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¿Me voy del país o me quedo?

"Me quiero ir del país" es una frase que cada vez escuchamos con más frecuencia en boca de los jóvenes. Obviamente, esta actitud tiene que ver con la crisis que atraviesa el país... "Desahuciado está el que tiene que marchar a vivir otra cultura diferente", dice una canción de León Gieco. Nada más cierto. Pero qué hacer ante este planteamiento. ¿Convencemos a los hijos para que se queden o los apoyamos en la búsqueda de nuevos horizontes? ¿Raíces o alas? Ayuda la sicóloga clínica y terapeuta familiar, Vanessa Lovera.


El "pedido" o la firme decisión es recurrente. Son muchos los jóvenes paraguayos que migran al exterior buscando un mejor pasar porque en el país no encuentran esperanzas a sus necesidades o aspiraciones. Así, vivir en España, Canadá, Italia, Estados Unidos aparece como una opción válida ante la crisis. Ocurre en las mejores familias... Claro que no todos están de acuerdo con la "medida". Algunos sostienen que es mejor apostar al país y quedarse... pero son los menos. La "fuga de cerebros" lleva la posta. ¿Y los padres? Muchos son los que recomiendan estudiar y trabajar en otro país, avizorando un mejor futuro para sus querubines. Hay otros que los incitan a quedarse.

Pero son las madres las que prefieren que sus retoños queden en casa. "Lo ideal es que los hijos siempre queden en la casa, pero si en el país las condiciones de superación no mejoran y en otros países encuentran oportunidades para sus crecimientos, sus metas... Como madre, espero que esta crisis sea coyuntural y tengamos hijos que no miren otros horizontes para sentirse realizados, que en Paraguay puedan trabajar y estudiar", asegura María José Recalde, madre de cuatro niñas.

"Para mí -dice María del Carmen Ocampos- si la educación que van a recibir afuera es óptima, aceptaría enviarles. No obstante, espero que esta crisis de oportunidades sea temporal... tiene que pasar.

No hay que perder las esperanzas, porque no existe un lugar mejor que el propio". No es ninguna sorpresa que muchos jóvenes, ni bien terminan el colegio o estando en el último año de alguna carrera, planteen la posibilidad o el deseo de emigrar. "Acá la cosa está cada día peor" es una de las quejas que a menudo se escucha. Y como siempre hay algún conocido que les habla de las buenas perspectivas... "que un amigo ya viajó", "que le fue bien", etc., etc. Entonces es necesario partir de la base de lo que es real) nuestro medio es limitante y no ofrece muchas oportunidades a la juventud. "Hay escasez de opciones estudiantiles y laborales. Esto hace que los jóvenes se planteen la posibilidad de "superarse" en el exterior. Y eso implica salir, alejarse de los seres queridos, de lo conocido y habitual, y hasta desarraigarse, en algunos casos", explica la sicóloga Vanessa Lovera.

Y esa separación, ese distanciamiento conmueve. Lovera recomienda analizar el tema desde distintas ópticas. "Por un lado, hay que tener en cuenta las expectativas de crecimiento que ofrece nuestro país, de acuerdo a los intereses de cada uno, ver qué esperan, qué desean para sus vidas, para su desarrollo personal. Es una reflexión que debe hacerse con calma", aconseja la sicoterapeuta familiar. Igualmente, se debe contemplar la realidad del que se va y la del que/de los que se queda/n. Y pensar en qué significa el deseo de salir del país para la persona) buscar superarse y mejorar puede interpretarse como ser egoísta y no pensar en los demás o al contrario. "Esto debe estar muy claro para las partes. Y así afrontar juntos la decisión, responsable y solidariamente", enfatiza.

También es bueno buscar informaciones o asesorarse en las embajadas. "No hay que dejarse llevar por los rumores o las experiencias ajenas. Lo bueno es que padres e hijos puedan encontrar juntos las respuestas a todas las inquietudes y angustias que genera la pregunta ¿me voy del país o me quedo?

Volver sin sentir el peso del fracaso Ahora bien, ¿cómo actuar en caso de que la adaptación en el país elegido no sea lo esperado? "Se debe considerar la diferencia en los estilos de vida de cada cultura. Desde aquí, el afuera se ve desde aquí, pero puede que no resulte como se está pensando y puede haber decepciones. A la distancia puede que parezca fácil, pero se debe analizar muy bien si están dadas las condiciones para el viaje. Por todo esto es muy importante mantener el vínculo, echando mano a los recursos tecnológicos disponibles. Y proporcionando al joven viajero un marco de confianza en que si las cosas no resultan, puedan ser vividas como una experiencia rica para el aprendizaje, y no como un fracaso. Debe estar seguro de que las puertas estarán abiertas para su retorno, literal y emocionalmente; de esta manera, se minimizarán las presiones y culpas propias de la situación".

