La vida de las plantas depende, entre otras cosas, de su alimentación. El suelo constituye su sostén, pero a su vez posee elementos nutritivos que ellas absorben, transforman y asimilan mediante la síntesis clorofiliana. Si se considera al suelo como almacén de nutrientes, necesariamente se los debe restituir, porque el suelo se agota y la planta no tiene de qué alimentarse; consecuentemente, el aspecto se deteriora. Sepa qué elementos son necesarios para un suelo rico, sano y apto para las plantas.

El suelo se considera “fértil” cuando es rico en nutrientes, lo cual no indica “productividad”. La productividad está dada por un conjunto de cualidades, como ser textura, estructura, capacidad de retención de humedad, presencia de materia orgánica, profundidad, pendiente, nivel de nutrientes, etc. De todos los problemas que tiene el suelo para su productividad, lo más sencillo y económico de solucionar es la fertilidad y lo más costoso es la topografía. Este artículo pretende dar pautas generales de fertilización para suministrar los nutrientes en cantidad adecuada y balanceada.
Existen elementos nutritivos, 12 en total, siendo los mayores: Nitrógeno, fósforo y potasio. Los restantes son: calcio, magnesio, azufre, boro, hierro, molibdeno, manganeso, zinc y cobre. De todos ellos, solo el nitrógeno puede ser incorporado naturalmente, ya que abunda en la atmósfera; los restantes se los debe restituir por medio de los fertilizantes, ya que no existe otra forma. Los fertilizantes pueden ser para su aplicación al suelo y de aplicación foliar. La complementación de ambos es lo ideal.
Existen numerosos fertilizantes de variada composición, algunos simples, otros compuestos. Todos ellos tienen una formulación donde ilustra su composición, en el cual se debe fijar a los efectos de usar el producto que más conviene (Ej. 15-15-15 ; 12-12-14-17-2 18-46-0 ). Estas cifras indican el porcentaje de nitrógeno, fósforo y potasio.
Los frutales requieren más nitrógeno y fósforo que potasio al comienzo, y más potasio cuando la planta ha florecido. Las plantas ornamentales requieren una dosis equilibrada completa de nutrientes en todo el transcurso del ciclo. Como regla general, más fósforo las de flores y más nitrógeno las de hojas (Ej. helechos ). Las especies de granos y raíces requieren más fósforo y potasio que nitrógeno.
Cuándo y cómo
La época de fertilización es de agosto a marzo para fertilizantes del suelo, y para foliares puede ser todo el año. Los de suelo se aplican 3 a 4 veces al año, y los foliares cada 60 días o cada vez que se sanita la planta. Un análisis de suelo indica la proporción correcta, por lo que recomendamos sea efectuado cuando exista duda sobre las cantidades a aplicar. Se debe tener extremo cuidado con los fertilizantes del suelo, ya que su mal uso puede originar daños a las plantas.
Si se usa antes o durante la siembra se debe aplicar a 5 cm de profundidad y a 10 cm al costado de las semillas; si se aplica por planta, se debe hacer en círculos concéntricos alrededor del tallo a unos 10 cm o donde caiga la proyección de la copa, y 3 a 4 cm de profundidad. También puede aplicarse al voleo. Las dosis generalmente se estipulan por metro cuadrado y oscilan entre 20 a 30 grs/m2, 3 a 4 veces al año. Se debe complementar con fertilizantes foliares ya que estos son de absorción inmediata y se aplican cada vez que se sanita la planta. Se debe considerar que el abono foliar no sustituye, sino complementa al abono del suelo.
Uno de los errores más comunes es poner una dosis mayor con la creencia de que trabajará mejor, con lo cual se está ante el peligro de sobredosificar y dañar a las plantas o el pasto. Las dosis de los foliares oscilan entre 2 a 10 c.c. por litro de agua y con un litro de preparado, se pulveriza 20 a 30 m¦. Deben preferirse los abonos foliares que contengan microelementos, hormonas, vitaminas y estimulantes.
Como puede verse, la aplicación y dosificación de los fertilizantes requiere de algunos cuidados, por lo que recomendamos leer las instrucciones de cada producto y proceder con las debidas precauciones, ya que de ello depende el éxito en el uso. Los fertilizantes no son tóxicos por lo que no revisten peligro alguno. No obstante deben manipularse con los cuidados elementales que requiere cualquier producto químico. Son muy corrosivos.
Asesoró: Ing. Agr. Fabio R. Codas V.
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