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CIENCIAS SOCIALES

Relaciones entre el ambiente geográfico y el hombre


Capacidad: Caracteriza la vida del hombre según el ambiente en el que se desenvuelve.


En los números anteriores estudiamos las características de las distintas ecorregiones y biomas paraguayos. Hoy conoceremos, en forma general, de qué modo ambiente y hombre se influyen mutuamente y cómo la geografía determina la vida de las personas.

Una relación mutua
La naturaleza imprime al hombre una serie de caracteres especiales que lo diferencian de los habitantes de otra región. A su vez, el hombre, con los recursos de su inteligencia y de su trabajo, elude o reduce los obstáculos que le opone la naturaleza.

Cuando se habla del carácter emprendedor o desganado de un pueblo, de la laboriosidad o dejadez de sus habitantes, debe también considerarse la influencia decisiva del medio geográfico, porque no todos lo ambientes son iguales: a veces la superficie de una región es llana; otras, montañosa; algunos terrenos están cubiertos de vegetación; en otros, la vida verde falta por completo; existen zonas bañadas por ríos; otras áridas o semiáridas; en algunos casos, el suelo es fértil para la agricultura; en otros, dicha actividad se lleva a cabo en forma deficiente o es imposible practicarla.

Desde el momento mismo de su aparición sobre la Tierra, el hombre tuvo que enfrentarse a la naturaleza para sobrevivir. En los primeros tiempos, el dominio de esta sobre aquel fue tal que el hombre se convirtió en un esclavo, diferenciándose bien poco de los animales.
Pero lentamente, con el auxilio de su inteligencia, el hombre adquirió una aptitud de defensa: fabricó sus primeras armas para luchar con los animales, cubrió su cuerpo de pieles para reservarse de los rigores del clima y edificó su vivienda en sitio seguro. Cuando se sintió suficientemente fuerte, taló bosques, abrió caminos, desvió el curso de los ríos, dominó las aguas, construyó ciudades.

Epígrafe: La creación de la represa Itaipú nos muestra de qué manera se relacionan el ambiente geográfico y el hombre, y cómo la inteligencia humana puede convertir un aparente obstáculo en un beneficio.

¿La naturaleza vence al hombre o el hombre vence a la naturaleza?

La teoría que sostiene que la naturaleza vence al hombre se llama determinismo geográfico; fue planteado por el geógrafo alemán Federico Ratzel, quien sostenía que el hombre debe aceptar el dominio de la naturaleza.

El posibilismo geográfico es la teoría que sustenta lo contrario. Fue propuesto por Vidal de la Blanche y sostiene que el hombre, usando sus facultades intelectuales puede modificar y sobreponerse al medio en que vive.

Características del hombre según el medio en que vive
 El hombre de la montaña: Ama como ninguno su pedazo de tierra. Lleva una vida retraída, sin mayores vínculos con sus vecinos. Se contenta con los pocos bienes que le ofrece la naturaleza. Es pastor y cuando deja el cayado para empuñar las armas, el hombre del llano sabe de su coraje y de su violencia.

Cuando es atacado, defiende su comarca con su vida. Suele expresarse en una lengua abundante en giros arcaicos. Sus rasgos físicos son puros, sus vestimentas, típicas; sus costumbres, sin influencias extrañas, con tradiciones y mitos legados por sus antepasados. Hasta su habitación responde a la influencia del medio... la construye con la piedra que utiliza, en los usos más variados.

 El hombre del bosque: Es inculto y vive aislado como el hombre de la montaña. Sólo que en el bosque o en la selva, la naturaleza le imprime un signo de desgano e indolencia, oprimido por una vegetación lujuriosa, asfixiado por un aire húmedo y una penumbra permanente poblada de peligros.

Vive bajo los árboles o en cabañas de palmas. Es desapegado a su tierra y la abandona en cualquier momento, despreocupado de dejar sus riquezas a otros.

 El hombre de la llanura: Cuando sus tierras son bendecidas por un clima suave, el hombre se multiplica al infinito. Crece y se expande por toda la región. No se repliega en sí mismo como el hombre de la montaña ni se abandona como el de la selva. La llanura le permite usar medios de transporte y las aguas de los ríos, mares y océanos le acerca a otros hombres con los que intercambia sus ideas y sus productos.

Cada día se supera, adopta rápidamente las nuevas costumbres, vestimentas, variados inventos, etc. Su lenguaje se enriquece de continuo con otros términos aportados por hombres de otras tierras. Es amplio, comunicativo e inteligente.

 El hombre del desierto: Es callado, sufrido, taciturno. Es pastor y sus animales constituyen su único bien. Allí donde un hilo de agua hace posible una hierba, un árbol, establece su carpa de nómada. Agotada la hierba, al igual que en tiempos inmemoriales, vuelve a ponerse en movimiento.

 El hombre de las islas: Es pescador y navegante. Audaz y temerario en su lucha con las aguas, deja sus huellas hasta el último rincón donde llega su barca o su navío.

Una alternativa: las migraciones
El hombre que en una determinada región estableció su hogar y no encuentra la forma de vida adecuada no permanece en ella en forma indefinida. Con el tiempo, la abandona, movido por el deseo de obtener lo que no poseía, de conocer y descubrir otras tierras, o simplemente, de relacionarse y vincularse con sus semejantes.

Gracias a ello, el hombre, en el curso de la historia, llegó a descubrir, explorar y conquistar nada menos que prácticamente la totalidad del planeta que habita. Hubo desde siempre, desplazamientos de la población, dentro de un mismo país o fuera de las fronteras. A esto llamamos migraciones y constituyen una alternativa de relación geografía–hombre.


Fuente: CHAPARRO, Eva Diana y GUILLÉN, Blanca. Historia y Geografía (Segundo año), págs. 54 – 56.


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23/11/2007 00:00:00