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LILA GRASSI: “MAS QUE LO EXTERNO, ES EL HECHO DE MIMARSE”­

Maquillahe trabajo con la autoestima

El maquillaje no pasa solo por lo externo, sino más bien por el hecho de mimarse, así opina Lila Grassi, quien hace 25 años lleva maquillando, 18 de ellos de manera profesional. Como negocio, el maquillaje es rentable, y anima a la gente para que se capacite y se lance a un mundo maravilloso donde se trabaja con la autoestima de la gente.


Para que cada maquillaje sea diferente y especial, las técnicas deben ir aplicándose de acuerdo al rostro, por eso ningún trabajo es igual a otro, explica la experta que recientemente habilitó su propio local logrando de esta forma su independencia laboral. Algunas poseen rostros que necesitan ser suavizados, aunque otros requieren de profundidad.

Pequeños trucos que hacen la diferencia se adquieren con el tiempo y la formación. En el caso de Lila, ella buscó perfeccionarse en Buenos Aires, San Pablo y Miami, ya que iba adquiriendo una clientela vip que cada vez le requería más. Trabajó nueve años en un conocido salón de belleza, donde su trabajo fue reconocido y difundido, pero su nombre ya comenzó a escucharse desde la época en que salía a maquillar casa por casa, cuando fue ganando sus primeras clientas.

Para satisfacer a un público exigente, Lila responde que se logra un trabajo fino, tomando diferentes técnicas de no sólo un maestro. Según afirma, cada maestro enseña algo que a la vez tiene su toque personal. En su caso, fue tomando lo que más le servía y gustaba de cada uno. Lila atribuye la diversidad de tipos de maquillaje a la cantidad de artistas en ese terreno. Algunos prefieren el marcado de los ojos; otros, los ojos naturales y muchas pestañas. Están también los que hacen mucho énfasis en la corrección del rostro con las bases o labios bien dibujados y sexys. Si se refirió a artistas es porque para ella el maquillaje es un arte, ya que poder hacerlo es un don con el que uno nace.

Percepción más esmero califica como una fórmula válida. La percepción viene con el trato. Algunas palabras o reacciones, le son suficientes para saber qué es lo que necesita el rostro de cada cliente. “No siempre es posible darle el gusto a cada una, pero la intención es que la clienta vea el esmero; eso es lo que vale”, dijo.

Con respecto a la percepción, agregó que es algo que el maquillador tiene y no se puede trasmitir. A sus alumnas entrega sin secretos todas sus técnicas, pero aclara que la capacidad de percibir lo que resaltará a cada persona está dentro de cada uno.

El maquillaje también sigue la moda. Los colores se eligen de acuerdo a lo que se está usando. Ultimamente la gente busca lo brillante, los tonos dorados y plateados. Muchas se juegan todavía por el turquesa. El toque de brillo suele darlo en los párpados. Para que un maquillaje quede bien al rostro debe haber una combinación de pelo, piel y ropa.

Acerca de su faceta como profesional independiente, comentó que la decisión fue difícil, y la tomó en muy poco tiempo. Estaban de por medio la costumbre y el cariño hacia ciertas personas con las que trabajó largo tiempo y de las cuáles aprendió muchísimo. Para dar este paso, contó con el apoyo de su familia y de quienes confían en su trabajo. El local está en Sargento Marecos y Agustín Barrios. Atiende ahí desde hace dos meses, pero el brindis de inauguración y la bendición del lugar se realizó solo hace unos días.

“El maquillaje eleva la autoestima de una persona que recurre a su maquilladora para un cambio de ceja. Actualmente la mayoría de las mujeres por una exigencia laboral deben verse presentables. Me piden cursos de automaquillaje para mejorar su aspecto porque son exigidas. Aunque la mujer sea muy sencilla, siempre quiere verse linda”, concluye.


Lilian Sánchez Vallejos

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