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DEJARON DE LADO EL ARADO Y EL MACHETE

Campesinos dejan de cerrar rutas y progresan

Varios campesinos dejaron de cerrar rutas y en la actualidad son productores sojeros mediante la agricultura mecanizada. Se trata de varias familias de las compañías Panambi, Chemenda, Campanario, Syryca y Kapiatî, de los distritos de Raúl A. Oviedo y Tembiaporã, departamento de Caaguazú.


La familia Coronel, de 1ª línea, Tembiaporã, cuenta con suficientes productos de consumo. Igualmente, el resto puede utilizarlo en la alimenta- ción animal.

RAUL A OVIEDO Y TEMBIAPORÃ (Carlos Mariano Godoy, redacción regional). Mientras en el norte del país varios grupos de campesinos sin tierra están “en pie de guerra”, con hechos violentos como el atropello a propiedades privadas, destrucción de cultivos mecanizados y quema de máquinas de colonos extranjeros, en el este de nuestro territorio patrio ocurre totalmente lo contrario. Varias familias de los lugares señalados recibieron la ayuda del menonita Edy Neufeld y en poco tiempo se convirtieron en productores de soja, con óptimos resultados económicos.

Los labriegos observan la cantidad de semillas cargadas en la sembradora propia del ex sintierra Hugo Sosa, de la compañía Campanario, en el distrito de Raúl A. Oviedo.

Según expresiones de los labriegos, Neufeld inició una campaña de concienciación para que los campesinos cultiven soja, y que hace unos cinco años comenzó a trabajar con más de 200 familias. La tarea era convencer al agricultor paraguayo para que cambie su forma de sembrar, que deje las azadas y los machetes y use máquinas agrícolas en su reemplazo, y de esa manera ir abandonando la cultura agrícola tradicional. De acuerdo al relato de nuestros informantes, muchas familias lograron adecuarse al nuevo sistema agrícola, pero también hubo varios labriegos que no se adecuan aún a los nuevos tiempos y siguen siendo presas del monocultivo, sistema que solo ha generado pobreza y extrema pobreza en el campo. Estos labriegos paraguayos, algunos pequeños y otros grandes productores de soja, eran hasta hace poco tiempo campesinos sin tierra que se dedicaban a la siembra del algodón y perdían mucho tiempo en dejar sus comunidades para salir a cerrar rutas para diferentes reclamos a los gobiernos de turno de nuestro país.

Labriegos del distrito de Tembiaporã haciendo destronque de un rozado con la ayuda del tractor. Este es el primer paso para realizar la siembra de la soja.

Después de cada cosecha algodonera tenían que vender sus bueyes, carros, incluso sus tierras, para pagar sus deudas a los bancos estatales o financieras privadas a raíz de los permanentes fracasos. No había buena producción porque la agricultura tradicional no permitía el sistema mecanizado. Además, requería de uso masivo de productos químicos, y, lógicamente, no se podía hacer muchas cosas con la azada y el machete. Además, la política agrícola del Estado era muy limitada en la asistencia crediticia y técnica que casi nunca llegaba realmente al campo.

Sistema Neufeld

Sin embargo, con la ayuda del menonita paraguayo Edy Neufeld las familias campesinas primero trabajaron en mejorar la tierra, proporcionándole un tractor para hacer los destronques y dar paso al cultivo mecanizado de la soja. El menonita también se hizo cargo de financiar a cada paraguayo su cultivo con la rastroneada, semilla y abono, y al término de cada cosecha venía el arreglo en la parte económica. Varios labriegos comenzaron a trabajar con 5 hectáreas, otros con 10 ha., incluso hubo quienes solo cultivaron soja en tan solo 2 hectáreas.

El testimonio de los protagonistas de este hecho es alentador, porque todos coinciden en señalar que obtuvieron muy buenas ganancias, y esto les motiva para que en los años posteriores el sistema agrícola vaya mejorando.


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Ultima actualizacion:
06/07/2008 00:00:00