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ALGUNOS ALUMNOS VAN A CLASES PARA TOMAR LA MERIENDA

El hambre se siente en las escuelas públicas

El hambre se siente en las escuelas. Las profesoras dicen que muchos alumnos llegan sin desayunar y están pendientes del complemento nutricional para poder alimentarse. En las instituciones educativas creen que debe haber control, pero no quieren que el programa se corte y afecte a los alumnos.


La merienda escolar es esperada con ansiedad en las escuelas. Este año llegó dos meses después de que se iniciaron las clases.

“A veces un alumno falta y al día siguiente nos pide sus galletas y la leche del día anterior”, cuenta Ernestina Martínez Paredes, directora de la escuela República de Perú, una de las 85 instituciones educativas de Asunción que reciben galletas y leche proveídas por el Ministerio de Educación, según lo establece la Ley de Complemento Nutricional.

BUROCRACIA

En ese establecimiento hay 913 alumnos, pero por cosas de la burocracia el registro oficial del MEC dice que hay 904 chicos matriculados y solo se reciben alimentos para esa cantidad.

En la escuela República de Cuba, a la que asisten alumnos de muy escasos recursos, también se da un fenómeno similar. La directora Marcia Gamarra dijo: “Muchos alumnos vienen sin desayunar. Vienen a desayunar aquí. Pero la merienda escolar llegó por primera vez el 29 de abril, dos meses después de que empezaran las clases”.

La directora de la escuela San Vicente de Paul recibió a los fiscalizado- res de Contratacio- nes Públicas, que tomaron muestras de los productos alimenticios que se consumen.

La fecha no se le olvida porque la tiene anotada en un papel pegado en su escritorio, donde además marca cada nueva partida de alimentos que llega.

No muy lejos de allí funciona la escuela San Vicente de Paul, ubicada entre los mataderos del bañado Norte. En ese lugar la merienda escolar también es muy esperada por los estudiantes.

CREATIVIDAD

Su directora, Ignacia Díaz, tuvo una idea que conjuga la higiene escolar y la nutrición. Cada semana hace un concurso. Los grados compiten entre sí, para ver cuál junta más basura en el patio. La basura se pesa y el grado que más juntó gana un cajón de bananas que después se usa para hacer licuado con la leche que lleva el MEC.

Cada cajón de bananas cuesta 13 mil guaraníes, que la directora pone. “Es poca plata, y a los chicos les encanta el licuado de banana”, cuenta.

PROGRAMA DE ALIMENTACIÓN

Díaz también hizo una observación que no ha sido tenida en cuenta a la hora de diseñar el programa de alimentación escolar. En su escuela, de una población de 404 chicos que reciben la merienda escolar, siete son diabéticos. Y los alimentos que se reciben no son aptos para ellos. La leche debería ser descremada y el alimento sólido tendría que ser otro.

QUE NO SE CORTE EL PROGRAMA

La corrupción que se registró el año pasado en el programa de Complemento Nutricional dejó a los alumnos sin alimentos por varios meses. Ahora las directoras están preocupadas por el control que se está desarrollando (la dirección de Contrataciones Públicas visitó escuelas para tomar muestras y analizarlas y relevó algunas irregularidades).

Los docentes creen que si hay corrupción o alguna irregularidad se debe sancionar a los responsables directos, pero no perjudicar a los alumnos, que cada día asisten a clases con la esperanza de recibir su ración de leche y galletas.


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Ultima actualizacion:
26/05/2008 00:00:00