Le dicen escritor de autoayuda, pero él no se considera como tal. Es capaz de sentirse feliz incluso en los momentos más tristes (como el de la muerte de su madre, Raquel). Lo acusan de plagiar la obra de una escritora española; él jura y perjura que solo se trató de un error involuntario, desatando un escándalo internacional. Sobrevivió a la polémica y se puso nuevamente a escribir. A cuatro días de visitar Asunción para una charla, el autodenominado ayudador profesional Jorge Bucay cuenta su verdad.

FOTOS: Gentileza de la agencia enebtl
20 pasos delante se llama el libro que Jorge Bucay presentará en nuestro país este jueves 24, a las 18:30 en el hotel Sheraton. En una entrevista telefónica el autodenominado ayudador profesional habló desde Buenos Aires contando lo que será la presentación, sus próximos trabajos y la polémica desatada años atrás cuando lo acusaron de plagiar a la escritora española Mónica Cavallé, en su libro Shimriti.
Ser o no ser
-¿Como para qué viene a nuestro país?
-Voy a dar una pequeña charla… hablar un poquito sobre mi libro 20 pasos hacia delante.
-¿De qué trata?
-En realidad es mi primer libro de autoayuda diseñado como libro de autoayuda.
-¿Cómo es eso?

-Soy considerado como un escritor de autoayuda, pero nunca hasta hoy escribí con una mecánica y didáctica característica de los libros de este tipo. Siempre escribía reflexiones y pensamientos que la gente consideraba como de autoayuda. Pero este libro tiene pasos establecidos a seguir para lograr algo. Son pasos que me han servido en mi vida personal. La idea es compartirlos con personas que puedan sacarle provecho.
-Entonces, si hasta hoy no era escritor de autoayuda, ¿por qué la confusión?
-El rubro de la autoayuda es muy amplio. Por ejemplo, para las librerías sería imposible clasificar las novelas policiales por tipos de criminales o de crímenes. Lo mismo sucede con los libros de reflexión… uno reflexiona para encontrar paz o felicidad… entonces se ha englobado todo en un título grande, tal vez por desconocimiento. Porque no es lo mismo leer un libro de Louise Hayes, con todo el respeto que se merece, que leer uno del Dalai Lama hablando de lo que significa la felicidad.
-Hablando de eso, ¿es usted feliz?
-Yo no tengo ninguna duda de que lo soy. Para mí ser feliz no es estar contento todo el tiempo. Se trata de estar sereno en el camino que se ha elegido. El peor momento de mi vida, que fue el entierro de mi mamá (Raquel) hace un año y medio, estaba en paz porque no había dejado de escuchar nada de su boca ni dejé de decirle lo que le quería decir. La despedí con una lágrima y una sonrisa. Estaba muy triste, pero no dejaba de ser feliz.
-¿Feliz y triste al mismo tiempo? Eso suena contradictorio.
-Para quienes creemos que la felicidad tiene que ver con la serenidad no es contradictorio.
Proyectos

