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La inseguridad también debe acabar

El país vive actualmente una de las peores crisis de seguridad. En las últimas semanas –previas y posterior a las elecciones generales– los delincuentes tuvieron absoluta libertad para robar y asaltar en las calles, en los colectivos y entrar en las casas, tomar de rehenes a los miembros de la familia, violar a algunos de ellos y apoderarse de todo objeto de valor.


Cada hecho de esta magnitud que ocurría antes del 20 de abril me hacía pensar que, como bien se sabía, era a causa de que los altos jefes policiales estaban ocupados realizando campañas políticas en forma solapada a favor del Partido Colorado. Prepararon asados en las distintas dependencias y “pidieron” a sus subalternos ser leales al gobierno.


Y también creí que la dramática situación mejoraría luego de aquella noche del día de las elecciones; Fernando Lugo ganó y Blanca Ovelar reconoció la derrota. Para que no quede duda alguna, el presidente Nicanor Duarte Frutos también salió a aceptar la caída del partido.


Sin embargo, horas después, para ser exacto a las 03:00 de la madrugada del lunes, una banda redujo a punta de arma de fuego a un guardia de seguridad y se alzó con 100 millones de guaraníes de un supermercado del barrio Sinalco de San Lorenzo. Casi en la misma hora del día siguiente, martes, otra gavilla sorprendió a un contador y a un comerciante cuando ingresaban a su residencia de Lambaré. Fueron tomados de rehenes y despojados de dinero, joyas y un automóvil.


Durante el fin semana ocurrieron otros hechos similares. El último caso se produjo en la tarde del sábado en San Lorenzo, donde una familia fue mantenida en cautiverio en su casa y despojada de 280 millones de guaraníes y joyas. ¡ Es una locura! ¿Y la Policía? A lo mejor está descansando luego del arduo “trabajo” en favor del coloradismo, que cuando se traslade a la llanura en agosto próximo se llevará consigo a la cúpula de las fuerzas de seguridad.


Lo preocupante de todo esto es la gran diferencia existente entre el discurso de Nicanor Duarte Frutos durante su campaña presidencial del 2003, y el de Fernando Lugo para estas últimas elecciones.


Nicanor había prometido que premiaría a los policías honestos y destacados, que las lujosas camionetas se convertirían en ambulancias y patrulleras y que acabarían los secuestros. Pero la Policía continúa sin tener cartuchos, combustibles y móviles. Y Durante este gobierno fueron secuestrados y asesinados el niño Amín Riquelme y Cecilia Cubas.


Hasta semanas antes de las elecciones del domingo pasado, Duarte Frutos siguió con el discurso a favor de la política de seguridad. Dijo al periodista Carlos Montero de la cadena CNN, en un programa de Canal 9 conducido por Mario Ferreiro, que la seguridad es la primera preocupación de los paraguayos. Me pregunté en ese momento. ¿Acaso él, Nicanor, no es paraguayo?
Fernando Lugo habló mucho de la Itaipú y muy poco de la seguridad para el país durante su campaña proselitista. No dijo que premiará a los policías, ni tampoco que castigará a los que son corruptos. Casi no mencionó el fin del secuestro, de los robos, de los asaltos. ¿Significa que será igual o peor?
Quiero ser optimista y pensar que Lugo prefiere hacer y no decir. Es más, confío que la extrema inseguridad que azota al país se reducirá enormemente durante el gobierno de la Alianza. No sé cómo lo hará, el ex obispo nunca lo mencionó.


Pero está claro que así como la gente confió en Nicanor en el 2003, le castigó por hablar mucho y hacer poco. El pueblo depositó esta vez su confianza y su esperanza en la Alianza, y espera no ser defraudado.


Señor Fernando Lugo, es cierto que una de las mayores preocupaciones de los paraguayos es la inseguridad. Es una materia pendiente del gobierno colorado y usted tiene la oportunidad y la responsabilidad de corregirla y desterrarla del país. Es un mal que debe acabar. Que así sea.


Arnaldo Cardozo

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Ultima actualizacion:
28/04/2008 00:00:00