 y 10 grados bajo cero y cuando más intensos los inviernos llega a 35 grados bajo cero.

Acompañado de su esposa y sus hijas Olivia (12), Trixi (10) y Arami (3), Eduardo se apresta a recibir el Año Nuevo en Asunción. Analista de sistemas, lleva 20 años en la pequeña y gélida isla ubicada en el distrito de Ostersund, unos 600 kilómetros al norte de Estocolmo.

El alto costo del pasaje y las 22 horas de vuelo, para este paraguayo tiene su recompensa en el reencuentro con la familia, el aroma del jazmín paraguay y la flor de coco.


MAS OPTIMISMO

Doña María Teresa Cáceres de Villalba no oculta su alegría por la presencia de su hijo.

Eduardo Villalba asegura que entre la última que vez que estuvo en Paraguay, en el 2002 y ahora, existe una gran diferencia, pues él nota mayor optimismo. "Estando lejos no se puede percibir mucho, pese a que mi rutina comienza con leer todos los días el ABC Digital, durante cinco minutos".

Pasar las fiestas aquí y allá en nada se asemejan en la óptica del paraguayo. En Escandinavia las celebraciones han perdido su sentido religioso y han sido ganadas por el consumismo. "Son tradiciones distintas, todo el mundo está estresado por el consumismo de estos días. Aquí todavía hay mensajes de navidad y la celebración es el niño Jesús", afirma.

La gran mayoría de la población sueca es atea y eso se refleja en todos lados. "De 25 empleados que estamos en la oficina, solo dos somos cristianos".
Para el compatriota este año la celebración tiene un sentido muy especial en torno a su madre, María Teresa Cáceres Vda. de Villalba, de 73 años, pues en el año 2003 perdió a su padre y dos hermanos. "Fueron meses muy duros, pero la vida te da y te saca. Ahora somos todo con mamá", dice resignado y presto para aprovechar la celebración.


EL TRABAJO

En su patria adoptiva Eduardo se dedica de lleno a trabajos de consultoría de energía eléctrica en la empresa Tietoenator. La firma opera en Suecia, Noruega y Dinamarca y también tiene incursiones en Europa, Asia y Estados Unidos con un total de 22.000 empleados. "Lastimosamente todavía no estamos en Latinoamérica, pero nunca se sabe".

El mercado energético en Escandinavia es libre y las empresas cotizan a diario en la Bolsa de Valores. Existe mucha racionalización para evitar las emisiones de gases.

A su criterio nuestro país presenta un enorme potencial para ser explorado por este tipo de empresas, pero hace falta márketing y mayor contacto al más alto nivel para promocionar el país a las inversiones, asegura con patriotismo.


LA PATRIA Y LAS RAICES SON MAS QUE SUFICIENTES

El Arq. Jorge Bosch y su esposa Ramonita Gómez, junto con sus hijos Christian, Montserrat y Jordi, en su casa de Asunción.

El Arq. Jorge Bosch y su esposa Ramonita Gómez de Bosch junto con su hijo mayor, Christian (26), quien estudia Multimedios en Estados Unidos, podrían haberse quedado a esperar el 2006 en el Times Square de Nueva York.

Pero "la patria, las raíces y el techaga’u" son motivos más que suficientes para esperar el Año Nuevo en la tierra. "Siempre vengo con toda la familia y nunca pierdo el contacto porque todos los días buscamos noticias sobre nuestro país en los diarios en internet y tengo conectado al sistema de música funcional de Radio Ñandutí en la oficina", explica el profesional paraguayo que hace poco llegó a la presidencia de la Sociedad de Arquitectos de Nueva York y desde hace años lidera el Centro Paraguayo de Nueva York.

La atracción de venir a pasar las fiestas aquí este año es mucho más fuerte para los Bosch pues su hija Montserrat, de 24 años, quien está a punto de terminar la carrera de Sicología en la Universidad Nacional de Asunción, se casó precisamente ayer.

El reencuentro de este año incluyó a toda la familia, pues el hijo menor, Jordi (21), estudiante de telecomunicaciones en Barcelona (España), también vino para la celebración.

El Arq. Jorge Bosch es asunceno y pertenece a una de las ramas de los Bosch que vinieron de España. La arquitectura le viene por herencia y vocación. "Mi padre vino de Catalunya para trabajar en las construcciones. Cuando estuve en el tercer curso del colegio ya empecé a ser su ayudante albañil y así terminé el sexto curso y luego estudié arquitectura", recuerda.


LA SOCIEDAD DE ARQUITECTOS

La Sociedad de Arquitectos de Nueva York es la única agrupación de los profesionales neoyorquinos del ramo. Cuenta con 600 asociados y fue fundada en 1906, de modo que este año que empieza cumplirá su primer centenario con grandes festejos. "Tengo el honor de ser el presidente de los 100 años. Vamos a hacer una gran exposición sobre todos los rascacielos hechos en Nueva York en el último siglo", anunció.
El compatriota está radicado desde 1986 en los Estados Unidos, de los cuales solamente en dos ocasiones se quedó a pasar las fiestas de fin de año en Nueva York. "Allá ya no se festeja mucho la Navidad. Es más frío y la celebración se hace el mismo día, 25 de diciembre, porque ya no hay Nochebuena. Extrañamos la flor de coco y la sopa paraguaya. Por eso, el que puede venir siempre lo hace, pero muchos otros lastimosamente no pueden regresar por cuestiones de documentos".

Cuando regrese a la capital mundial, el Arq. Bosch seguirá haciendo oficina en su sede de la Quinta Avenida. A la par debe dirigir ad honorem la sociedad que está muy bien organizada, se reúne una vez al mes y ahora está abocado a la creación del comité para los festejos.


Pedro Gómez Silgueira

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31/12/2005 00:00:00