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LOS DULCES FRUTOS DEL AMARGO DESARRAIGO DE MILES DE COMPATRIOTAS

El país gana nuevo nicho de mercado

La multitud de compatriotas desarraigados, por contradictorio que parezca, comienza a pagar con creces a la economía que no tuvo la capacidad de retenerlos. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) informaba en Asunción que solo este año, esa suerte de "diáspora laboral" redituará al Paraguay alrededor de US$ 650 millones, cerca del 8% de su actual Producto Interno Bruto, superior incluso a los resultados que promete la avasalladora actividad frigorífico-ganadera.


El fenómeno tiene sus críticos, porque según ellos es "un flujo inorgánico que podría perjudicar al mercado local", así lo advierte el presidente de la UIP, Gustavo Volpe. No obstante, la interpretación correcta debería ser que el país ganó un nuevo nicho de mercado, que convierte a un importante sector de nuestra sociedad en receptores regulares de nuevos flujos de recursos, luego en agentes económicos, sujetos de créditos, capaces de asumir en cualquier momento el multiplicador papel del microempresarios.

REMESAS SON EL NUEVO PANAL DE MIEL PARA NUESTRA ECONOMÍA

Las remesas familiares pasan a ser un nuevo panal de miel para nuestra economía, cuyos renglones tradicionales padecen hoy de dolorosas afecciones, causadas por una variedad de factores que comienzan con las políticas desacertadas de Estado y finalizan en la ineficiencia empresarial, sector en el que apenas se mueve una variante (tipo de cambio) de la ecuación, y sus representantes gritan al cielo con la intención de convencernos de que las divisas que envían los compatriotas desde afuera hasta son perjudiciales, porque afectan nuestra competitividad.

Sin entrar a discutir el desarraigo familiar que implica el monto creciente de esas remesas como consecuencia, fundamentalmente, de la falta de generación de empleo en el ámbito local y el fenómeno de la globalización, queremos concentrarnos en los reveladores datos de un primer estudio que hizo el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre remesas, con el sano propósito de entender mejor su impacto, positivo en la mayoría de los casos, sobre nuestra sociedad.

De acuerdo con el informe presentado en el Sheraton Hotel de nuestra capital, los paraguayos que trabajan en el exterior remesarán este año alrededor de US$ 650 millones, cifra que puede subir en los próximos dos o tres años hasta US$ 1.000 millones. Dicha cifra será superior a las estimaciones de ingreso previstas por carne, que rondan los US$ 500 millones, y que en este 2006, es sin lugar a dudas, el sector de mayor fortaleza exportadora con un crecimiento cercano al 70% en comparación con los números del 2005.

Los 650 millones que serán remesados por los paraguayos desde el exterior representarán alrededor del 8% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB) del año pasado (US$ 7.671 millones) y el 43% de nuestras Reservas Internacionales Netas (RIN), que actualmente rondan los US$ 1.500 millones. Debemos aclarar que cuando el Banco Central del Paraguay (BCP) presente el próximo años su informe sobre el Producto Interno Bruto (PIB), la composición de este indicador no saldrá con ese porcentaje, por la sencilla razón de que solamente el 15% de los 650 millones de dólares se recibirá por el circuito del sistema financiero ya que el 68% ingresa vía compañías remesadoras, encomienda / currier (14%) y viajeros a Paraguay (3%). En los registros del Central, a julio de este año las remesas familiares totalizan apenas US$ 7.164.300.

El primer informe sobre remesas familiares fue realizado por el BID sobre un universo de 3.377 entrevistados, una muestra representativa de los 3.700.000 de personas que integran la Población Económicamente Activa (PEA) del país. Unos 370.000 paraguayos se encuentran actualmente trabajando en distintos países del mundo.

De la mencionada cantidad de encuestados, el 69% respondió que tiene algún familiar trabajando en el extranjero mientras que el 31% dijo no tener. El 90% respondió que su familiar le envía dinero regularmente; en tanto que el 10% restante respondió en forma negativa. De acuerdo a lo explicado por el representante local del banco, Alvaro Cubillos, la globalización hace que haya un flujo migratorio más grande, y que en algunos países, como es el caso de Centroamérica, se ha dado en forma temprana mientras que en otras naciones como es el caso de Paraguay, esta experiencia es más reciente.

Dijo además que una gran cantidad de recursos que se está remesando desde el exterior hacia los países de la región va directamente a familias de clase media o pobre cuyo efecto redistributivo es muy positivo.

Paraguay no está entre los países que más remesas está recibiendo, ya que en primer lugar aparece República Dominicana (38% de su PEA envía dinero desde el exterior), El Salvador (28%), Ecuador (14%), Paraguay y Perú (10%), finalmente, Brasil (2%).

En cuanto a frecuencia, el 80% de los paraguayos residentes en el extranjero envía dinero una vez al mes; 9%, dos veces al mes o más; 9%, cada dos o tres meses y 2%, al menos una vez al año. El receptor de remesas promedio en Paraguay recibe dinero de sus familiares que trabajan fuera del territorio nacional 11 veces al año. Los encuestadores también preguntaron en promedio cuánto dinero reciben de sus familiares de afuera, y las respuestas fueron US$ 185 (Argentina/Brasil), US$ 320 (Europa) y US$ 340 (Estados Unidos). De los US$ 650 millones a ser remesados este año hacia el Paraguay, US$ 385 millones vendrán de Europa (principalmente de España), US$ 140 millones de Latinoamérica y US$ 125 millones de Estados Unidos.

