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PERSPECTIVAS

Una gran familia

En la Aldea SOS emplean acertados criterios para el cuidado de niños y adolescentes huérfanos y en situación de riesgo. Esta organización internacional ya lleva 38 años en nuestro país y tiene en cuenta el importante papel de la familia y de los valores que emergen de ella para el desarrollo personal.


El acogimiento de los menores tiene un enfoque familiar con 4 pilares fundamentales: la madre, los hermanos, la casa y la aldea. Mucho más que asistencialismo, con estos elementos lo que se crea son mejores personas.

Un niño que crece con afecto y cuidados de una madre, integrado a una familia, desarrollando afectos con lazos de hermandad y acatando reglas básicas de convivencia en una comunidad, será un ciudadano capaz de respetar y valorar la vida, a sus semejantes y a la sociedad.

La primera aldea nació en Austria en 1949, a iniciativa de un ex soldado de la Segunda Guerra Mundial, para ayudar a los niños que perdieron a sus familias y hogares como consecuencia de la guerra. Se extendió mundialmente y hoy tiene presencia en más de 100 países.

Si bien las madres son sustitutas y los hermanos no siempre son biológicos, se ofrece a cada niño la posibilidad de vivir en un hogar. Más que techo, comida, vestimenta y educación, ellos crecen en un ambiente regido por normas y contención, como en una verdadera familia que entrega las herramientas necesarias a sus miembros para un futuro mejor. Desde que llegan a una de las 6 aldeas existentes en el Paraguay viven todos sus años de permanencia en el lugar en una misma casa, al cuidado de una misma mamá, convirtiéndose esas paredes en un espacio en el que ganan confianza en sí mismos y en quienes lo rodean. Pueden instalarse en la aldea con sus hermanos de sangre, justamente para no deshacer vínculos tan estrechos.

En el capítulo Paraguay, la Aldea SOS de Zeballos Cue cumple mañana su 25º aniversario y están con actividades especiales, entre juegos, música y fiesta. La conmemoración del cumpleaños se suma a la alegría y el significativo valor de dar cotidianamente a niños y adolescentes huérfanos la posibilidad de integrarse perfectamente a la sociedad, incluso convertidos en profesionales universitarios, ya que si todo marcha bien, los jóvenes que crecieron allí tienen el respaldo para seguir estudiando. En sus cinco lustros son 160 las personas independizadas. Actualmente 132 viven en el lugar y 34 jóvenes, que siguen estudios superiores, están dentro del programa de viviendas asistidas, ya lejos de la aldea, pero en permanente contacto con la madre.

No podemos olvidar que en esta gran familia, así como las tradicionales de cualquier comunidad, hay hijos que llegan a buen puerto, así como otros, que por diferentes motivos no pueden elegir lo mejor para su bienestar. Un chico que vivió en Zeballos desde los 4 años me decía que el beneficio es muy grande para quienes saben aprovechar lo que la organización les brinda. Este joven está concluyendo una carrera universitaria y no tiene palabras para agradecer la oportunidad, ya que siendo muy pequeño perdió a su madre biológica. Su padre no podía cuidar a todos y con sus 6 hermanitos fueron al nuevo hogar.

Particularmente, esta obra despierta una simpatía especial por el enfoque de su labor. La familia sea biológica o sustituta es el cimiento de la sociedad.

Lilian Sánchez
lsanchez@abc.com.py


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Ultima actualizacion:
22/06/2008 00:00:00