abc Google  

PERSPECTIVAS

Mucho ruido y pocas nueces

Ninguna de las humillantes situaciones y terribles necesidades que atraviesan nuestros compatriotas que deciden abandonar el país en busca de mejores horizontes sería realidad si los gobernantes de turno tuvieran un poco más de voluntad política para hacer realidad sus promesas, que llamativamente siempre incluyen el “bienestar de los paraguayos” y “la generación de fuentes de empleo”.


Estas son siempre las premisas de los fervientes discursos preeleccionarios, como muy pronto y nuevamente estaremos oyendo de parte de uno y otro candidato como el eco de una vetusta campana.

La realidad es que solo en abril se tramitaron 300 expedientes de retorno de viajeros paraguayos que no fueron admitidos en el aeropuerto madrileño de Barajas. Y no son solo 300 personas, son 300 familias que vendieron hasta lo que no tenían para hacer ese viaje y volver con las manos aun más vacías, encima con la dignidad pisoteada, porque ni eso les permitieron traer los españoles a nuestros conciudadanos.

Un candidato presidenciable del partido de la oposición había manifestado que la mayoría de los paraguayos que viajan al extranjero en busca de trabajo son compatriotas honestos, que no tienen carnet de afiliación al partido de gobierno y que debido a esto (a no estar afiliado) deben salir del país en busca de empleo. Sin embargo, se puede afirmar que ni siquiera el “ser colorado” garantiza una estadía digna en nuestro país, porque lo más probable es que la mayoría de paraguayos que deciden buscar un mejor futuro en el exterior esté afiliado al partido de gobierno.

Por otro lado, cabe mencionar que, por fin, tras un año y cuatro meses de espera, los paraguayos que están en España podrán por lo menos contar con un embajador paraguayo (Oscar Cabello Sarubbi) y un Consulado General, en Madrid, aunque César Cabrera, dirigente del grupo de paraguayos residente en Málaga, España, pidió en nombre de los 11.000 compatriotas que viven y trabajan en esa ciudad española y alrededores un consulado cercano, porque les resultaba muy lejos viajar hasta Madrid. A pesar de que el Gobierno ha respondido, más tarde que temprano, a la necesidad de contar con un embajador en aquel país, no sabemos si por lo menos consideró lo que también había solicitado Cabrera, que el cónsul a ser designado venga predispuesto a trabajar y que sea un funcionario de carrera y no un político. Posiblemente para asegurar que hable menos y trabaje más.


Carolina Ruiz