Acaba de publicarse el libro historiográfico más importante del presente año (Arandurã, 2006). Su título ya nos ubica en la temática: De Moneda a Mercancía del Rey. Efectos y funcionamiento de la Real Renta de Tabaco y Naipes en la Provincia del Paraguay (1779-1811). El autor es Herib Caballero Campos, quien acaba de doctorarse en Historia por la Universidad Nacional de Asunción. De hecho, el libro es una edición de su tesis doctoral.
El tema, si bien había sido abordado previamente por otros investigadores a través de artículos o ensayos (podemos citar entre ellos a Juan Bautista Rivarola Paoli o Branislava Susnik), nunca había sido analizado con tanta profundidad. Desde su creación hasta su supresión, Caballero no deja aspecto de la Real Renta de Tabaco y Naipes sin abordar.
El tema es muy importante y merecía una investigación de este porte. Si bien el tabaco no era el producto de exportación más importante de la provincia del Paraguay -ese privilegio lo ostentaba la yerba mate-, el monopolio introducido por la corona española implicó una inyección de moneda contante y sonante que revitalizó al resto de la economía, incluso a la producción de la yerba.
Hasta la introducción de la Real Renta, las operaciones comerciales se realizaban con las monedas de la tierra: la yerba mate para las operaciones grandes y el tabaco para las más pequeñas. Es decir, si alguien compraba un esclavo, por ejemplo, éste se pagaba en arrobas de yerba, lo mismo que su relativo impuesto. Así funcionaba la economía paraguaya.
Caballero nos muestra que, a partir del inicio de las operaciones de la Real Renta, alrededor de 52.000 pesos anuales entraban a la provincia, sin contar los sueldos de los empleados de la Renta, al menos en los primeros 10 años de su funcionamiento.
Esta masa monetaria rápidamente atrajo el interés de un sinnúmero de comerciantes, mayoritariamente porteños, que comenzaron a abrir sus dependencias. Asistimos así al inicio de la vida de las famosas pulperías. Esto no quiere decir que las otras monedas de la tierra dejasen de funcionar; bien aclara el autor que estamos ante una convivencia de la economía monetaria con la economía natural que antes existía.
La obra de Caballero se divide en dos partes: la primera desarrolla el contexto general ubicándonos en la España borbónica, en el Paraguay del siglo XVIII y en las experiencias de los otros monopolios reales en los diferentes centros de la América colonial.
Todo esto introducido por una breve historia del tabaco y del consumo del mismo, tanto en América como en Europa. La segunda parte se centra específicamente en la historia de la Real Renta de Tabaco y Naipes en el Paraguay.
La Real Renta no era otra cosa que el monopolio de la corona española del tabaco paraguayo. Si bien el comercio era libre dentro de la provincia, para afuera sólo la Real Renta podía vender, ahí estaba su ganancia.
Sin embargo, como bien pone de manifiesto la obra de Caballero, esta Real Renta no tuvo todos los beneficios que se preveían en un principio y esto fundamentalmente debido a la desorganización y poca claridad en los mismos miembros de la Real Renta y de la corona española, sin contar, por supuesto, con la tristemente célebre corrupción.
Además, este monopolio no contaba con el beneplácito de toda la elite asuncena, y menos de los que comerciaban libremente con su tabaco. Este libro muestra muy bien esos encontronazos entre el Cabildo de Asunción, el gobernador, los comerciantes y los funcionarios de la Real Renta de Tabaco y Naipes.
Este libro que acaba de salir a luz es de consulta obligada para todos aquellos que quieran comprender no sólo los últimos años de la vida colonial en el Paraguay, sino también el proceso de independencia que se vivió a partir de 1811.
En sus 450 páginas, Caballero al mismo tiempo cierra un tema y abre nuevas vetas para futuras investigaciones. Nos sigue faltando una historia de las elites paraguayas, tanto política, eclesiástica como comercial. El libro es un arsenal de datos desde el cual se puede seguir construyendo, pero este tema es de vital importancia para comprender el proceso de independencia.
Se tendrá que seguir investigando en los nuevos comerciantes, en sus redes tanto con los pueblos del interior del Paraguay como con las otras ciudades del Virreinato del Río de la Plata. Seguir profundizando en la composición de ese campesinado; quiénes cosecharon tabaco y quiénes no, y por qué. El rol de la mujer también es importante. Caballero señala que el 10% de los que cosechaban eran mujeres. La presencia o ausencia de los esclavos en el proceso de la cosecha es también clave para comprender la realidad económica de esos años.
Y podemos seguir agregando temas, y en esto consiste la importancia de la obra de Herib Caballero, no sólo en investigar la Real Renta de Tabaco y Naipes, sino en presentar una infinidad de posibles líneas de investigación para el futuro.
La historiografía paraguaya está de parabienes, y esperemos que más investigadores se sumen a la tarea de hacer más comprensible la historia del Paraguay.
Ignacio Telesca
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