abc Google  

La política de la energía en América del Sur

América del Sur es una región muy rica en recursos energéticos: el petróleo abunda en Venezuela, Ecuador y también existe en cantidades suficientes para abastecer los mercados internos de Argentina, Bolivia, Perú y Colombia.


Por otro lado, las nieves andinas constituyen una abundante reserva de agua para hidroelectricidad, a lo que se agregan el descubrimiento y desarrollo de cuantiosas reservas de gas natural. Esto último ha revolucionado los mercados energéticos regionales, abriendo incluso esperanzas de integración económica genuina.

En la parte sur del continente, donde las reservas de gas de Bolivia, Perú y Argentina pueden integrarse por medio de gasoductos, que en su mayoría ya existen, se encuentra un enorme mercado para el gas. Además de los mercados internos de cada país, la demanda potencial en Brasil, Chile y Uruguay es muy importante, además de las de otras regiones a las que habría que llegar por mar.

En los 90, Argentina desarrolló agresivamente el gas, llegando a cubrir el 50% de sus necesidades de energía y a exportar a Chile excedentes que llegaron a cubrir 1/4 de su demanda energética en 2003. Por otra parte, empresas brasileñas y de otros países invirtieron en el desarrollo del potencial gasífero de Bolivia. Perú, por su parte, llevó a cabo el proyecto Camisea recurriendo a inversión extranjera y apuntando a abastecer a la costa occidental de Estados Unidos. El éxito de las exploraciones en Bolivia fue tal que comenzó a explorar mercados externos para colocar el excedente de gas que quedaba después de abastecer a Brasil. En esos momentos se proyectaban grandes aumentos del consumo de gas para generación eléctrica (10 veces los niveles de 2002 para Brasil, 4 veces en Chile, 2 veces en Argentina), abriendo espacios a un desarrollo integrado de la región a partir de la energía, con evidentes posibilidades de ampliación a otras áreas.

Tres años después el panorama es desolador: la esperanza de Bolivia de exportar a terceros países se frustró por vetos internos a negociar la salida del gas a través de Chile, a lo que se agregó el conflicto por la nacionalización de los yacimientos existentes, que ha paralizado la inversión brasileña y española. Hoy Brasil está desarrollando yacimientos de gas en territorio propio (más caros) y explorando el uso de combustibles alternativos.

El autoabastecimiento ha vuelto a ser una meta en ese país. En Argentina, la situación no es mejor: fijaciones de precios de energía han desalentado la inversión en exploración y aumentos de capacidad, con lo que la oferta se ha rezagado, obligando a recortar las exportaciones a Chile y provocando un serio riesgo de cortes de energía en Argentina.

Chile por su parte, se ha visto obligado a buscar fuentes alternativas a precios más altos. Sólo Perú, con su proyecto de Camisea ha sido capaz de realizar su potencial, exportando sus excedentes fuera de la región. La intromisión de factores de política interna, en momentos en que varios gobiernos de la región se han volcado a políticas más intervencionistas, ha traído como consecuencia que la integración se frustre, los países sean más pobres y la seguridad energética disminuya. A ello se debe agregar el mayor costo ambiental de las alternativas bajo desarrollo.

Esto debe ser una campanada de alerta: mal que mal, estos países están en una región relativamente pacífica, tienen lazos culturales comunes y sistemas democráticos bastante consolidados. Cuando vemos que el abastecimiento futuro de energía depende de que el gas de Rusia siga fluyendo a Europa, que el petróleo del Medio Oriente siga abasteciendo a Estados Unidos, Europa y Japón, y de que Africa Occidental construya un clima favorable a las inversiones que permitan desarrollar su potencial petrolero, es difícil ser optimista respecto del abastecimiento futuro de energía, a pesar de que sabemos que las reservas existen y la tecnología para explotarlas está disponible. Es la política interna de los países el mayor peligro para que la energía fluya sin poner en peligro la continuidad del desarrollo económico.

Joaquín Vial: Analista de la Unidad de Tendencias Globales Servicio de Estudios, Grupo BBVA.


HERRAMIENTAS

  • + Del Día
  • + De La Semana
  • + Del Mes

 Artículos más leídos