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Solo para elegidas

Son muchas las mujeres que están marcando presencia en todos los niveles del deporte, inclusive en aquellos considerados exclusivamente masculinos... boxeo, fútbol, remo, golf... Algo fenomenal.


Es ¡buenísima! la “inundación” de atletas talentosas en los campos de deportes de todo el mundo. Así prefieren llamarse: Atletas, antes que ser “sexadas” y clasificarse por deportes femeninos o masculinos. Al menos así lo afirmó con seguridad Lorena Soto, futbolista de la Oral Roberts University, en Estados Unidos.

“Quedé impresionada con la educación y la importancia que le dan a los atletas. Aquí no es ella, la mujer; o, él, el hombre”, nos dice en una comunicación vía mail. Cuenta que por aquellos lares “todos son atletas y todo atleta es la representación de la universidad y como tales reciben todas las atenciones y comodidades que necesitan para demostrar todo el potencial en las disciplinas elegidas y para ir creciendo como personas”. ¡Digno de imitar!

Pero no solo fútbol practican las mujeres. El boxeo es otro campo “invadido”. Tal es el caso de María José Núñez, campeona Intercontinental 2006, nada más y nada menos. María José comenzó con el taekwondo. Le sirvió de trampolín para llegar a los torneos de boxeo y ¡de qué manera! En poco tiempo, se hizo notar. Su fuerza y garra le valieron títulos. “El boxeo es un deporte rudo y requiere de constancia, de disciplina como cualquier otro. No resta femineidad, en absoluto. Ser mujer no pasa por el maquillaje o por la actividad elegida”, expresa con firmeza, la panterita como es conocida en el ámbito boxístico.

La singlista Rocío Rivarola no queda atrás. Si bien no está pendiente de su apariencia, coincide que un deporte no define la esencia femenina. “Hay que darle el valor de atleta; tiene que ser igual aquí o allá. No tiene por qué ser una cuestión de sexo”, dispara.

Stephanie Bragayrac es lateral derecho en el equipo femenino de fútbol del Club Libertad. Juega desde los 12 años. Comenzó en el colegio, el Liberty con sus compañeros, pero fue una amiga, Karina Vega, quien la llevó al Club Libertad donde defiende los colores a “capa y espada”. “Hay que alentar a las mujeres, también tenemos talento”, exclama Stephi. Lo demuestran en los diferentes campos en lo que les toca actuar. “Los desafíos continúan; vamos a seguir marcando presencia cada día con más fuerza”, expresa Lorena en el mail enviado a nuestra redacción.

Esta espectacular “inundación” de atletas talentosas en los campos de los deportes se benefició del movimiento femenino de fines de la década de 1960 y la década de 1970, con su énfasis en la habilitación propia en todos los niveles. Pero el verdadero impulso vino del Título IX, la histórica legislación firmada por el entonces presidente Richard Nixon en 1972, que garantizó iguales derechos a niñas y mujeres en todos los aspectos de la educación, incluido el atletismo.

A medida que los colegios y las universidades comenzaron a poner en práctica la ley, surgieron asociaciones entre las mujeres atletas y las muchas instituciones que fomentan los deportes en los Estados Unidos, entre ellas la NCAA, los Juegos Olímpicos y la televisión. El ejemplo fue extendiéndose a otras latitudes y pronto las mujeres comenzaron a incursionar en casi todos los deportes: basquetbol, tenis, boxeo, fútbol, remo, golf...

Hagamos un poco de historia. Basquetbol femenino profesional. Un ejemplo asombroso es la Asociación Nacional de Baloncesto Femenino (WNBA). Existe con un brillo y atractivo que las niñas no podrían haber soñado siquiera hace 30 años, en ciudades de las grandes ligas y en estadios ultramodernos. En Paraguay, son muchas las mujeres que optan por este deporte y la mayoría de los clubes cuenta con un equipo femenino de basquetbol. Además, en los colegios, la disciplina está a la orden del día para quienes deseen practicarlo.

Detrás de la mirada de estadísticas hay innegables historias de éxitos. Por ejemplo, dicen que fue el remo, no el basquetbol o el fútbol, lo que primero impulsó a las mujeres a una condición sin precedentes. Rocío Rivarola siente orgullo de ello. “Realmente en el remo ya somos muchas y es solo a nivel nacional. A nivel internacional son muchísimas las que mantienen un ritmo y un nivel excelentes”. Rocío recientemente participó de los Juegos Odesur junto a Giselle Barrail y otros compañeros. “Me traje medallas de plata”, dice sonriendo. Y por si no recuerdan, a los 16 años clasificó para los Juegos Olímpicos de Atenas-Grecia. Es que pone toda su energía en este deporte desde los 13 años. Fueron su abuelo Enrique Trappe y su padre Andrés Rivarola, quienes la impulsaron a seguir sus pasos de remadores consumados.