Bucay es argentino; nació en el año 1949. Antes de ser lo que es, se dedicó a muchas cosas como vender medias en la estación de trenes, ser payaso, almacenero, médico siquiatra, escritor de libros y ayudador profesional.
-¿Nuevos proyectos?
-Estoy trabajando en un libro con Silvia Salinas (Con quien escribió Amarse con los ojos abiertos). Estamos escribiendo sobre parejas, sobre las dificultades, peleas, infidelidades y divorcios.
-¿Por qué pelean las parejas?
-Por muchas razones: por el poder, porque compiten entre sí, porque no hablan un mismo idioma. O porque no viven en una situación ideal permanente; eso de estar enamorados y apasionados se termina y se da paso a la vida cotidiana. En ella, la pareja tiene que amarse y no estar permanentemente enamorada; entonces se produce la confusión y las parejas empiezan a añorar la época en que estaban enamorados y apasionados. Pero si vamos a temas concretos en sí, los temas básicos por los cuales pelea una pareja son los hijos, la familia política, el dinero y la competencia.
-Eso me recuerda al chiste ese que dice que al casarse, el hombre espera que su mujer no cambie, pero esta lo hace. Y la mujer espera que su marido cambie, pero no lo hace.
-(Risas) Pero los hombres, al casarnos, sí cambiamos. Nos volvemos peores.
-Gracias por el dato.
-En realidad cada uno se vuelve como uno mismo es. La conducta se pone más rígida: Si uno al principio era pícaro, después se vuelve picaflor; si al principio era gracioso, uno se vuelve un payaso… uno va exagerando su propia característica.
Plagiar o no plagiar
-Tema obligado, ¿qué pasó en el año 2005?
-¿En el año 2005? No recuerdo ni siquiera lo que pasó ayer, menos lo que pasó hace tanto tiempo.
-Vamos… la acusación de que plagió a Mónica Cavallé en su libro Shimriti, por más aclaración que haya habido la duda siempre queda.

-Cada uno puede pensar y decir lo que quiera. Hay que demostrar las cosas. En realidad lo único que hay ahí (de Cavallé en el libro) son siete párrafos, no 60 páginas. La referencia figuraba en la bibliografía de libros consultados, y no al pie como tuvo que haber sido, pero fue una omisión involuntaria.
-Entonces, ¿por qué el escándalo?
-Yo esto lo arreglé con la señora Cavallé. Nada tuvo que ver con plagio. Fue una campaña de desprestigio. Fue más bien un asunto de negocios y no de derechos de autor.
-¿Qué le dijo Cavallé?
-Ella me dijo que entendía, que no pasaba nada; aceptó mis disculpas.
-Pero le molesta que le digan que es un plagiador, ¿no?
-A cualquiera le molesta que le digan algo así. La verdad que no hay nada que uno pueda hacer porque las personas creen lo que quieren creer.
-Después de la polémica, ¿se animó la editorial a reeditar Shimriti?
-El libro tardó un año en salir con una nueva edición. No quería que coexistiera la vieja edición con la nueva.
-Se dice que la polémica vende, ¿fue este el caso?
-Shimriti no es uno de mis libros más vendidos… Es difícil complicado, más profundo que los otros y creo que la polémica no redundó en aumento de ventas. Creo que sí el escándalo hizo algo en la Argentina, donde tuvo más trascendencia. En el resto del mundo no la tuvo.
De unas medias… a esta parte
-Haciendo retrospectiva, de cuando era vendedor ambulante de medias hasta hoy, ¿qué cosas aprendió?
-Aprendí de todo. En especial aprendí cosas que eran mejor escribirlas que estar repitiéndolas todo el tiempo. Tuve la suerte de tener abuelos árabes y judíos. Repetí las culturas y los cuentos que me contaban y me han servido para ilustrar lo que digo en mis libros. Yo no soy más que eso.
-No entiendo
-Y me parece a mí que todas las cosas que yo he dicho muchas personas ya lo dijeron antes y se seguirán diciendo. No es nada nuevo; solo estoy repitiendo lo que me enseñaron. Soy una persona que ha hecho de la docencia una actitud terapéutica. Estoy muy orgulloso de lo que hice. No me avergüenzo de nada ni de haber vendido seguros, ni de tocar puerta por puerta para vender libros y mucho menos de haber sido payaso ni trabajar de taxista.
A estas alturas de la conversación con Bucay una cae en la cuenta del tiempo y también la cuenta telefónica. Es hora de la despedida; antes, una última pregunta:
-¿Usted vive en Madrid… Buenos Aires?
-Vivo en España; tengo una casa en Andalucía, un pueblito de pescadores. Vivo en un departamento muy chiquitito con una ventana frente al Mediterráneo. Pero tengo a mi familia en Argentina, dos hijos maravillosos (Demian y Claudia), que tienen el nombre de mis dos primeros libros.
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