La artritis reumatoidea es la enfermedad inflamatoria articular más frecuente. Si no es tratada en forma precoz y adecuada, se producen graves deformidades articulares.

Consultamos con la doctora Margarita Duarte, reumatóloga, sobre lo que puede pasar si el paciente no le presta la debida atención a la enfermedad. Lo primero que hay que saber es que hay un compromiso de las articulaciones, la artritis reumatoidea puede dar lugar a manifestaciones en otros tejidos, que a veces el paciente no relaciona con su problema articular. Citaremos a continuación algunas de las complicaciones y manifestaciones extraarticulares más frecuentes:
Compresiones nerviosas y neuritis: debido a la inflamación y la hinchazón de las articulaciones y los tendones, pueden comprimirse los nervios vecinos y dar lugar a síntomas como adormecimiento de manos y pies, hormigueos o pérdida de sensibilidad de ciertas zonas del cuerpo. Uno de los cuadros más frecuentes es el síndrome del túnel carpiano, que afecta a ambas manos. En otros casos, los nervios pueden estar inflamados directamente por la enfermedad, y se tienen síntomas como dificultad para elevar el pie –pie caído– o la mano.

Sequedad de mucosas: frecuentemente se asocia a la artritis reumatoidea un cuadro de falta de secreciones, como falta de saliva, de lágrimas, de lubricación vaginal, a causa de las cuales se producen molestias e incluso infecciones.
Descalcificación: la inflamación articular hace que los huesos pierdan calcio. Además, la falta de ejercicios y los déficits hormonales alteran aún más el metabolismo del calcio, dejando a los huesos frágiles y con muy alto riesgo de fracturas.
Inflamaciones oculares: estas pueden deberse a la falta de lágrimas, como ya citamos, o a la inflamación de ciertas partes del ojo, como la úvea y la esclerótica. Por otro lado, ciertos medicamentos que se utilizan pueden tener efectos secundarios a nivel ocular, como las cataratas, que requieren un control estricto por los oftalmólogos.
MENOS FRECUENTES
Como complicaciones poco frecuentes es importante destacar la inflamación de la pleura y el pericardio, que son las membranas que rodean al corazón y al pulmón, respectivamente, y la inflamación de los vasos sanguíneos o vasculitis reumatoidea.
Las complicaciones son mucho más frecuentes en los pacientes sin tratamiento, con tratamientos irregulares, o en aquellos que no se realizan los controles clínicos en forma habitual, ya que con ellos podemos detectar y controlar adecuadamente la mayoría de estas manifestaciones.
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| 05/10/2007 00:00:00 | ||