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PERSPECTIVAS

Desayuno para enfrentar el día

En un colegio del Alto Paraná, antes de entrar a clases, hace unos días una niña se desmayó. La razón era fácil de entender: no había desayunado ni el más elemental cocido negro. Algunos niños dejan de desayunar porque sus padres no dan importancia a esta comida y otros muchos porque no tienen nada a mano.


También para unas cuantas mamás es mucho más fácil darles dinero a sus hijos en vez de sentarlos a la mesa e invitarles a comer. Hace muy poco conocí a una mamá que no le da frutas a su hijo de 4 años, “porque a él no le gusta”.

Ella no hace el más mínimo esfuerzo por acercarle otras alternativas más que yogur todo el tiempo. Así también hay cuidadores que solo les dan la mamadera a los chicos (como almuerzo o cena) que ya superaron el año y no introducen una ingesta balanceada, porque es mucho más rápido y sencillo preparar un biberón que una comida, ojalá con verduras, carnes, legumbres, cereales.

El desayuno es vital para un niño y si va a ir caminando, a veces kilómetros hasta la escuela, tiene que formar una fila, cantar el himno y luego prestar atención en una clase hasta que llegue el recreo, necesita tener algo en el estómago. Incluso, para estirar hasta el almuerzo.

Algunos niños no toman leche, pero los adultos les facilitan dinero para comprar jugos azucarados y gaseosas. Es necesario que a tempranas horas del día la nutrición tenga una base de al menos leche, pan y frutas. Si el bolsillo puede, busquemos la forma de introducir queso y cereales. Recordemos que la leche puede sustituirse eventualmente con yogur o con mezclas de leche con café o cocido, y los más golosos le agregan chocolate.

Además, sentarse a la mesa con los niños es un momento ideal para desarrollar su interés hacia los deportes, alguna tarea o un problema difícil de resolver en matemáticas. Aprovechemos la mesa para dialogar y fomentar en la mente de los niños el interés por objetivos positivos, la cultura de la paz. El desayuno así nutre su cuerpo y sus pensamientos.

Un niño bien alimentado podrá soportar mejor el esfuerzo de las caminatas largas, los partidos en los recreos y tendrá más pilas para estar atento en clase. Aprovechemos esos preciosos minutos para compartir con ellos la elección de comidas saludables, y no importa si un día no quieren, insistamos al siguiente sobre la importancia de incorporar productos naturales, de estación, los que estén más accesibles y en buenas condiciones.

Un niño bien nutrido es una inversión valiosa, tendrá más defensas contra las enfermedades y crecerá en altura, talla y peso esperados para su edad y carga genética.

Los padres y el Ministerio de Educación son los responsables de que los escolares tomen desayuno para enfrentar el día.


Mirtha González Schinini

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