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CAUSAS DE LA NO LECTURA

En este espacio que desde siempre quiso ser un coloquio amigable de intercambio de experiencias áulicas, queremos compartir desde hoy --y por dos martes más-- con nuestros/as queridos/as colegas docentes del Paraguay unas opiniones de la Dra. Carmen Ugalde, Directora de la “Nación en el Aula”, de Costa Rica, y una muy distinguida amiga de este diario.


Creemos que la Dra. Ugalde es una de las profesionales de la educación latinoamericana más autorizadas para referirse al tema de la lectura, que a todos nos apasiona y preocupa al mismo tiempo, por lo que iniciamos con sus ponencias las hermosas experiencias recogidas en el reciente Seminario sobre el Diario en la Educación realizado en Santiago de Chile, en el que el Departamento de Servicios Educativos de ABC Color tuvo el privilegio de participar.




“¿Qué lee ahora, senador?”, (preguntó un periodista a un político latinoamericano). Responde: “Nada, porque me cambié de casa y tuve que meter mis libros en cajas”. Nuevo interrogante: “¿Y hace cuánto se cambió de casa?”. Contestación elocuente: “Hace como ocho años”.

La cita es del escritor mexicano Carlos Monsiváis(me tomé la libertad de no poner el nombre del político) y es idéntica a la declaración de un profesor de Ciencias cuando, recientemente, me dijo que tenía como 10 años de no leer nada. De más está recordar que si hay un área del saber que ha crecido, cambiado e impactado al mundo, esa es la Ciencia, ¿cómo puede alguien continuar siendo Profesor de Ciencias con conocimientos universitarios tan obsoletos?

El amplio reportaje del periodista Jairo Villegas de La Nación: “Escuelas y colegios abandonan la lectura” dejó al descubierto una de las causas más importantes de nuestro bajísimo nivel intelectual, nuestra escasa cultura, nuestro limitado pensamiento y, por tanto, nuestro subdesarrollo económico.
La persona que lee tiene más posibilidades de enriquecer su acervo cultural y de desarrollar su capacidad de pensamiento. El lector, cada vez que procesa un texto, lo re-crea, lo disfruta, lo relaciona con saberes anteriores y lo almacena en su memoria de largo plazo, es decir, convierte información en conocimiento.
Si no se lee nunca, en cambio, el cerebro -que se autorregula- “apaga” estas funciones. Cuando esta situación se mantiene por mucho tiempo, se produce un cierto deterioro mental, por desuso. Esto explicaría por qué los alumnos, ya en secundaria, son incapaces de leer y por qué, para ellos, la lectura es un castigo.

Tal vez es irrespetuoso decir que un alumno que no lee durante los 11 años de escolarización bien podría salir más tonto de como entró. Cuando vemos los recientes resultados de evaluaciones internacionales, aplicadas a jóvenes latinoamericanos, de 15 años, y comprobamos que la mitad no logró pasar del nivel 1 (en una escala de 1 a 5), podríamos pensar que, a lo mejor, esto está pasando, que la escuela y el colegio “entontecen”.


¿NO LE GUSTA O NO PUEDE?


Todos sabemos que el ejemplo forma más que un buen sermón. Si el niño ve a sus padres o al maestro leyendo, asumirá esa actividad intelectual como parte de la cotidianidad del ser humano. El problema actual es que los niños que llegan a la escuela son hijos de generaciones de padres no lectores. Los maestros tampoco escapan a esta realidad.

Podemos establecer un paralelismo entre la lectura y la natación. A los niños pequeños les gustan los libros, al igual que les encanta que los pongan en una piscina. Pero aunque los pongamos en la piscina todos los días eso no garantiza que llegarán a ser nadadores. Para ser nadadores tendrán que tener un entrenamiento especial, de lo contrario no pasarán de “chapalear” en el agua.

Lo mismo ocurre con la lectura, no basta con darles libros, ni siquiera basta con enseñarles a leer. Formar un lector requiere un entrenamiento mental orientado al desarrollo y ejercitación de ciertas habilidades cognitivas complejas (inferir, analizar, deducir, asociar, razonar, contrastar, etc.). Estamos hablando de una especie de gimnasio para desarrollar las condiciones intelectuales necesarias para la comprensión lectora.

En nuestro país (Costa Rica), el único programa que existe termina en segundo grado. De ahí en adelante, el sistema considera, a los alumnos, lectores independientes y los dejamos solos. Por eso casi todos los estudiantes (y hasta los profesionales) son lectores rudimentarios, es decir, solo comprenden lo más evidente y superficial; por eso, también, la lectura les resulta una tarea demasiado dura.

Cuando alguien dice que no le gusta leer, lo que está diciendo, en verdad, es que no puede leer”.


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Ultima actualizacion:
04/09/2007 00:00:00