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PATRICIA REYNA, ACTRIZ PARAGUAYA

En el reino del teatro

La actriz Patricia Reyna acaba de estrenar “4:48 Psicosis”, de Sarah Kane, obra teatral de agudo texto que pone a prueba nuestra capacidad de reflexión. Aunque nació argentina, Patricia se considera 100% actriz paraguaya. A nivel nacional, ha hecho incontables obras; también produce y dirige.


En “4:48 Psicosis”, Patricia Reyna revive el caso de una mujer desesperada ante la falta de amor y el rechazo social. Funciones: fines de semana de abril, en el Teatro de las Américas.

Patricia Reyna tiene una presencia vital, habla toda ella, emite una voz potente como si un gran público la estuviera oyendo siempre. Hace 46 años nació en Rosario (Argentina). En 1980 llegó al Paraguay porque a su mamá el médico le recomendó clima tropical. “Mi papá tenía conocidos acá, consiguió laburo y nos quedamos. Este es mi hogar, ni siquiera soy de viajar mucho al exterior”. Patricia, soltera, sin hijos, conoció al teatro cuando tenía 14 años. Tanto tentó el arte que ella terminó entregándose. Nunca hizo escuela: “Me hice clavando clavos, pasando papeles, limpiando escenarios; no me importaba, yo estaba siempre dentro de un teatro”. Años, pasión y experiencia la convirtieron en actriz. Con Juan Carlos Moreno formó hace 7 años el Equipo Teatro: “Lo bueno es que vivimos de lo que queremos. Es duro económicamente, pero se puede”.

–¿Qué obra de miedo nos traés?

–No es nada de eso. Es de reflexión. Es una obra cruda que trata el suicidio de una mujer.

–Una psicótica que se suicida ¿por amor?

–Superficialmente puede verse así. Según nos dijeron los psiquiatras que leyeron la obra, ella no estaba realmente psicótica. Esto es más bien una profunda crítica a la manera que la sociedad tiene de solucionar al loco, dopándolo con medicamentos para que no moleste. Según las estadísticas londinenses, las 4:48 de la madrugada es la hora en que más suicidios se cometen, porque los medicamentos van perdiendo su efecto. La pregunta entonces es: ¿El suicidio se produce en el momento de mayor lucidez del individuo?

–¿Quién es la autora?

–Sarah Kane, dramaturga británica. La obra es absolutamente contemporánea, porque el caso también lo es. El suicidio es la salida que muchos adoptan ante la incapacidad de vivir sin amor, solos, discriminados. La protagonista se mata con una sobredosis, cortándose las venas y ahorcándose. Dos meses después de escribir esta obra, Sarah Kane eligió la misma manera de morir; fue en los noventa; ella tenía 28 años.

–Así que es autobiográfica.

–Casi, sí. Sarah fue una niña abusada por su padre, entre otros tormentos que vivió. En realidad, tratamos de no pensar mucho en eso, o no podríamos hacer una obra tan dolorosa.

–¿Quiénes participan de la obra?

–Juan Carlos Moreno hace del médico; yo represento a una mujer sin nombre ni edad.

–¿Por qué apuestan a lo trágico?

–Cuando leímos el texto nos fascinó, y conseguimos los derechos sin problemas. Pero el tema es real, ¿cuántos jóvenes se suicidan hoy? Psicosis es una obra riquísima, se hizo en muchos países y se adaptó diferente: en Argentina la hizo Leonor Manso, que es mayor que yo. En Inglaterra la hicieron dos mujeres y un hombre; en otros países se hizo con una mujer sola.

–¿A qué público esperan?

–Nos gustaría que fueran psiquiatras y estudiantes de salud mental. Pero es una obra abierta a todos, para reflexionar; aunque pueden salir pensando lo que quieran. Ver teatro es como mirar una pintura que despierta sensaciones o no.

–¿Alguna frase del guión te marcó más que otras?

–Muchas partes que apelan a la necesidad vital de ser amada y con las que más de una mujer va a identificarse: “¡Estoy muriendo por alguien que no lo sabe, que no le importa!”. “¡Hablame, hablame, que me estás matando...!”. El texto dramatúrgicamente es precioso y no está escrito como teatro.

–Hiciste “Todos los hombres son iguales”, “Divorciadas, evangélicas y vegetarianas”, “Monólogos de la vagina”, “Confesiones de mujeres de 30”, “Brujas”. ¿Me parece o tenés fama de temática femenina?

-También hice otros temas, como “Made in Luque”. Pero sí, para mí la mujer es fuente inagotable, es movimiento; el hombre es más estático.

–Linda forma de no llamarnos directamente “histéricas”.

–(Se ríe) Nosotras gritamos, lloramos, hacemos escándalos, nos sacamos todo de adentro. Por algo hay más viudas que viudos.

–En tu caso, ¿ser solterita sin hijos se debió al teatro?

–Lo que yo no quería era tener que pedir permiso para trabajar, para hacer este o aquel papel. Con el tiempo esa libertad para decidir se volvió imperiosa. Hoy es mi opción de vida.

–Estás siempre en obras contemporáneas, ¿no te gusta el teatro clásico?

–¡Claro! ¡Me encantaría ser una Julieta, Electra o Lady Macbeth! Pero ya pasé la edad. En la industria del teatro hay que laburar según vayan las cosas, y aun logrando mucho a tu favor, los sueños no son tan fáciles como se ven desde afuera.


Lourdes Peralta

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30/03/2008 00:00:00