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PERSPECTIVAS

Madres hay muchas

La eficiente sociedad de consumo nos ha impuesto “los días de...”, lo que no está mal si realmente nos hiciera reflexionar levemente. El problema surge cuando no sabemos por qué hacemos las cosas o las hacemos porque todos las hacen.


El próximo gran festejo es el Día de la Madre, una idea que la mayoría publicitaria se juegan a expresar uniformemente como una madre joven y linda, con un cuerpo de gym y meciendo tiernamente a su bebé. Cuando en realidad sabemos que hay muchas otras versiones de madres. Basta recorrer el Paraguay para encontrar distintos modelos de madres: hay madres morenas y gordas, altas y perfumadas, madres enfermas, madres que nunca parieron hijos, madres que no asumen su compromiso de educación, madres con el alma bellísima, madres brutales, madres que se sienten también padres, madres maestras, madres ausentes. Y la lista seguiría de por vida, simplemente porque las madres son seres humanos llenos de posibilidades de ser y existir de acuerdo a su propia historia. Sea la que fuere, el tema más hablado este fin de semana será cómo llenar el próximo 15 de mayo. En nuestro entorno urbano tenemos muchas opciones de regalo, ¿alguna madre se conformará con la cajita para los fósforos forrada con papel de colores? Creo que hoy las benéficas empresas ofrecen mercadería más impresionante: “un auto para mamá”, “un celular con cámara”, “un viaje a París”, “un día entero de belleza en un Spa” (todo reciclable para el día del Padre o del Amigo). Todo esto de conmovedor no tiene nada, aunque sí es significativo por los gastos que luego vendrán. Pero la sociedad llena de ofertas también es buena, sirve para medir nuestros verdaderos valores y para evaluar hasta dónde nuestra participación ciudadana a nivel país nos permite darnos el gusto de gastar nuestro dinero en frivolidades (sí así lo queremos) pero sin prohibirnos de las necesidades básicas de subsistencia. Porque tristemente cada vez gastamos más, pero no porque ganemos más sino porque reducimos la calidad de la comida o del estudio por nuevos gastos de ilusoria imagen y estatus. Hoy nuestra realidad solo le permite al sector acomodado decir “te quiero” ostentosamente; el resto o se endeuda o se queda con el económico “beso y abrazo” una expresión hermosa sin dudas, pero que para el gran tanto por ciento de los paraguayos actualmente no es más que un amargo recuerdo de la falta de trabajo, dinero, independencia y desarrollo. Soy adivina y sé que después de este comentario, no cambiará nada, la sociedad seguirá el camino que la mayoría ha elegido. La sociedad me recuerda al río caudaloso de personas intentando tomar la combinación del tren en los oscuros pasillos de una estación londinense; donde nadie se mira, nadie se habla, todos se dejan llevar hastiados por la marea de cuerpos que desesperados se dirigen hacia el mismo lugar. De cualquier manera, molestos comentarios aparte, lo bueno siempre está en nosotros. El próximo Día de la Madre es una oportunidad para que los adultos -que tuvimos la gracia- pensemos especialmente en esa señora que nos ayudó a crecer. Esa señora a la que, siendo chicos, acompañábamos a comprar al almacén, aquella que lavaba kilos de ropa, la que nos llevaba a la escuela de la mano, la que cuando metíamos la pata nos retaba con unos retos que se esfumaban al ratito. Esa señora que llena la casa con su presencia. Mujer cuyo espíritu no precisa más regalo que cosechar hijos honestos que puedan mirarla a los ojos y agradecerle la vida y el amor incondicional.


Lourdes Peralta

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13/05/2007 00:00:00