A principios de este siglo contaba con aproximadamente cien millones de hectáreas de bosques naturales nativos, de los cuales quedan actualmente solo treinta y cinco millones de hectáreas en pie y que solo serían económicamente aprovechables en un cincuenta por ciento.
Las plantaciones forestales reforestadas con destino industrial cubren un área aproximada de un millón doscientas mil hectáreas, y están compuestas principalmente por eucaliptos, pinos y salicáceas.
La Ley Forestal Nº 25080 vigente promueve de inversiones para bosques cultivados y tiene como objetivo dinamizar toda la actividad forestal: tanto de las plantaciones de bosques como de su industrialización. Un aspecto muy importante de esta Ley, aparte de otorgar subsidios y líneas de créditos apropiados, lo constituye el otorgamiento de estabilidad fiscal para los próximos cincuenta años, así como la seguridad jurídica.
Según informaciones publicadas en octubre del 2007, las plantaciones forestales de la Argentina se está incrementando en los últimos años como resultado de las inversiones que están realizando en plantaciones forestales las grandes empresas nacionales y extranjeras, además de los medianos y pequeños productores estimulados por el subsidio que da la Ley de Promoción Forestal.
En algunas zonas el área implantada creció alrededor del 20% en dos años haciendo que se alcance una superficie total de 1,2 millones de ha. (un millón doscientas mil ha.) en el país. Las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos y el Delta del río Paraná tienen alrededor del 80% de esa nueva superficie de bosques. Según los últimos datos de la Sagpya, en 2004, Misiones contaba con 428.650 hectáreas; Corrientes 282.000 y Entre Ríos 92.400.
Los principales actores de este negocio son las grandes empresas forestales que operan principalmente en la Mesopotamia, además de los pequeños y medianos productores instalados hace años en las principales provincias madereras del país. Las plantaciones forestales realizadas por los grandes empresarios representarían aproximadamente el setenta por ciento del total.
Ocupación: Se estima que hay más de 500 mil personas que trabajan vinculadas a la producción de base forestal.
Exportaciones: Según datos de la Secretaría de Agricultura (Sagpya) las exportaciones de base forestal en 2006 alcanzaron los 1.007 millones de dólares, lo que implicó un incremento del 17% respecto del año precedente. A pesar de sus ventajas competitivas, la Argentina, aún hoy, es un importador neto de productos forestoindustriales.
Los expertos comentan que: En Misiones la actividad está creciendo fuertemente, motivada por la mayor participación de los productos forestales a los mercados externos. También el auge de la construcción aumenta la demanda de productos de la madera. La provincia se plantea incrementar la superficie forestal en unas 700 mil hectáreas aún disponibles para este cultivo en Misiones, por medio de políticas activas orientadas a desarrollar a los pequeños y medianos forestales.
En Corrientes, el desarrollo de la forestoindustria se está profundizando; allí se establece el principal exportador de molduras argentinas. “En la provincia hay actores que aún no ingresaron en la industria y ahora se están abriendo fábricas de tableros que hacen al cluster para el funcionamiento integral de la cadena”. Entre Ríos tiene un gran desarrollo forestal en su parte nordeste. Allí se estableció una gran empresa, que fabrica tableros. Entre Ríos tiene un enorme potencial forestoindustrial, además hay una cuenca única entre Uruguay, Corrientes y Entre Ríos.
Costos de plantaciones forestales: El precio de implantación por hectárea va de los 1.300 pesos a los 2.800, esto depende de la zona, la especie y la densidad que se siembre. Por ejemplo, en Misiones los precios son más elevados por las condiciones topográficas. Para las plantaciones de pinos, pasados los primeros tres años se realiza el primer raleo. El precio de este producto es de 20 pesos argentinos la tonelada. En el segundo raleo se obtienen rollitos de calidad aserrable que generan un segundo ingreso. Los mejores resultados se dan entre los 15 a 25 años, cuando se realiza la cosecha.
Los precios de la madera más barata van de $ 30 a 80 la tonelada. El precio de la madera aserrable es entre $ 59 y 120 la tonelada. Por su parte, la madera de exportación por metro cúbico, aserrada sin nudos, oscila entre los 100 a 400 dólares. El mercado externo es principalmente Estados Unidos y se están buscando mercados en la Unión Europea.
Rentabilidad de la Inversión: Los especialistas mencionan que en siembra de eucalipto la tasa de retorno de la inversión ronda el 15 a 18%, sin contar el valor de la tierra. Tanto por el tema de los precios como las posibilidades de los mercados externos, los consultados indicaron que el sector está condenado al éxito. En los últimos tiempos hubo una renovación importante en materia tecnológica, tanto en aserraderos como en otros ámbitos de las “cadenas productivas” del sector.
Sistemas foresto-ganaderos para Misiones y NE de Corrientes: Estudios realizados por el INTA confirmaron sus ventajas: Conclusiones del análisis: La actividad forestal no desplazó a la ganadera, mejoró el confort ambiental de la hacienda, disminuyó el peligro de incendio, menor costo de mantenimiento de contrafuegos y no alteró el crecimiento forestal. Se incrementó el patrimonio por la actividad forestal y un capital ganadero de fácil y/o gradual convertibilidad. Desde el punto de vista social: mayor absorción de personal capacitado y especializado, dinamización de servicios e infraestructura necesaria.
En el estudio elaborado por el consultor Gustavo Braier: Tendencias y perspectivas del sector forestal al año 2020 - FAO, 2004 se concluye que: “La Argentina tiene variadas vías de desarrollo del sector forestal que apenas están exploradas en comparación con su potencial, basadas tanto en los bosques nativos como en los implantados”. Además, tiene un desarrollo forestal y de infraestructura que le permite seguir creciendo.
El gran desafío por delante es atraer las inversiones, sean de capital nacional o extranjero, que sean capaces de procesar la materia prima que se puede generar en el territorio nacional con ventajas competitivas. En el caso del bosque nativo, esta acción está relacionada con el ordenamiento.
Este marco de desarrollo potencial cuenta con el apoyo del Gobierno de la Nación que, por medio de distintos programas y leyes de incentivo, intenta dar un impulso institucional a este crecimiento.
Se menciona también que “El elemento faltante en la política forestal nacional es un plan estratégico”. El plan estratégico “debiera tener en cuenta las particularidades regionales, a la vez que amalgamar las posibilidades que dan cada una de ellas, buscando efectos sinérgicos que destaquen la competitividad y capacidad de la Argentina tanto en el crecimiento de bosques implantados, como en el manejo de los bosques nativos. Luego, debiera encararse el desarrollo de sistemas y productos que tomen ventaja de la relativa cercanía existente entre las principales masas forestales argentinas del bosque nativo y del implantado”.
Dr. Rafael María Carlstein Quiñones
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