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MAESTRA RURAL, JUBILADA, QUE SUFRIO LOS RIGORES DE LA DICTADURA

Mercedes Lugo, una primera dama de reglas tomar

Mercedes Lugo Méndez será la primera dama de la Nación desde agosto próximo, según lo confirmó el presidente electo Fernando Lugo. En esta entrevista, camino a Encarnación, comenta su vida junto a sus hermanos, en especial junto al futuro mandatario, la educación paraguaya y sus planes principales sobre las actividades que desarrollará cuando asuma el despacho. Tres llamadas previas en procura de encontrarla y, finalmente, contesta un familiar que viaja sentado junto a ella en la parte trasera del auto.


Mercedes Lugo es maestra jubilada, pero aún enseña en la universidad. Tiene 3 hijos: Mirtha, Angel y Daniel Maidana Lugo.

“Te paso el celular. Dame un segundo”, dice la voz, mientras al fondo se escucha hablar Mercedes Lugo Méndez de Maidana, hermana del presidente electo Fernando Lugo Méndez, futura primera dama de la Nación. Su tono de voz suena firme y a la vez alegre.

“Si me aguardas unos segundos, me acomodo”, dice, y explica que está en plena Ruta I, rumbo a Encarnación, para tratar de retomar sus actividades normales, aunque sabe que será casi imposible. Se dispone a escuchar atentamente las preguntas, pero antes envía a través de esta nota un saludo de felicitaciones a los periodistas por su día.

–¿Cómo está Doña Mercedes?
–Bien, bien, Voy de regreso a mi casa, dejé muchas cosas pendientes.

Historia familiar, su infancia
–¿En qué momento de sus vidas les toma la victoria de su hermano Fernando en las pasadas elecciones?

–En un momento de mucha paz, de serenidad. Justamente desde la muerte de nuestra madre y hermanos, los hermanos que quedamos nos mantenemos muy unidos. La victoria era de esperarse. Confiamos mucho en eso porque cuando él (Fernando Lugo) tiene un proyecto, siempre logra cumplir.
–Después del 20 de abril, la vida de ustedes habrá cambiado mucho, y también su entorno...
– (Su voz se pone firme, como si recordara a cierta gente avivada) Sí, pero nosotros sabemos quiénes son buenos amigos. Como se dice, a los buenos amigos se los conoce en la cárcel y en el hospital. Conocemos bien quiénes están con nosotros en las buenas y en las malas.

Y continúa...

–Pero, aun así, no asumimos todavía la magnitud de lo que representa ser la hermana o familiar de un presidente de la República.

A partir de aquí la voz de “Meche”, como la llama el presidente electo, tiene otro matiz y suena más distendida...

–¿Qué recuerdos tiene de su niñez junto a sus hermanos y familiares?
–Hay muchos. En estos momentos me vienen tanta cosas a la memoria. Hay uno especial. Cuando nos juntábamos con los demás chicos del barrio para jugar fútbol, y como yo era la única mujer, mis otros cinco hermanos me ponían siempre de arquera. Yo era la arquera inamovible del equipo Lugo Méndez.

–¿Recuerda alguna anécdota especial con Fernando?

–Con él siempre tuvimos una relación cercana, por lo que juntos estuvimos al cuidado de nuestros padres hasta los últimos segundos de sus vidas. Mi papá estaba prácticamente imposibilitado de trabajar, y la circunstancia también no le permitía. Entonces, entre los dos teníamos que protegerlos en todos momento
–¿Cómo era su familia de entonces?

–La nuestra era una familia de campo, del área rural. Eramos seis hermanos, pero ahora ya solo estamos cuatro. Siempre reinó la unidad familiar, hasta el año 1959, cuando fue desmembrada por cuestiones políticas.

–¿Cómo describe actualmente a su familia?

–La disciplina, la responsabilidad y la honestidad son los valores principales que nos han inculcado nuestros padres, y creo que hasta hoy todos lo llevamos en el alma, bien impregnado. Fernando, por ello, siempre demuestra esa humildad, igual que toda mi familia. Somos gente a la que no le van a asustar el poder ni el dinero.

–¿Qué valor le dan a un domingo en familia?

–Es lo principal; un domingo es sagrado para la familia. Es una cita ineludible en la que compartimos todo, comemos lo que tenemos y agradecemos por ello. Nos divertimos, gozamos todos juntos.

–¿Le gusta cocinar?

–De hecho, yo soy la cocinera oficial de la familia, y de Fernando, también. Le hago todo lo que él quiere cuando sé que estará por mi casa...

–¿Ah, sí? ¿Qué le gusta? ¿Es exigente?

- Le gusta el guiso como hacía mamá. Siempre me dice: “Aprendiste muy bien de mi mamita”. También le gusta el jopara, el vorivori, el caldo del poroto. No le agrada la comida extravagante. En mi mesa nunca falta la comida típica paraguaya.

El poder y la primera dama
De todos los hermanos del presidente electo, el nombre de Mercedes es el que más rápidamente se conoció a nivel popular. Y si bien la figura de la primera dama de la Nación es reconocida más por una cuestión protocolar y social, la agenda incluye prioritariamente múltiples actividades benéficas. Sin embargo, está más cerca del poder que cualquier otra figura constitucional.
–¿No les asusta estar en la cima, con tanto poder?

–No, en absoluto. Creo que nuestra vida no va a cambiar demasiado. Somos gente de trabajo. Hoy, por ejemplo (por ayer), vuelvo a Encarnación porque doy clases en una universidad de la localidad hasta el miércoles, hasta completar el mes. Siempre sostuve e inclusive criticaba por qué el poder y el dinero tienen que cambiarle a la gente cuando tiene los principios bien definidos.

–Pero depende de qué principios recibió en su entorno familiar, ¿o no?

–Sí, efectivamente. La mejor herencia que pueden dejar los padres a sus hijos es fortalecer sus principios de ser humano. En la tierra, todo es pasajero. Ni el poder ni el dinero nos van a cambiar, porque sabemos que por sobre todas las cosas estamos fortalecidos espiritualmente, porque sabemos que en el más allá Alguien (Dios) nos observa y nos aguarda.


viviana@abc.com.py


Viviana Benítez Yambay

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27/04/2008 00:00:00