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RESUMEN DE MODELO MINGAPAR

Buen negocio para agricultores sin tierra y sin trabajo

Se pueden demostrar con el ejemplo numérico la importancia y las ventajas que representarán para el país el diseño y la posible implementación de una política de desarrollo rural planificada a partir de la integración de los agricultores sin tierra con los propietarios de tierras, y el consiguiente “efecto multiplicador” resultante para la economía en general. (Ver tabla adjunta).


Con este modelo ganan todos los actores, todos ganamos, y gana también el país, con el incremento del desarrollo económico y social. En resumen: ¡Un buen negocio para todos! Aquí nadie regala nada a nadie: todos invierten en una propuesta de negocios a mediano y largo plazo.

La política de desarrollo rural debería encarar el aumento de la producción y las oportunidades que ofrece el país para promover el asentamiento de los “Campesinos sin tierra” convirtiéndolos en agricultores propietarios, en combinación con su arraigo en centros urbanos planificados y con participación en empresas de producción, en asociación con los empresarios propietarios de las tierras.

El modelo de organización “Mingapar” asegura su éxito y continuidad mediante escalas de producción rentables, con optimización de la producción agrícola, ganadera y conservación de bosques, así como con nuevas plantaciones forestales y la industrialización de las materias primas.

La planificación y localización adecuada de los asentamientos permitirá también equilibrar el desarrollo en las diferentes regiones del país y además el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales con la conservación del medioambiente ideal.

Concertación de propietarios de tierras y agricultores

El Gobierno juntamente con los empresarios podrían proponer la concertación de los propietarios de tierras y los agricultores que quieran trabajar, para iniciar un Programa nacional de desarrollo rural, que encare la creación de asentamientos urbano rurales en áreas con un mínimo de 1.000 hectáreas cada una, y con tenencia asociativa de la tierra en forma de condominio indiviso.

La coordinación la haría una nueva institución, por ejemplo: Instituto nacional de desarrollo rural (Inader), un instituto administrado por los actores del programa apoyado por una fundación (Ejemplo: Fundación Chile), y asesorado por los más destacados estrategas del país.

La institución ya existente: Indert deberá ocuparse de coordinar la documentación de todos los agricultores indocumentados y de otorgarle el título de las fincas donde están asentados, además de la eventual recuperación de tierras originadas en el IBR.

Las tierras necesarias para la ejecución del programa asociativo con la nueva institución serían aportadas a un Fondo Fiduciario en carácter de inversión obligatoria por los actuales propietarios de tierras, mediante legislación apropiada y concertada con el Ejecutivo y los actores sociales.

Si esos grandes propietarios, con más de 200 Ha. de superficie pusiesen a disposición para la nueva inversión el 5% (cinco por ciento) de sus tierras, se generaría una posible disponibilidad teórica de tierras de: 400.000 Ha. (cuatrocientas mil hectáreas). Con esas tierras se podrían crear 400 asentamientos de 1.000 Ha., o 200 asentamientos de 2.000 Ha., etc.

Asentamientos

En la práctica, cada asentamiento tendrá diferentes características propias, dependiendo de su ubicación geográfica, suelos, clima, etc. A los efectos de presentación del modelo: cada asentamiento con área mínima de mil hectáreas, para instalar originalmente a cien familias de agricultores, debería contar con la siguiente distribución de sus áreas: 1. Centro urbano: 60 Ha., 1.1. Huertas: 20 Ha.; 2. Agricultura: 2.1. Plantaciones: 315 Ha.; Agrosilvicultura: 70 Ha.; 3. Ganadería: 130 Ha.; 3.1. Silvopastoril: 225 Ha.; 4. Bosques: 4.1. Plantaciones forestales: 225 Ha., 4.2. Manejo y enriquecimiento de bosques naturales: 250 Ha.

Los propietarios originales de las tierras afectadas al programa se convertirían en socios de los asentamientos y recibirían acciones equivalentes a un porcentaje de participación societaria. Esas acciones generarán dividendos vinculados con el valor de la producción.

Los propietarios de las tierras colindantes con estos asentamientos organizados, productivos, prósperos, tendrán el beneficio adicional de la valorización de sus tierras por la infraestructura que se construirá y por la vecindad con los nuevos centros urbanos, además de la ventaja que representará poder contar con trabajadores y operarios de confianza y amigos por estar asociados en la misma empresa.

Estimación de la producción para 400 asentamientos de 1.000 hectáreas:

1. Huertas: Superficie total 8.000 Ha.

2. Agricultura mecanizada: Superficie total: 126.000 Ha. Verano: plantación de soja (u otro) ingreso anual, invierno: plantación de trigo, girasol, avena, colza. Agroforestería: Aprovechamiento “agroforestal”: durante los primeros cuatro años (y tal vez cinco) se podrán plantar entre los árboles reforestados los siguientes cultivos agrícolas anuales: Total de aproximadamente 75.000 Ha. de tierras de cultivos combinados forestales con agricultura.

En el aprovechamiento agrícola podrán plantarse porotos, mandioca, aíz, algodón (o eventualmente otros cultivos: batatas, sésamo, coco, etc.). Ingresos estimados: US$ 81,5 millones anuales. Los costos estimados serían del 35% sobre valor producto.

3. Ganadería intensiva: 52.000 Ha. Sistema silvopastoril: Ganadería bajo monte.

4. Forestal: 4.1. Plantaciones forestales de 90.000 Ha. El valor total de la producción equivale a US$ 1.107,97 millones y los costos representarían US$ 166,19 millones. 4.2. Manejo y enriquecimiento bosques naturales. Se asume la existencia de 100.000 Ha. de bosques nativos (si no hubiese esa área se harían mayores plantaciones forestales hasta alcanzar esas áreas).

La primera tabla de simulación de ingresos y egresos preparada a partir de las premisas expuestas, y valores constantes de la moneda y precios de venta y de costos, con la producción primaria más simple posible, demuestra que la producción de los asentamientos así como aquí se asume en forma general y simplificada es altamente rentable, y podría alcanzar en un ciclo de 14 años el importante resultado neto de US$ 2.885,01 millones.

Ingresos

Estos ingresos podrían aumentar adicionalmente en forma considerable incluyendo plantaciones de productos especiales con mayor valor y demanda en el mercado internacional como la stevia (ka’a he’ê), sésamo, hongos, ananás, condimentos y muchos otros.

Es importante recordar que los costos de la producción incluyen también costos de mano de obra, que representan por otra parte ingresos para los miembros de los asentamientos que ejecutan los respectivos trabajos en su empresa. Otros importantes ingresos adicionales se originarán con la industrialización de las materias primas: por ejemplo: producción de carbón, procesamiento de leche, producción de biocombustible, etc.

Tampoco fueron incluidos aún en estos primeros cómputos los beneficios ambientales de la plantación de bosques y la posibilidad de negociar cupos de secuestro de carbono (Protocolo de Kyoto). La magnitud de esos ingresos permitiría que los agricultores beneficiados con el programa puedan utilizar su participación societaria en las ganancias para pagar la compra de “las acciones”, correspondiente a su asociación en los respectivos asentamientos.

El precio por esas “acciones - título propiedad” será pagado a la institución rectora del programa, en un plazo a determinar, en cuotas anuales con un plazo de diez, quince o más años. El programa administrado conjuntamente por el Estado y los agricultores y propietarios de las tierras recuperaría a corto plazo sus inversiones, y podría generar un fondo rotativo cuyos saldos disponibles podrían posibilitar nuevas inversiones en los asentamientos.

Dr. Rafael María Carlstein Quiñones


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Ultima actualizacion:
15/06/2008 00:00:00