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EDUARDO TUTUNYI , DISEÑADOR DE ALTA COSTURA

El señor de las bodas

Conocido en el mundo de las novias, el diseñador de alta costura Eduardo Tutunyi conserva, a través de los años, prestigio en el buen gusto y habilidad en las relaciones humanas. Admirador del genio de Valentino, este paraguayo mantiene a raya la vanidad y apunta: “En Paraguay no hay creadores, todos somos copistas”.


Eduardo nos recibió en su local de alta costura; su gran figura emerge de un mar de revistas, encajes y telas. Nos atiende cordialmente y sin descuidar a sus clientas. Eduardo Tutunyi Mazó (64) sabe que la experiencia convoca y lo asume como una cosecha. Su padre, José Tutunyi, fundó La Casa de las Novias “Flor de Asunción”, que llegó a cumplir 80 años pero, en el 2003, la crisis se encargó de cerrar. “Mi padre salió de Alepo (Siria) con 18 años -cuenta Eduardo-, quería ir a Nueva York. Vivió 2 años en Cuba pero no logró entrar a EE.UU. Decidió venir a Asunción, aquí tenía parientes. Trabajó muy duro para juntar un capital, después conoció a mi madre y juntos iniciaron el negocio”. Los Tutunyi Mazó formaron una familia tradicional de Asunción y el negocio de las novias fue un acierto, se vendían telas y vestidos, se alquilaban trajes, tocados, guantes y sombreros. “Al comienzo no había nada, mi padre liaba en un palito pedazos de papel sulfito y los sumergía en vela de esperma derretida; daban los famosos pimpollitos de azahar, que en ramilletes de 12 adornaban los costados del tul de la novia. Ya después, nos proveíamos del último grito de la moda en Buenos Aires, que en aquellos días era “la París de América”.

Línea romántica con encajes y pedrería.

-¿Dónde estudiaste diseño de alta costura?

-Siempre me gustó la moda, hice cursos aquí (Delego y Lagarrigue) y en San Pablo. También soy contador público, papá me hizo estudiar entremedio del trabajo. Y estudié dibujo en el Instituto de Bellas Artes, quería ser pintor, pero -como te digo- tenía que trabajar.

-¿Cuántos vestidos de novia diseñaste?

-Ni idea. Calculá, el otro día vino una mamá con su hija que se casaba. Yo le había hecho el vestido a la señora, hace 30 años atrás.

-Hoy que la mujer dice saber lo que quiere, ¿qué pide?

-Muchas siguen clásicas, otras vienen con vestidos bajados de Internet, y vemos. Mi trabajo es interpretarlas, a veces las mamás quieren opinar más que las hijas. Pero lo más importante es escuchar a la novia. Cuando algo no le va, soy sincero.

-¿Y vuelven?

-Ah sí, me lo agradecen.

-¿Cambió mucho tu negocio?

Seda natural con varias capas de tul.

-Este caserón es de la familia. Cuando cerré La Casa de las Novias vine con temor, pero la gente me siguió. Trabajo sobre medida, ya no hago prêt-à-porter, ni alquilo vestidos. Mi enfoque es la exclusividad.

-¿Usás solo telas importadas?

-Sí, para novias no hay otra forma. Pero si Paraguay produjera las adecuadas, consumiría. Soy muy nacionalista.

-¿Sirio para los negocios?

-(Se ríe) Algo aprendí de mi padre. Pero no soy un modisto que cobre caro.

-¿A quién admirás como diseñador?

-A Valentino. Estos chicos nuevos de otras firmas son muy vanguardistas; a veces me pregunto si hacen vestidos o disfraces.


-¿Qué condición resguarda al buen gusto?

-No comparto el exceso de esos vestidos que parecen “de mariachi”, por lo cargados. Lo elegante, lo bello es sencillo. Supe de un diseñador que pesaba sus vestidos y si pasaban un determinado peso, decía: “Hay que sacar, pusieron algo de más”.

-¿Qué es el arte para vos?

-Hacer un vestido sobre el cuerpo de la mujer.

-¿Sos un artista?

-No, un conocedor. En Paraguay todos somos copistas que ponemos un toque personal. A veces leo en el diario: “El vestido es una creación de fulana de tal”. Y ese diseño ya estaba en un figurín.

-¿Cómo es la alta costura en Paraguay?

-El otro día me preguntaban si en Paraguay había alta costura. Siempre existió, lo que pasa es que nuestras grandes modistas no podían hacer desfiles, por los costos. La alta costura es cara.

-¿Hasta cuánto se debe gastar por un vestido de novia?

-Hay que adaptarse al status de uno. El dinero no hace a la elegancia. ¿Te acordás de ese político el año pasado que gastó 10 mil dólares en la fiesta? El pagó todo. No me parece bien, habiendo tantas necesidades.

-Me acuerdo, era Víctor Bogado. ¿Te interesa la política?

-Soy apolítico, pero ojalá este año suba gente que dé soluciones a este país tan lindo, del que, como dijo Roa Bastos, se apoderó el infortunio.

-¿Cómo conceptualizás los escotes?

-Lo más difícil de hacer es el busto. Yo tengo unas tazas que lo dejan perfecto. Recuerdo a una novia en Corrientes, que trajo un vestido ultraescotado de Bs. As. Entró a la iglesia y al llegar al cura, este dijo: “Señor novio, por favor, su saco a su novia”, y así se casó. Me parece bien ser audaz, pero hay que ser ubicada.

-¿Qué novia perfecta recordás?

-(Piensa) Hay muchas. La princesa Letizia estuvo muy bella.

-Para las novias, ¿eterno blanco?

-Blanquísimo. El blanco representa tanta belleza, pureza... y virginidad también (sonríe). ¿Por qué querer cambiar justo el día de tu boda?


Lourdes Peralta

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13/01/2008 00:00:00