¿Qué tiene que hacer un padre para ser “buen padre”? Es la pregunta que con frecuencia se plantean los mismos padres y es motivo de “discusión” en reuniones sociales. ¿Cómo evaluar el comportamiento frente a los hijos? Estas y otras inquietudes se las trasladamos a la sicóloga Diana Lesme, de SSAFE (Servicios Sicológicos de Apoyo a la Familia y a la Escuela).

Para Diana Lesme, el interrogante de cómo ser un buen padre no es nada nuevo. “Es un planteamiento frecuente en las consultas”, revela. Como respuesta dice que lo primero es que cada padre, en su intimidad, responda y evalúe su “ser papá” desde su realidad concreta, y sobre todo desde sus posibilidades, tanto externas -tiempo, trabajo, apoyo de la madre u otros referentes familiares- como desde las internas que tienen que ver con los rasgos de personalidad que ayudan u obstaculizan la crianza de niños, historia personal de hijo, mayor o menor experiencia materna y paterna, entre otros.
Lesme igualmente asegura que es importante comprender que padre es el que puede sostener una función paterna adecuadamente, que puede o no coincidir con la biología. “Tanto la paternidad como la maternidad no son solamente experiencias biológicas, son fundamentalmente experiencias afectivas, vinculares y desde allí, se tendría que autoevaluar cada padre. La calidad de tiempo y la disposición psíquica que un papá, o quien cumpla la función paterna, pueda brindar a sus hijos, es también de interés en esta reflexión”.
El ser papá es un estado mental, una actitud. Es poder involucrarse con el o los hijos desde uno mismo (con sus expectativas, creencias, recursos y posibilidades), pero también desde el hijo, con sus propias posibilidades, expectativas, creencias. Ser papá es estar presente, hacer sentir al hijo o hija que cuenta con su padre, aun en casos en que físicamente no pueda estar mucho tiempo presente, es compartir, descubrir cosas todos los días, atreverse a explorar situaciones nuevas con los chicos. Es tener un espacio mental para los chicos y poder compatibilizar ese rol con todos los otros, con la mejor de las actitudes y eficiencia con que desarrollamos nuestros grandes proyectos existenciales.

Para ilustrar el tema, la sicóloga apela al Principito, la obra de Antoine Saint-Exupéry, que en un pasaje relata un diálogo entre el aviador perdido en el desierto, con el avión descompuesto, y el Principito, acerca de la importancia de las cosas:
“Principito: si alguien ama una flor de la cual no existe otro ejemplar en los millones de estrellas y le basta mirarla para ser feliz, diría ‘mi flor es única’, mas si el cordero se come esa flor, será como si, bruscamente, las estrellas se extinguieran: ¡Y eso es importante!
Relata el aviador: Fui incapaz de decir más. Rompió en sollozos. Era de noche, dejé mis herramientas, me olvidé de mi martillo, de la sed y de la muerte. ¡Había en la tierra un pequeño príncipe a quien consolar! Lo levanté en mis brazos, lo acuné, le dije: ‘La flor que tú amas no está en peligro. Te dibujaré un bozal para tu cordero’. Yo ... no sabía más que decir. Me sentía muy torpe. No sabía como llegar a él. ¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!”.
Entonces, poder ubicarse en la importancia que tiene para un niño, un adolescente o incluso un adulto, contar con ese alguien especial, que ama incondicionalmente, y está dispuesto a dejar de hacer “cosas importantes” (trabajo, estudio, otros) para escuchar, contener, ayudar a estructurar, y también para limitar, resume la función paterna.
Contactos: Emails | Teléfonos | Staff
Publicidad: Como Anunciar |
Fúnebres |Clasificados
Institucional: Nuestra Historia | ABC y la Educación | Libertad de Prensa | Propiedad Intelectual
Otros Canales: ABC Blogs | ABC Ciudadano | ABC Wap | ABC RSS | Archivo | Fotonoticias | Efemérides | Noticias por E-mail
Yegros 745 esq. Herrera. Tel: 41-51-550/51 © Copyright 2008. Reservados todos los derechos.
Estadísticas |
||
Visitas |
Páginas |
|
| Hoy | 79.743 |
854.209 |
| Ayer | 41.946 |
489.645 |
| Ultima actualizacion: | ||
| 17/06/2007 00:00:00 | ||