abc Google  

PERSPECTIVAS

Un “Nunca jamás” para las madres

No todas las mamás son iguales. Acostumbramos a asociar a la maternidad con nobles sentimientos de amor infinito, protección, acompañamiento y educación a los hijos. A propósito del día de la madre, que lo recordamos hace menos de una semana, me vino a la mente la figura espectacular de la madre, al menos quienes tuvimos la inmensa felicidad de contar con una excelente madre, y pensamos que a esta mujer siempre se le atribuye todo lo mejor.


Observando a mi alrededor pude captar los cambios que pueden producir en una mujer dar a luz y tener la responsabilidad de criar a sus hijos. Es notable cómo se produce una transformación. Sinceramente creo que es la etapa en la vida de una persona en que se deja de pensar solo en sí misma para pensar por dos, y muchas veces pensar más en el pequeño o adulto al que dio vida. Ese es el modelo de madre abnegada, la que aparece en las poesías, la que está en la memoria colectiva. Abnegada es un calificativo muy utilizado para referirse a las madres. Pero solo sobre lo que implica esa palabra es preciso que hijos, maridos y las mismas madres sepan que llegar a la maternidad no tiene por qué alejarlas de un tipo de mujer que se trace metas personales y profesionales.

Así como una moneda, la vida tiene también dos caras. Así como las hay buenas, también las hay distintas. Peter Pan, el protagonista del viejo cuento que lleva su mismo nombre, vivía en un país donde los años no pasaban y la niñez se convertía en eterna. Peter venía del país llamado “Nunca jamás” y se sabía que en “Nunca jamás” vivían los siempre niños que seguían a Peter en sus aventuras. Se trata de una ficción, pero si hacemos un paralelismo la realidad nos muestra que no hay un país de donde vienen las madres formadas para desempeñarse como tales. No hay escuela que te enseñe a ser madre.

Las madres son mujeres de carne y hueso. No son seres divinos, aunque algunas hacen mérito para ser tratadas como si lo fueran. Cuando vemos o escuchamos, por ejemplo, noticias de algunas que maltratan, descuidan, abandonan o –en el peor de los casos– se informa de alguna mamá asesina de sus propios vástagos , el asombro invade a la opinión pública y se dice: “¿Cómo puede ser posible que una mamá mate a sus hijos?”. Es increíble pero las hay y nuestro país fue escenario de horrendos parricidios. Solo para refrescar la mente, en enero de este año una mujer llamada María Angélica estranguló a su hija de 6 años en la ciudad de San Lorenzo. María Magdalena hizo lo mismo en Caazapá, pero a puñaladas, y no solo a uno sino a dos de sus hijos, de 3 meses y 1 año 3 meses de vida, respectivamente. Tal vez el más sonado de todos fue el crimen ocurrido en Piribebuy, donde Sonia Isabel mató a sus tres hijos, de 4 años, 3 años y 9 meses. Pero no olvidemos que existen dos caras, y que son innumerables las heroínas anónimas que dan todo por su familia.

Una madre no es un ángel que cayó del cielo directo al hogar. Es una mujer que quizá le tocó convertirse en portadora de una nueva vida en un momento inesperado. Puede concebir una adolescente que va al colegio, puede concebir una analfabeta, puede concebir una joven abusada sexualmente, una drogadicta, una víctima de un grave problema familiar, psicológico o personal. Y cada una de estas con sus particulares características pueden traer un hijo al mundo. No todas están preparadas.

Si existiera un “Nunca jamás” para las mujeres y vinieran de allí convertidas en madres con todas las letras, la historia sería diferente, pero “Nunca jamás” no existe.

La realidad es cruda.


Lilian Sánchez Vallejos

HERRAMIENTAS

ARTICULOS ANTERIORES DEL AUTOR

  • + Del Día
  • + De La Semana
  • + Del Mes

 Artículos más leídos

Estadísticas

 

Visitas

Páginas

Hoy

56.105

506.967

Ayer

59.324

587.461

Ultima actualizacion:
20/05/2007 00:00:00