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MONICA AIRALDI, ADAPTACION TEATRAL

Desnudando ideas

Mónica Airaldi es una de las actrices de la obra de teatro “Ña Berna”. Entusiasmada y comprometida en este difícil arte, la joven sorprende al público haciendo un desnudo completo. Desalienta a los de ligera deducción diciendo que “la escena es dramática y muy profesional”.


Basada en “La casa de Bernarda Alba” (de García Lorca), el director paraguayo Mario Santander presenta “Ña Berna”. Una obra adaptada a nuestra cultura. En el elenco de jóvenes actores, resalta Mónica Airaldi (28). Ex estudiante de Medicina, después de Kinesiología, al final dejó todo por el teatro. Se recibió de actriz en el 2007, en el Centro de Investigación y Divulgación Teatral “El Estudio”. Actualmente cursa la licenciatura de Artes Visuales (ISA). “Di muchas vueltas antes de encontrar mi camino. Abandoné Medicina porque no podía estar encerrada entre cuatro paredes. Pasé años de angustia sin saber qué seguir; mi familia también sufrió. Cuando decidí seguir teatro, para mí fue renacer. Hoy sé que es lo mío”.

–¿El teatro surge en tu vida inesperadamente?

–No, porque ya en mi colegio, el Interamericano, se apoyaba mucho el tema del teatro. En 6º curso hice de jueza en “La Madama”, de Halley Mora.

–Te iba bien, sos alta y seria.

–Sí, me dicen que soy seria, y la altura me sirve para decir “aquí estoy yo”. Después de hacer ese papel me empezó a gustar actuar, pero en esa época el teatro era un hobby. Ahora no, los jóvenes estudian, se quiere profesionalizar; hay muchísimos talleres.

–¿Cuándo tomás un contacto más formal?

–En el 2005 le ayudé a un amigo a hacer una obra en inglés, “El fantasma de la ópera”. Después formamos un elenco de tres personas para hacer “El Quijote llega a la empresa”, que presentamos en Itaipú, en embajadas y empresas.

–Mirá vos por dónde andaba Don Quijote.

–Era una versión contemporánea, yo era Dulcinea. Trabajamos con Carolina Bestard y la obra se vendió carísima. El texto estaba adaptado, apuntaba al liderazgo y la autoestima; era algo didáctico.

–¿Cómo llegaste a Ña Berna?

–Mario, el director, fue mi maestro en el 2º año de teatro; nos llevamos muy bien. Me llamó para proponerme el personaje de Adela.

–Adela era la rebelde, ¿no?

–Sí, y la menor de las hermanas, como yo. Me identifiqué mucho con ella, con su aire de libertad. Dije que sí con gusto. Es mi primera obra como actriz recibida.

–¿No es muy pronto para aceptar un desnudo?

–Es el segundo que hago. El otro, que también se justificaba y no fue fácil, lo hice en un taller de dramaturgia para una obra de Natalia Cálcena. Esta vez acepté sin saber que había un desnudo, hasta que en una de las reuniones alguien me hizo un chiste y Mario me dijo: “de eso te iba a hablar”. Nos sentamos a analizar los pros y los contras. El desnudo representa lo trágico. Cuando Adela aparece con un vestido y sin nada debajo, la madre sabe que estuvo con un hombre. Entonces, como respuesta a ese desafío, la desviste, humillándola.

–¿Convoca más una obra por un desnudo?

–El morbo de la gente se alimenta rápido si sabe que hay algo de eso, por eso creo que sí. Pero mi cuerpo no es lo esencial; yo soy un palito, no tengo tetas ni cola, ni quiero mostrarlas. Quiero mostrar lo que le pasa a Adela. Además, coreográficamente todo está muy bien cuidado.

–Aun así, sos una valiente por segunda vez. Con la presión social de estética, no cualquier actriz se anima a mostrarse tal como está.

–Agustín Núñez siempre nos decía que los actores teníamos que cuidarnos físicamente. Esta vez me dije “voy a broncearme un poquito”, pero inmediatamente pensé “no, porque Adela nunca sale de su casa”.

–Bueno, esa profesionalidad no te impedirá tener vanidades fuera de escena, ¿no?

–Claro que no, me gustan los escotes y el maquillaje; me gusta llegar a un lugar y que me vean linda.

–¿Cuánto dura el desnudo y cómo te sentiste después?

–El desnudo es largo, dura 4 ó 5 minutos. Me sentí más libre y segura.

–¿Cómo ve tu familia tus decisiones profesionales?

–Mi mamá es sicóloga, así que con ella siempre tuvimos mucha comunicación, igual que con mis dos hermanas. Mi cuñado me fue a ver y me felicitó, me abrazó. Pero con mi papá (que no me vio) me cuesta mucho el tema del desnudo. Me pondría mal si es que él siente algo de vergüenza.

–Una Mónica libre y segura, ¿qué papel rechazaría?

–Cosas que no tengan fundamento. No hago desnudos porque sí y no quiero que me estigmaticen con eso. Sé muy bien cuáles son los límites.

Toda la audacia actoral de Mónica Airaldi en “Ña Berna”, hoy –última presentación– a las 20:00, en el Teatro de las Américas.


Lourdes Peralta

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27/04/2008 00:00:00