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LAS DIFERENCIAS ENTRE EL CASO BOLIVIANO Y EL PARAGUAYO SON SOLO DE FORMA

La energía de Itaipú es más valiosa que el gas boliviano

“Paraguay no es Bolivia” le enseña Sergio Leo, reportero especial en Brasilia de Valor Económico, una publicación especializada que surgió de la unión de Folha con Globo, al ex viceministro de Itamaraty, Rubens Antonio Barbosa, quien hace ocho días, a través de O Estado de S. Paulo, preguntaba si Paraguay sería una nueva Bolivia para su país. Leo empieza su artículo con una ficción, “la persona que sirve el cafecito a los directores en la sala del consejo de la hidroeléctrica tiene que atravesar con frecuencia una línea imaginaria, situada sobre la hidroeléctrica en el medio de las aguas que separan a Brasil y Paraguay...”.


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Es una ficción, en primer lugar, porque esa persona que sirve el cafecito tendría que ser el atleta canadiense Ben Johnson, porque entre la costa brasileña y la paraguaya, sobre el coronamiento de la presa, hay más de cinco kilómetros de ruta.

Además, en ese sitio, difícilmente encuentre un director a quien servir un café y mucho menos en un día de verano. Tal vez, con suerte, localice a un gerente del área técnica en el vano intento de atenuar los inclementes rayos del sol paraguayo con un refrescante tereré.

Por otra parte, la alta administración de Itaipú está conformada por dos organismos: El Directorio Ejecutivo, compuesto por seis paraguayos y seis brasileños, y el Consejo de Administración, el colegiado más importante, conformado también por seis paraguayos y seis brasileños, más un representante de las cancillerías de ambos países.

Convendría entonces precisar si nuestro Ben Johnson sirve el cafecito a un director o un consejero.

¿UNA LÍNEA IMAGINARIA?

La línea de demarcación del límite sobre el coronamiento de la prensa no es imaginaria, salvo que, debido al paso del tiempo, tal como ocurre con las señalizaciones callejeras de nuestra castigada Asunción, las lluvias, el rocío, el smog, el peso de los vehículos que transitan sobre esa conexión vial, se haya ido borrando.

Además, esa línea separa el conjunto de las nueve unidades de 50 Hz, que corresponden al ciclaje del sistema eléctrico nacional y al conjunto de unidades de 60 Hz que se corresponden con las exigencias técnicas del sistema brasileño.

HASTA LAS UNIDADES ADICIONALES

Es más, esa demarcación, por fortuna, se respetó incluso a la hora de instalar las unidades adicionales, financiadas con otro préstamo de Eletrobrás, con una tasa de interés del 7,50%, más una fórmula de ajuste elaborada con la inflación norteamericana, que rigió plenamente hasta finales del año pasado, son conocidas como 9A, de 50 ciclos y 18A de 60 ciclos.

“TERRITORIO BINACIONAL”, UN MITO

La frontera es real, e incluso así lo reconoce el Tratado de Itaipú en su Art. VII, Parágrafo 1°: “Las instalaciones y obras realizadas en cumplimiento del presente Tratado no conferirán, a ninguna de las Altas Partes Contratantes, derecho de propiedad, ni de jurisdicción sobre cualquier parte del territorio de la obras”.

Este artículo, por ende, echa por tierra, estruendosamente, la hipótesis del “territorio binacional”, muy parecida a la excusa que fraguaron las corruptas administraciones paraguayas de del país, desde el dictador Stroessner hasta Nicanor Duarte Frutos, así como de la entidad, con “el principio de la binacionalidad” con la exclusiva intención de evitar que sus libros de contabilidad y documentos respaldatorios sean fiscalizados por los organismos legales de control.

TAMBIÉN LA ENERGÍA ESTÁ DIVIDIDA

¿Cuál es entonces “la profunda diferencia” que encuentra el colega Leo entre la situación de Itaipú y “los líos” de su país con el gas boliviano?

En Itaipú el límite, reiteramos, no solo está señalizado por la gruesa línea pintada sobre el coronamiento de la presa, sino también por el ciclaje de las unidades, hasta de las adicionales y, lo principal, por la propiedad sobre la energía, también consagrada en el Tratado con meridiana claridad: “La energía producida por el aprovechamiento hidroeléctrico ... será dividida en partes iguales entre los dos países...”, Art. XIII.

Hay entonces diferencias a favor de Paraguay, porque la energía de Itaipú, de una fuente renovable, es mucho más valiosa que el gas.

Por consiguiente, los reclamos paraguayos, agitados por ABC Color, por sectores de la oposición política, técnicos y sindicalistas independientes, incluso desde 1973, por un justo precio, consagrado incluso en el Acta de Foz de Iguazú de 1966; también por la renegociación del documento en busca del negado equilibrio de derechos entre socios condóminos, no tienen nada de agresivo y mucho menos de belicista.

Así como Bolivia consiguió subir el precio de su gas a US$ 6 por millón de BTU para Argentina y a casi US$ 4,90 para Brasil, la República del Paraguay pide que su único y obligado cliente, Brasil, le pague por su excedente anual en Itaipú, 37 millones de megavatios hora, un justo precio.

Eso, aquí, en Bolivia y en el supuesto Mercosur integracionista, nunca podría tomarse como una agresión.


Ramón Casco Carreras

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Ultima actualizacion:
15/04/2008 00:00:00