Mañana se cumple un nuevo aniversario de la Toma de la Bastilla y, consecuentemente, fiesta nacional de Francia; un país muy unido al nuestro por vínculos históricos. Conmemorando esa fecha tan cara a los franceses y a la Humanidad -por los postulados surgidos de aquella epopeya- hoy recordamos a varios franceses que tejieron con nosotros nuestra propia historia.

El 14 de julio es una fecha ecuménica, y es digna de celebrar por los principios establecidos por aquella gesta iniciada en Francia en 1789. En homenaje a los 219 años de la Revolución francesa y día nacional de ese país, daremos un breve repaso por la vida de algunos franceses muy unidos a la historia paraguaya.
Desde los primeros años del siglo XVII arrancan los vínculos que los paraguayos tenemos con los franceses. Muchos de ellos estuvieron muy ligados a la historia paraguaya, por medio de las misiones jesuíticas.
Franceses con la cruz
Entre los misioneros jesuitas hubo varios: arquitectos, escultores, artesanos, artistas franceses, o francobelgas, francosuizos, inclusive, francoitalianos. Algunos nombres que podemos recordar son los de Claude de Fleurs, o Claudio de Flores, llegado en 1608. Fue el primer jesuita francés en el Paraguay. Recorrió las misiones de su época y fue un afamado carpintero, tonelero, albañil y arquitecto. Otros jesuitas fueron Pierre de Bóschere. Trabajó en las misiones del Paraguay junto a san Roque González de Santa Cruz. Fue el constructor de un puerto de Itapúa.

Los rosetones vitrados de la catedral inconclusa de Nuestra Señora de París presiden los paseos navales en aguas del Sena, que rodean a la Isla de la Ciudad, lugar generatriz de la capital francesa. Abajo, un grabado francés que muestra la capital paraguaya a mediados del siglo XIX. Sobre estas líneas, tres franceses muy presentes en la historia compartida: los naturalistas Aimé Bonpland, Benjamín Balansá y el padre Tounedau, fundador del Colegio de San José.
En 1640 llegó al Paraguay -luego de pasantías por Inglaterra, Portugal y Brasil-, Felipe Lemare. Fue el constructor de la bóveda y cúpula de la iglesia de Córdoba, además de tallista de cantería y madera; Ignacio Chomé llegó al Río de la Plata en 1730; actuó en la Chiquitanya y era astrónomo, arquitecto y mecánico. Construyó iglesias, canales y fue un gran conocedor del idioma guaraní. Dejó escritas varias obras de gramática y otros temas. Luis Berger llegó al Paraguay hacia 1620 y fue consumado pintor. Trabajó en San Ignacio Guazú y enseñó a pintar y a tocar instrumentos musicales a los indígenas. También fue maestro de danza, platero y médico. Dejó varios lienzos importantes. Felipe Viverois vino al Paraguay en 1628; fue pintor y cura.
Louis la Crois era francobelga; pintor y matemático. Antonio José Pernetti, naturalista y médico. Fue autor de un famoso recetario. Además, un estudioso de la yerba mate y sus aplicaciones. Claudio Ruyer vino al Paraguay en 1617; trabajó en San Ignacio y fue fundador de algunas reducciones. Fue superior de los jesuitas del Paraguay.
Otro célebre misionero francés fue Nicolás du Toict (Nicolás del Techo). Nació en Lille en 1611 y llegó a Suramérica en 1649. En 1671 fue designado superior de los jesuitas del Paraguay y fue rector del colegio asunceño. Publicó una interesante Historia de la Provincia del Paraguay y de la Compañía de Jesús. El original de este libro es de factura guaranítica. Por su parte, Barthelemy de Blende fue explorador de un camino directo a la Chiquitania, por el río Paraguay. Murió a manos de los aborígenes. Otro misionero e historiador fue Pierre Francois de Charlevoix (168-1761); en 1756 publicó en París una Historia del Paraguay.
Franceses en la República
Ya en la época independiente llegaron a Paraguay los médicos suizos franceses John Rudolf Rengger y Marcelin Longchamp. Rengger actuó de médico militar y fue el encargado de decidir el emplazamiento del “Hospital Potrero”, actual Hospital Militar. Publicó una Historia Natural de los Mamíferos del Paraguay. Con Longchamp escribió Ensayo Histórico sobre la Revolución del Paraguay y el gobierno dictatorial del Dr. Francia. También en la época del doctor Francia es la presencia del naturalista Aimé Bonpland, antiguo compañero de Alexander von Humbolt. Vivió confinado una década en Cerrito, Santa María, donde tenía una estancuela; estudió y catalogó plantas y preparó recetas medicinales.
Otros franceses instalados en el Paraguay fueron Pedro Saguier, militar y diplomático (patriarca de ese apellido en el país), Luis Escoffier, quien por su intento de salir del país, en reiteradas ocasiones, fue ajusticiado por orden del dictador Francia. Además de otros galos, podemos mencionar a Juan Esteban Grandsir, quien llegó al Paraguay en 1824, comisionado por el Instituto de Francia para gestionar la libertad de Bonpland, pero no pudo pasar de Itapúa.
En la época lopizta se registra la presencia en el país de ciudadanos como el médico Alfred L. Demersay (fue uno de los descubridores de la división de las aguas de la cuenca del Paraguay y el Amazonas). Fue médico de la familia presidencial. Tuvo activa participación en momentos en que asolaba una epidemia de disentería en filas del ejército. Publicó dos libros sobre el país, además de enviar muestras de tabaco, que fueron muy elogiadas en Francia.
Navegante francés fue Auguste Levenge, quien, naturalizado brasileño, fue cónsul de ese país en Asunción. Publicó varias obras acerca de sus exploraciones. Otro explorador francés que recorrió parte del Paraguay fue Ernest A. B. Mouchez, llegado en 1857. Su compatriota Alcide D’Orbigny recorrió numerosos países, pero no pudo entrar en el Paraguay. Aun así dejó un interesante libro. Martín de Moussy, por su parte, visitó Asunción y publicó un importante libro sobre el país.
Técnicos franceses