ASPECTO SOCIAL

Uno de los efectos del flujo de remesas desde el exterior que tiene una connotación social apreciable es que el 47% de los encuestados por el BID respondió tener su familia en Paraguay en una situación económica buena; un 31%, regular (más o menos) y 2%, estar en excelentes condiciones mientras que solo el 18% admite una mala situación; ninguno, por una mala circunstancia (0%), finalmente, un 2% no sabe no contesta.

Mirando estos resultados se colige que el 80% de los 3.377 adultos paraguayos (universo de la encuesta) notan que sus familias están teniendo un pasar económico aceptable como fruto de estas remesas. Tan así es que, a nivel país, la población adulta paraguaya que dio una respuesta "excelente/buena" fue de un 49%, seguido por México (43%), Perú y Bolivia (14%). Un 42% de estas familias receptoras de remesas tiene un ingreso mensual de entre 200 a 400 dólares (de G. 1.076.000 a G. 2.152.000), es decir, hasta casi dos salarios mínimos mensuales. Un 39% de estas familias reciben entre 400 y 700 dólares (hasta casi siete salarios mínimos mensuales), un 5% recibe entre 700 y 900 dólares en forma mensual. Un 13% percibe menos de 200 de la moneda norteamericana y un 1%, más de 900 dólares.

La mayor cantidad de los familiares de estos receptores de remesas vive en Europa (50%), Argentina (24%), Estado Unidos (15%), Brasil (9%) y otros países (2%). En la región europea aparece España como la gran depositaria de la fuerza laboral nacional, y se distribuye por ciudades como Madrid, Cataluña, Barcelona, Málaga y Valencia. El 53% del dinero remesado se emplea a gastos de primera necesidad y este índice se refleja en que las empresas del sector de productos básicos están sintiendo los efectos positivos de los recursos remesados.

De los US$ 650 millones, el 19% destina a ahorrar; 15%, a negocios; 12%, a educación y un 1%, a la compra de propiedad. Antes de mirar desde un balcón pesimista, este flujo de divisas ingresados al país, generado por mano de obra paraguaya en diferentes latitudes del mundo, particularmente me gustaría considerarlo más bien como un nuevo nicho de mercado, porque refleja que un sector de nuestra sociedad, al tener un ingreso regular, se está volviendo receptor de recursos sin haberlo sido antes, con la periodicidad necesaria para convertirse en un agente económico sujeto de crédito, con capacidad para ser un microempresario, cuyo efecto multiplicador positivo no se puede ignorar.

AYUDAN, PERO TAMBIÉN PERJUDICAN, INSISTE UIP

El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Lic. Gustavo Volpe, reitera que el envío de dinero de trabajadores paraguayos desde el extranjero ayuda a mejorar el nivel de vida de sus familiares, pero que no puede considerarse como algo totalmente satisfactorio para el país, pues se trata de un "flujo inorgánico" de dinero que ingresa y perjudica el mercado local.

"El volumen considerable de divisas que se incorpora en ese concepto, que según un estudio reciente del BID alcanzó US$ 650 millones, representa un factor no tenido en cuenta por los responsables de la política monetaria y cambiaria del país, que influye decisivamente en la tasa de cambio y, por consiguiente, en las exportaciones, en momentos en que el país debe aprovechar al máximo la coyuntura favorable de los mercados internacionales", expresó. Por otro lado, Volpe puso en duda que un dólar bajo (por efecto de una mayor oferta de la divisa) pueda mantener "a raya" a la inflación, puesto que si una suba del dólar genera inflación, no es cierto que una baja de la divisa norteamericana reduzca la suba de precios, ya que los precios nunca se reducen en la misma proporción.

"La riqueza que interesa realmente a un país es la que proviene de la generación de fuentes de trabajo para sus habitantes. Si el país se desangra de lo más valioso que tiene: su gente, eso puede ingresar dinero al país en el corto plazo, pero lo vacía de recursos humanos, que es el capital más importante para el futuro".

Apuntó que la exportación genera recursos genuinos y una demanda creciente de productos paraguayos que sólo se pueden satisfacer aumentando la inversión, que es el factor multiplicador del empleo y del bienestar. Añadió que la actual política del Banco Central, al desalentar las exportaciones en el momento de mayor auge mundial del comercio exterior, desestimula también las inversiones y desaprovecha una oportunidad única para el país.

"No hay que desconocer que el efecto de las divisas ingresadas sobre el sector productivo es doblemente negativo: no solamente presiona hacia abajo el tipo de cambio, sino que obliga al BCP a inmovilizar guaraníes mediante las letras de regulación monetaria, que se han convertido en el mayor negocio para los bancos comerciales en lugar de destinar los recursos captados a los créditos. De esta manera disminuye el ingreso en guaraníes de los exportadores y se reduce la disponibilidad de créditos en el mercado financiero", destacó.

Dijo además que la libre flotación cambiaria, recomendada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) no es aplicada ni por los países desarrollados, que son los que tienen voz y voto decisivo en dicho organismo. Acotó finalmente que el efecto de la depreciación de la moneda americana no es la causa principal de este fenómeno a nivel local como algunos afirman, sino que tiene que ver directamente con los flujos inorgánicos de dinero en el mercado.


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