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La chica de rojo

Despojada de toda presunción, Monserrat accedió a una entrevista; llegó ataviada con una gran sonrisa, pantalones ceñidos -de fiera-, el pelo largo y rizado. Como Shakira. “¡Sí, claro, ella me encanta!, pero también admiro muchísimo a Björk, la islandesa”, decía mientras cruzaba las piernas y nos miraba con unos ojos grandes y luminosos. Y tal proyección de luz tiene su razón de ser en el mundo que eligió: el del show, el canto y el escenario.


Invitada por sus pares paraguayos, llegó por primera vez a nuestra capital Monserrat Bustamante, la bella chica de Rojo Fama, de Chile. Espontánea y feliz charló de todo un poco. Aquí, una pincelada de la vida de la show woman del momento en el país trasandino.

“Aunque no lo creas, decidí ser cantante a los 8 años; a los 13 me sentí lista para volar; canté de todo, tango, cuecas, valses, música para niños. Cantaba lo que me pedían y todo me salía naturalmente. Desde entonces trabajo y gano mi dinero”. Monserrat Bustamante nació hace 23 años en Valparaíso, bajo la batuta de una familia humilde pero rica en talento y expresión, “mi mamá canta, mi papá es músico y pintor, una de mis abuelas canta boleros, y la otra era actriz. Así que crecí en este ambiente, nada de lo que pase me puede sorprender, estoy preparada para encarar las cosas como vengan; si son buenas las disfruto y si no, sí o sí las supero”, cuenta esta mujer del pop, a quien ni amor ni pasión le faltan para seguir; su pareja (un músico rockero), sus padres y hermana le dan la energía necesaria para luchar cada día por lo que ella cree.

“No surgí de la nada, a los 19 años ya tenía un camino hecho, visité todas las casas discográficas de Chile, pero no fue fácil. Un día vi en la tele el programa de Rojo y me presenté. Canté y gusté. Hoy formo parte del elenco del programa. Chile les está dando muchas oportunidades a los jóvenes y eso me parece fantástico. Aún no llegué al Festival de Viña del Mar, el más importante de mi país, pero estoy en la lista de invitados”. A pesar de su crecimiento como artista en Chile -donde incluso ya participó del taquillero film local “Rojo, la película” -grabar su segundo disco es harta labor; las casas discográficas chilenas no diferencian sus intereses de los del resto del mundo, buscan artistas jóvenes que vendan mucho y rápido. “Tuve una propuesta para hacer canciones. En Chile, grabar no es algo que consigues todos los días, pero las canciones que me pedía el sello no era lo mío. Les dije que no y no lo pudieron creer. Mi primer disco llegó a ser de platino, se vendió superbién. No quiero ser una estrella fugaz, quiero ser una artista que perdure en el tiempo”.

-¿Tu condición de artista tan joven no te desconecta un poco de la realidad?

-No, no. Un artista que pierde el contacto con la realidad, pierde sensibilidad y entonces ya no transmite nada. A mí me duelen muchas cosas de la realidad, por ejemplo que los niños trabajen desde chicos. Yo lo hice, no me costó, lo disfruté, pero no es así para la mayoría. Chile es un país difícil, con mucha diferencia social, clasismo, una división marcada entre ricos y pobres. Le agradezco a Dios que me haya dado el talento del canto y la posibilidad de vivir de esto, de ser escuchada.

-¿Cómo se vive, en tu caso, del canto?

-Mira, qué cosa, porque yo estudié canto lírico un año y medio cuando era niña, pero dejé porque soy una rebelde, una desordenada. En realidad tengo mi propia disciplina. Cómo vivo, me preguntas, bueno, además de las presentaciones, tengo una escuela de canto en Viña, casi 100 alumnos.

-¿Qué te parecieron los cantantes de Rojo-Paraguay?

-Durante los ensayos me parecía estar en Chile, hay mucha similitud en el ambiente. No vi mucho, me llevo un video. Creo que a algunos les faltó presencia en el escenario, pero otros estuvieron muy bien. Estas cosas pasan en todas partes. El único consejo que yo puedo dar es que se hagan de disciplina y constancia, si quieren ser artistas que no se desanimen nunca.

De Paraguay la artista de Rojo Chile se lleva un lindo recuerdo, no solo por la lista de admiradores, sino por la experiencia de conocer una nueva tierra y cultura. “Quiero agradecer especialmente a Lenys (Paredes) por lo linda que ha sido conmigo, y también agradezco de corazón a todos los paraguayos que me recibieron con tanto cariño”. La show woman se despidió como llegó, con una sonrisa. Ya el avión partió llevándose a esta mezcla de look Shakira, energía Trevi, voz dulce como Miriam Hernández, pero al fin una completa Monserrat, a quien la fama y el dinero hasta hoy no perturbaron. “Sigo siendo ‘la Monse’ y teniendo a mis amigos de infancia. El dinero es bueno pero no vale más que el amor”, dejó escrito antes de partir.


Lourdes Peralta

HERRAMIENTAS

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