¿Hay una edad mínima y razonable para vivir solo en el exterior? El adolescente está en una transición entre la niñez y la adolescencia, que culminará en la adultez. Está enfrentando una serie de cambios emocionales y psicológicos y físicos, y debe considerarse muy seriamente este aspecto. Se debe analizar hasta qué punto puede tener la capacidad de tomar decisiones y hacerse cargo de ellas. "Si bien no puede precisarse una edad puntual, hay requisitos de madurez imprescindibles, como la responsabilidad, la autonomía y la capacidad de separarse adecuadamente de los padres y demás allegados como pareja, amigos".

Ventajas y desventajas

Plantear las ventajas y desventajas de vivir en Paraguay y las ventajas y desventajas de vivir en el extranjero. Es un debate difícil. ¿Irse o quedarse? En nuestro país no se conoce un organismo del Estado que actúe en tiempos de crisis. Algunos cuentan con personas de su entorno familiar a los que pueden recurrir en caso de aprietos. Y hay otro segmento que no dispone de una red social de contención. Son estos, precisamente, los que van porque nadie o nada los retiene.

Finalmente, ¿hay que aconsejar a los hijos que se vayan del país para realizarse? No es cambiando de contexto que se logra el crecimiento real, tiene que ver con cuestiones internas. "Las crisis suelen también ser oportunidades para crecer y no es yendo al exterior que uno va a encontrar una realización plena”. De ahí que antes de tomar la decisión, también es conveniente poner en la balanza las ventajas de vivir en Paraguay junto a las ventajas de desarrollarse en el exterior.

Santiago Delgado

Santiago ya está estudiando Administración de Empresas en una Universidad de Virginia. Se le dio la oportunidad de estudiar en el extranjero y no la desaprovechó; principalmente, porque un título otorgado en nuestro país no tiene reconocimiento en el exterior, por lo tanto, las posibilidades de "expandirse" son nulas. "La adaptación no siempre es fácil; de a poco, uno se va acomodando. Felizmente estoy con toda mi familia, pero igual uno extraña a los amigos, a los afectos que quedan". Quisiera volver al país e invertir todo lo aprendido. Es la meta. Pero si las condiciones no se dan, no hay más remedio que quedarse definitivamente en el extranjero. "Uno le quiere a su país, es lo máximo dentro de uno, pero duele volver y encontrar que todo sigue igual... Quiero que mi país me ofrezca posibilidades; acá es donde quiero concretar mis sueños".

Doris Ramírez

Decidió salir del país. Eligió Estados Unidos con el sueño puesto en un mejor porvenir -estudio, trabajo- y no le fue mal. Primero pasó por Nueva York, pero finalmente echó raíces en Atlanta, Georgia "porque se vive más tranquilo". La comunicación con Doris fue vía mail. "Gracias a Dios, me va muy bien; trabajo y estudio, ambién mi hija que está conmigo estudia en la High school y tiene muy buen nivel,
gracias a la primaria cursada en Paraguay", nos escribe Doris. Si bien tiene pensado volver, es solo con el fin de visitar a sus afectos. "No creo que sea para vivir porque mi hija ya está arraigándose acá en los Estados Unidos", revela. Extraña mucho Paraguay. "Siempre se extraña el terruño, la familia, los amigos, todo lo que dejamos atrás... pero también soy consciente de terrible situación económica que tiene nuestro país. Deseo lo mejor para mi hija y eso me impulsa a vivir en tierra de extraños. La vida no es fácil en este país, pero es muchísimo mejor que en el Paraguay de hoy".

Cristella Renna

Con 24 años, Cristella buscó una salida laboral alternativa. "Me fui buscando mejoras pero no aguanté la añoranza", admite. Estuvo por Santander donde encontró gente muy buena. "Al quinto día de llegar encontré empleo de camarera. Ganaba el sueldo mínimo, 950 euros más las propinas, me sentía ¡millonaria!". Asegura que por aquellos lares "siendo soltera se puede vivir muy bien". Se volvería a ir "pero con toda la familia... allá trabajo sobra".

Fabiola Flor Fretes

Fabiola, teniendo 17 años, ya hizo su primer intento de "volar". Quería llegar a los Estados Unidos pero no consiguió visa. Ese revés no la desanima para seguir intentando. "Estoy convencida de viajar", cuenta. Con mis padres hablo del tema y ellos me animan, aunque también se ponen tristes. Quiero acumular formación... acá no veo mucho campo laboral. Tengo un poco de miedo, pero creo que irse no es fugarse sino apostar a algo que te va hacer crecer".


Nancy Duré Cáceres

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29/10/2006 00:00:00