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EDUCACIÓN ARTÍSTICA

La zarzuela y el folclore infantil (1ª parte )

Es sabido que la zarzuela es la manifestación en España de las diferentes formas lírico-teatrales que surgen en los diferentes países europeos tras la aparición y desarrollo de la ópera italiana.


La característica que diferencia la zarzuela de otras formas es la tendencia a utilizar ritmos de danzas populares españolas (jotas, pasodobles, boleros, seguidillas y sardanas) o de origen hispanoamericano (tangos, habaneras, etc.).

Por tanto, distinguir la zarzuela de las formas musicales equivalentes en los demás países europeos es más cuestión del espíritu de la música que de la adopción de una forma estricta; se muestra más predispuesta a las modas y ritmos del momento, manteniendo siempre un coeficiente suficiente de elementos populares españoles como para que sea fácilmente identificable.

Estos ritmos populares se hacen más evidentes cuando la zarzuela se presenta en forma de sainete en el que el contorno urbano sirve como fondo para expresar alegría. No debe olvidarse que el hilo narrativo del sainete es mínimo, y los factores ambientales y costumbristas pueden llegar a ser esenciales, como por ejemplo: verbenas, fiestas, quermeses, meriendas junto al río, comidas de boda al aire libre, merenderos y bailes populares.

La zarzuela es, a partir del siglo XVII, la principal fuente de transmisión de música tradicional. Mientras los compositores insertan en estas piezas líricas temas y melodías tradicionales, también el pueblo hace suyas y tradicionaliza melodías y fragmentos de autores que fueron cantadas como sustitutivas de melodías ancestrales. Es un género cuya principal virtud consiste en llevar al teatro la música del pueblo donde encontramos la inclusión de folclore infantil; entre jotas, schotiss y malagueñas.

Las razones por las que esta inclusión se produce son varias: la temática que caracteriza a las zarzuelas contribuye a que el folclore quede reflejado; si nos situamos en los patios de corrales, en calles y jardines, es lógico que los personajes propios de estos ambientes canten canciones que les caracterizan: lavanderas, vecinas, amas de cría, soldados, rateros, zapateros, todos estos desfilan ante los ojos del espectador y exponen los elementos propios de su cotidianeidad.

Gran parte de las zarzuelas ya estaban concebidas dentro de la temporada de los principales teatros; gran parte de ellas destinadas en un primer momento a permanecer únicamente tres o cuatro semanas, se convirtieron más tarde en verdaderas joyas artísticas. Por tanto, para atraer al público había que permitirle adentrarse en la escena, el carácter del gran público español, alegre y jovial, le alejaba de las serias óperas italianas siempre con trágico final; el público asistía a verse a sí mismo en la escena: los chulos, chulapas, aguadores,... que estaban encima de las tablas estaban también en la calle, cantando las mismas melodías y hablando las mismas palabras.

Por otra parte, la presencia de la lírica popular infantil en la literatura culta es una que arranca, de manera más generalizada, desde el Siglo de Oro, en que decenas de cantarcillos se incorporaron a los entremeses, comedias y bailes. La canción tradicional fue el motivo sobre el que el autor construyó su obra y, en otros, excusa para ambientar determinadas escenas.


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03/06/2008 00:00:00