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Brasil y Argentina abusan de los países más débiles

El gobierno del presidente de Bolivia, Evo Morales, ha manifestado su inquietud por haber sido relegado de la reunión sobre el proyecto Gasoducto del Sur que impulsan los presidentes de Argentina, Brasil y Venezuela, pese a ser aquel país uno de los de mayor reserva de gas natural en la región. El descontento de Bolivia en el área energética es parecido al que siente Paraguay con el Brasil y la Argentina por la discriminación y los abusos que padece el país en las hidroeléctricas binacionales de Itaipú y Yacyretá. Esos dos grandes países compran y venden la energía de las hidroeléctricas citadas, pero prohíben al Paraguay hacer lo mismo. Estos problemas demuestran patentemente la fantasía del Mercosur y el fracaso de la supuesta voluntad de integración de los gobiernos de la región...



El gobierno del presidente de Bolivia, Evo Morales, ha manifestado su inquietud por haber sido relegado en las discusiones sobre el proyecto de construcción del Gasoducto del Sur que realizan Venezuela, Brasil y Argentina, en Caracas. "Es la segunda o la tercera vez que los ministros de Venezuela, Brasil y Argentina se reúnen para tratar un tema que también nos atañe", dijo el ministro boliviano de Hidrocarburos, Andrés Soliz. Si una reunión de países de la región afecta el interés boliviano, "lo lógico es que Bolivia esté presente", advirtió. Esta contrariedad de Bolivia es apenas un atisbo de todo lo que está mal en el esfuerzo que supuestamente se realiza hacia la integración energética regional, a causa de las injusticias y la parcialidad de los gobiernos de Brasil y Argentina.
El Gasoducto del Sur, que entraría en operación en el 2012, sin duda alguna, es del interés de Bolivia. Después de Venezuela, Bolivia es el país con mayores reservas de gas natural, y sus principales clientes son Brasil y Argentina, a los cuales les vende unos 30 millones de metros cúbicos por día. El gigantesco gasoducto que pretenden construir Brasil, Argentina y Venezuela, con una inversión de más de 20.000 millones de dólares y un recorrido de 8.000 kilómetros, que partirá de Puerto Ordaz y pasará por Manaus y São Paulo hasta llegar hasta Montevideo y Buenos Aires, transportaría cinco veces más gas natural que los actuales gasoductos bolivianos, a los que despojaría de sus mercados.
El gobierno de Evo Morales ha sido relegado repetidas veces de las negociaciones, precisamente porque Brasil y Argentina pretenden con este proyecto, entre otras cosas, presionar a Bolivia para no incrementar los precios actuales del gas. Sin sus mercados de gas, Bolivia tendría serias dificultades no solamente para construir la infraestructura productiva que requiere el país, sino inclusive para su supervivencia fiscal, dado que los ingresos de la exportación de gas representan una parte sustancial de los recursos de que dispone el presupuesto de gastos.

Por otra parte, si Bolivia incrementa en forma descomedida el precio del gas de exportación, como reclaman los sectores radicales de izquierda que derrocaron a dos presidentes y llevaron a Evo Morales al gobierno, las economías de Argentina y Brasil podrían sufrir graves retracciones y escasez de energía en el mediano plazo. Evo Morales, no se debe olvidar, prometió nacionalizar el gas natural, con lo cual expropiaría de las empresas privadas que han invertido en Bolivia cerca de 5.000 millones de dólares desde 1997, entre las cuales se encuentra la petrolera estatal brasileña Petrobrás.

El descontento de Bolivia con la postura de sus vecinos en el área energética es parecido al que siente Paraguay con el Brasil y la Argentina por la discriminación y los abusos que padece el país en las hidroeléctricas binacionales de Itaipú y Yacyretá. Tanto Brasil como Argentina compran y venden la energía de Itaipú y Yacyretá, pero prohíben al Paraguay hacer lo mismo. Y, lo que es peor. le cobran muy elevados intereses por la deuda de las binacionales y no permiten a nuestro país fijar el precio de la energía que producen las hidroeléctricas de acuerdo a los precios del mercado regional. Brasil y Argentina se apoderan de la energía del Paraguay, del mismo modo que pretenden seguir haciendo con Bolivia.
Estos problemas que demuestran patentemente la fantasía del Mercosur y el fracaso de la supuesta voluntad de integración de los gobiernos de la región, en perjuicio de los países más débiles y pobres, en este caso no tendrán solución hasta tanto no se liberalicen los mercados energéticos del continente y comiencen a primar los criterios económicos en lugar de la mera exaltación política que tanto daño ha hecho a los pueblos latinoamericanos.


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06/03/2006 00:00:00