El mayor Luis Fromont, pionero de la enseñanza aeronáutica paraguaya; arriba, los padres Cestac y Saubatte, de recordada actuación en la educación de miles de paraguayos.
Durante el gobierno de don Carlos Antonio López, fueron contratados numerosos técnicos, como los siderúrgicos Guillerme Ponseaux y Federico Gall, además del químico Aguste Fougen y los técnicos Charles Paué, Henry Hippolita y Juan Chaenaut. El 14 de mayo de 1855 el gobierno autorizó la instalación de una colonia de inmigrantes franceses en Nueva Burdeos (Villa Hayes).
Maestros y músicos franceses de la época fueron Pedro Dupuy, Francisco S. Dupuis, Severo Bordes; y maestras, como Ana Monier de Dupuy, Dorotea Dupart, Luisa Balet; el pintor Julio Mornet; el odontólogo Constant Bignon. En los años siguientes llegaron al país las modistas Mariette, Lacourt, entre otras. Muchos de estos franceses, y francesas, soportaron la guerra que el Paraguay sostuvo contra la Tríplice.
Franceses en la reconstrucción
En la posguerra, la historia registra numerosos nombres de franceses en diversas actividades, como el caso del doctor Barrandom, el sacerdote Luis Blaschere, Gastón Riviere, Eugenio Bertoin. Destacada actuación tuvieron los sacerdotes Julio C. Montagne y el padre Cellecer (conocedor del guaraní). Recordada también es la hazaña de Jules Crevaux, muerto en el Pilcomayo a manos de aborígenes. Arthur Thouar fue uno de los que hicieron el primer viaje entre Tarija y Asunción.
Benjamín Balansá fue otro de los franceses que actuó en el Paraguay; fue un incansable viajero y naturalista, y preparaba esencia de petit-grain, siendo pionero en esta industria, además de recolector de miles de especies botánicas para museos franceses.
Cuando la fundación del actual Hospital de Clínicas, fueron monjas francesas las que asistían a los enfermos y estaban encabezadas por Germaine D’Artensac. Igualmente fueron religiosas francesas las que estuvieron al frente del primer colegio religioso asunceño, La Providencia; las hermanas Gabriela Nicola, Inés Nardy y Josefa Bourdette.
Otros apellidos que se establecieron en esa época fueron Daumas Ladouce, Dubois Du Tilleul, Modave de Masogne, y médicos y químicos como Leopoldo Blanchet, Luis Rabery, León Bousiron; ingenieros y constructores como Gill Regnault o Juan Barrail; industriales como Esteban Mendiondou o el pintor Francis Chauvelot.
Franceses también fueron importantes médicos que actuaron en la Universidad Nacional de Asunción, así como los que dirigieron a los pilotos paraguayos de destacada actuación en la Guerra del Chaco, como el mayor Luis Fromont, organizador de la Escuela de Aviación Militar. De esa época también data la presencia en el país de don León Fragnaud, sin cuyo concurso poco y nada podría haberse avanzado en la conquista del Chaco paraguayo, durante la guerra paraguayo-boliviana.
En otras palabras, los vínculos que nos unen con Francia son más que estrechos e importantes.
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