abc Google  

LITERATURA PARAGUAYA

Vagos sin tierra

¿Qué será aquello que trae como si no le pesara? Paulina lo miraba avanzar mientras la curiosidad se le salía. ¿Qué va a decir Paulina cuando me vea?, conjeturaba él, riéndose por anticipado de su asombro, porque ella notaba a la legua cuando regresaba contento.


René Ferrer de Arréllaga

Chopeo se había marchado al alba sin disipar el enfado de su mujer ni darse vuelta a mirarla. Se distanció troteando por el callejón con el pálpito de un disgusto que traería cola. Ceñida por el vestido gastado, la figura de Paulina se quedó cada vez más atrás, más triste, más remota. El desamparo se había vuelto una costumbre, acaso un requisito indispensable de la supervivencia.

Que los yerbales eran la tumba del hombraje de la Provincia y que nadie volvía con un real en el bolsillo porque las acreencias prohijaban otras, cebándose sobre las ilusiones harapientas de los peones, era la murmuración corriente.

-Para qué luego te vas a ir, si los mensús entran al mineral endeudados por más de un año, y sin esperanza de progresar nunca. La voz de su mujer zumbaba como un moscardón empecinado en molestarlo. Pero el oído es una lápida que clausura el entendimiento si el capricho decide salirse con la suya.

-No creas todo lo que se dice por ahí. No seas tonta. ¿Cómo va a ser cierto que el peonaje vive enhambreado si todo el mundo quiere irse para allá? Asegún le va a cada cual nomás se cuentan las cosas.

Chopeo le prometió volver al cumplirse el plazo de seis meses, recalcando que los yerbales eran la única chance que tenían de adelantar en esta vida. Paulina, enfurecida, le dio la espalda.

-Vení conmigo, no seas así -trató de amansarla, llevándola al catre.

Pero las caricias no son un argumento eficaz si preludian el distanciamiento.

-Mentira, no vas a volver. Te estás burlando de mí como siempre. Me dijiste que íbamos a estar mejor por estos lados, y ahora te vas. Paulina se resistió cuanto pudo, hasta que él terminó gritándole que acabara de una vez con sus anuncios de mal agüero y abriera las piernas.

La escuchó sollozar, la dejó gritar sobre las lágrimas inservibles, la sintió maldecir. No le importó. La fiebre de las minas se le había metido bajo las uñas, entre las cejas.

-Paulina, Paulina, che ama, vení para acá. Mirá lo que te traigo.

Ella puso los ojos sobre la repisa del santo y, persistiendo en su enojo, trató de no hacerle caso. La artimaña de la indiferencia no progresó. ¿Cómo aguantarse el impulso de saltar sobre aquella novedad? ¿En que horcón atarse los pies para no salir corriendo a su encuentro? Apenas reiteró el llamado, se abalanzó alborozada sin dar crédito a su felicidad. Su marido estaba ahí con aquella cosa que no sabía... Lo contempló con admiración. La cara se le llenó de sonrisa, y la vista de agua clara, porque acababa de topetarse con un ángel resplandeciente.

De pronto, aquella compra le confirió un prestigio inusual. Entre su mujer que abría una boca tan grande como el mismo campo, Bernardita haciendo girar el índice sobre el utensilio sin despegar los labios y Yacaré empeñado en ladrar, Chopeo se sintió el más hermoso de los hombres.

Solícita, Paulina le ayudó a desatar la trinca que sujetaba las asas, y una vez que la olla estuvo en tierra, la examinó embelesada. Dio tres vueltas en derredor, tanteó el diámetro y el grosor, y le pareció de buen porte; tan insólita frente al cobertizo donde humeaba el fogón, que no atinó a balbucir una bienvenida.

-¿No te gusta? -le increpó él más ofendido que desconcertado por la callada.

-Pero cómo no me va a gustar, por Dios. Demasiado me gusta si que.

Paulina tomó la olla; la abrazó con ternura, volviéndola a colocar en el suelo para apreciarla mejor, y antes de llevársela para dentro le preguntó, incrédula:

-¿Es para mí? ¿Para mí sola? -Después, con la cara seria, agregó- ¿Y cómo vamos a hacer para llenarla?

Sin fijar la vista en ningún punto, Chopeo rogó que alguna contestación se le soltara de la garganta..

ACTIVIDADES SUGERIDAS

- Enumera las necesidades que se presentan en el fragmento.

Describe en los mismos detalles de vida a una familia moderna.

Investiga lo que opinan tus compañeros sobre la sencillez.

Frase de hoy: ”Ofende a Dios quien oprime al pobre pero lo honra quien le tiene compasión”. Proverbios 14-31


HERRAMIENTAS

  • + Del Día
  • + De La Semana
  • + Del Mes

 Artículos más leídos

Estadísticas

 

Visitas

Páginas

Hoy

33.291

218.028

Ayer

35.386

238.275

Ultima actualizacion:
03/03/2006 00:00:00