Ya viene de tradición. Abuelo... hijo... nieta. “Mis padres, cuando vieron mis habilidades, me llevaron a España; esas concentraciones me ayudaron a mejorar”. Tanto que sigue conquistando medallas en las diferentes competencias de las que participa.

Sigamos con la historia. La esgrima también atrajo a las mujeres. Nikki Franke es prueba de los éxitos silenciosos. Fue atleta olímpica y durante mucho tiempo entrenadora del renombrado programa de esgrima de la Universidad de Temple de Filadelfia. En el año 1972, la mencionada Universidad elevó la esgrima, del nivel de club, a nivel de deporte por equipo de mujeres. Así comenzó todo. En la actualidad hay un despliegue de atletas haciendo esgrima.

Los desafíos continúan. Leyendas del tenis como Althea Gibson y Billie Jean King tampoco podrían haber imaginado el reconocimiento mundial y los ingresos sin precedentes de las estrellas del tenis femenino de hoy como Serena y Venus Williams. El gol no queda atrás. Las golfistas legendarias como Babe Didrikson Zaharias igualmente no podrían haber previsto la explosión de popularidad del golf femenino con su galaxia de estrellas internacionales como Annika Sorenstam, de Suecia y Se Ri Pak, de Corea del Sur. Y para qué ir tan lejos, si en nuestro país también tenemos nuestra propia estrella:

Julieta Granada, quien recientemente ganó un millón de dólares en el Tour Championship. En su primer año en el circuito profesional femenino y con solo 20 años, nuestra compatriota demostró que es la ¡mejor del mundo!

Pero el deporte que mueve multitudes y que colma las capacidades de los estadios es el fútbol, sin duda alguna. Las mujeres ya ¡están en la cancha! Stephanie Bragayrac, Delia Gamarra, Anabel Rodríguez son atletas del Club Libertad y no hay quien las pare. “Es un deporte popular que va avanzando. Ya contamos con 15 equipos de fútbol femenino entre ellos el Nacional, Cerro Porteño, Olimpia, Club Sajonia, el equipo 12 de junio de Caacupé, el Sportivo Luqueño, solo por citar algunos”, revela la capitana de la Sub 18. Todos los fines de semana se realizan torneos y, si bien todavía no arrasan los estadios, la concurrencia es importante. Se requiere de un estado físico impresionante para resistir los dos tiempos. “Acá en los Estados Unidos no hay un atleta que juegue mal, y las que no juegan muy bien, ¡vuelan físicamente!”, nos cuenta Lorena en el mail.

El desafío que tiene junto a su hermana Leticia, es grande. “Tenemos planes de entrenamiento para todo el año, nos preparamos progresivamente que rendir durante todo el año y no solo la temporada...” Es increíble”, resalta. Comenzaron a jugar al fútbol siendo niñas, en los domingos de tallarines con toda la primada. “Uff, ¡qué época!... ¡éramos tantos que ya teníamos como para dos equipos para el partidí! Jajaja así fue como empezamos; la verdad era que, por no quedarnos quietas, cualquier cosa hacíamos... Siempre nos encantaron los deportes a mi hermana y a mí... y así fue como en el colegio pasábamos a jugar con los compañeros. Algunos no querían -¡fuera las mujeres!- mientras que otros nos alentaban a seguir... Jaja, ¡qué buena época!”, rememora con placer. De los partidos caseros pasaron al primer equipo de fútbol femenino en el Colegio Cristo Rey, cuando solo estaban en sexto grado. “Teníamos un equipazo que nadie paraba”, se jacta.

Pasaron a conformar la juvenil; un partido aquí, otro allá, en la Argentina, Brasil, Alemania... finalmente lograron una beca para los Estados Unidos y allá están, estudiando y destacándose como atletas. “Cuando nos ofrecieron la beca por nuestro desempeño, no podíamos creer”. Pero están allá con las metas claras. “El fútbol es el deporte rey, es pasión de multitudes y somos parte de él”. Y lo que es mejor, son paraguayas.

Definitivamente, los deportes para mujeres cambiaron espectacularmente en muchos niveles durante las décadas recientes. La participación continúa y hay que alentarlas. Es tiempo de espectáculo.


Nancy Duré Cáceres

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03/12/2006 00:00:00