abc Google  

La cultura del trabajo honesto y fecundo

¡Qué apellido más distinguido, halagador y orgulloso para todos es el de... “TRABAJADOR”!
El Paraguay, gracias a Dios y a sus habitantes, ostenta hasta ahora ese apellido noble e ilustre, en el concierto de las naciones.


Esa es una las explicaciones del porqué los paraguayos y las paraguayas consiguen trabajo con más facilidad que otros en todos los países, aun en los más lejanos y desconocidos.

Es que esa cualidad habla por sí sola. Todos sabemos que donde impera la cultura del trabajo, no tienen nada que hacer la HOLGAZANERÍA, LA HARAGANERÍA y toda su cohorte de vicios, malos hábitos y fábricas de aventureros.

¡Qué orgullosos nos sentimos cuando nuestros semejantes califican de “trabajador/a” a nuestra escuela, a nuestro colegio, a nuestra cuadra, a nuestro barrio, a nuestro pueblo, a nuestra ciudad, a nuestro departamento y, sobre todo, a NUESTRO PAÍS!

¿Cómo hemos logrado esa fama, ese sobrenombre o ese APELLIDO?, no lo podemos precisar; pero, de seguro, se debe a todo un proceso feliz de antaño. Es una herencia bendita, en medio de tantas otras no tan edificantes que hacen a nuestra muy peculiar idiosincrasia.

Sea como fuere, somos todavía dueños de ese APELLIDO, felizmente.

Y quienes nos sentimos educadores, debemos JURAR y COMPROMETERNOS HOY ante Dios y nuestros conciudadanos, CONSERVAR, FOMENTAR Y HACER PRODUCIR FRUTOS SANOS Y ABUNDANTES DE ESE REGALO con que nuestro Padre-Dios nos ha bendecido a todos los paraguayos.

El mejor homenaje que nosotros los trabajadores de la cultura, de la redención humana de la ignorancia, de la formación de ciudadanos y ciudadanas del futuro podemos rendir al DÍA DEL TRABAJADOR es la firme promesa, con convicción cristiana y patriótica, de INCULCAR TODOS LOS DÍAS EN NUESTRAS AULAS la CULTURA DEL TRABAJO a nuestros niños, niñas y jóvenes, quienes mañana serán los responsables de la grave responsabilidad de conducir nuestra nave hacia puertos más seguros y gloriosos.

Tenemos la MATERIA PRIMA para trabajarla. Y es tan noble, que nos será fácil y hasta placentero hacer prender en ella la CULTURA DEL TRABAJO. Al fin y al cabo, sabemos que la misma es una de las pocas cartas de presentación que todavía nos honran como nación solidaria y honesta, junto con la de la HOSPITALIDAD y la FRATERNIDAD.

Recordemos que, en contrapartida, cada vez aparecen más antivalores que ensucian nuestra idiosincrasia, como la DESHONESTIDAD, la MENTIRA, la MEDIOCRIDAD y la FALTA DE PATRIOTISMO, etc., que nos avergüenzan y nos decepcionan como paraguayos, y que es preciso combatir y erradicar, utilizando TODO LO BUENO que disponemos. Y, a no dudarlo, la CULTURA DEL TRABAJO HONESTO Y FECUNDO es una de las mejores y más efectivas armas de las que disponemos en el Paraguay. ¡Conservémosla, guardémosla, defendámosla!


HERRAMIENTAS

  • + Del Día
  • + De La Semana
  • + Del Mes

 Artículos más leídos