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DEL PAIS DE LAS MARAVILLAS AL PARAGUAY DE LA REALIDAD (1)

Optimismo por la victoria de Lugo pasó y dio paso a la incertidumbre

El optimismo causado por la victoria de Fernando Lugo duró poco y dio paso a la incertidumbre. Aún no asume el gobierno y algunos sectores ya le condenan. El Paraguay real quedó al desnudo. Y con él vienen los desafíos.


La miseria se nutre de la ignorancia. Un país de ignorantes no tiene opciones de desarrollo ni salud.

Fernando Lugo asume la presidencia de la República del Paraguay el próximo 15 de agosto. La euforia del 20 de abril, día histórico en el lento proceso de transición democrática, pasó rápido. Las primeras críticas no tardaron en llegar, tomando en cuenta la afición del presidente electo de aceptar invitaciones para visitar otras naciones.

La nueva administración gubernamental se prepara para asumir el poder en un ambiente de incertidumbre: no se tiene certeza de los cambios que propone el Poder Ejecutivo e impera un clima de inestabilidad por amenazas de invasiones que tienen en jaque al sector productivo agropecuario.

El 20 de abril parece una fecha lejana, a pesar de su importancia en la historia política del Paraguay. No existe un clima de optimismo; es fácil comprobar que la figura de Fernando Lugo comienza a tener los primeros embates y ni siquiera tiene el gobierno en sus manos.

La inestabilidad que existe en el interior del país es peligrosa. Más de 200 campamentos fueron instalados en las inmediaciones de propiedades privadas, con campesinos listos para ocupar por la fuerza unidades productivas. Los principales referentes de la dirigencia campesina no temen confirmar que las invasiones se harán en forma masiva y coordinada a partir del 15 de agosto.

La posibilidad de violencia es real. No faltan propietarios que reconocen abiertamente que defenderán sus propiedades con los medios que tengan a su alcance, sin importar cuán extremos puedan ser.

Este clima de confrontación causa temor también en la ciudad. Tarde o temprano la violencia se traslada hasta nuestras calles.

INESTABILIDAD POLÍTICA

Fernando Lugo ganó la Presidencia de la República de la mano de la Alianza Patriótica para el Cambio, que es un conglomerado del Partido Liberal Radical Auténtico junto con pequeños partidos de izquierda y movimientos sociales; sin duda alguna, el principal aporte de votos e infraestructura correspondió al partido liberal aunque la definición final vino con los votos colorados.

El PLRA quedó con la vicepresidencia y varios ministerios, que Lugo distribuyó entre referentes de los movimientos internos en busca de equilibrio. Resulta interesante observar la designación de Carlos Mateo Balmelli en Itaipú Binacional, poniendo al líder liberal fuera de los conflictos cotidianos del gobierno.

El Dr. Federico Franco, vicepresidente de la República, ya no puede ocultar su distanciamiento de Fernando Lugo. En una reciente actividad política en Concepción, la presencia de Franco fue groseramente ignorada.

Informes del servicio de inteligencia montado por la Alianza asocian a Federico Franco con actitudes que rayan con la deslealtad. Aunque públicamente tanto Lugo como Franco hayan desmentido roces, en privado apenas si cruzan palabras.

Federico Franco cometió un grave error de apreciación: creyó que Fernando Lugo es un novato en política y pensó que sería fácil manejarlo, ejerciendo desde la vicepresidencia el poder real. Franco olvidó dos mil años de historia detrás de Lugo, formación dentro de una férrea estructura jerárquica religiosa y una gran experiencia en la administración de la diócesis de San Pedro, en la región más conflictiva del país. Lugo no tiene nada de novato.

La reacción de Fernando Lugo fue alejar a Federico Franco de su entorno inmediato, lo que despertó duras críticas de su corriente contra el presidente electo. Los liberales prepararon montañas de carpetas de correligionarios listos para ingresar en la estructura gubernamental. El sector de Franco confundió al Estado como botín y quiso tomarlo.

El resultado de errores sucesivos de Franco tenemos a la vista. Ni siquiera asumió y ya esta fuera del círculo del mandatario.

PRESENCIA DE LA IZQUIERDA

La candidatura de Fernando Lugo surgió de la mano de siete dirigentes y sacerdotes con quienes comparte una estrecha amistad: Jorge Mena, sacerdote, párroco en San Pedro; Ignacio Espínola, sacerdote, dirige la pastoral social de Caaguazú; Jorge Galeano, dirigente campesino de Vaquería, Caaguazú; José Ledesma, laico, dirigente social en San Pedro; Samuel Fretes, dirigente de la Coordinadora de Organizaciones Campesinas y Movimientos Sociales de Cordillera; Sixto Pereira, fundador del Movimiento Tekojoja; Pablito Cáceres, sacerdote, quien trabajó por varios años en Pedro Juan Caballero.

Estas personas fueron la carta de presentación y el soporte de Fernando Lugo, cuando prestaban destartalados vehículos para recorrer las comunidades de base de San Pedro. José “Pakova” Ledesma es un líder muy respetado en San Pedro, es miembro del PLRA pero como laico asume un firme compromiso con la teología de la liberación. Una suerte de liberal de izquierda.

Lugo ganó la presidencia e inevitablemente se creó alrededor de él un nuevo círculo, estrecho, vigilado y con grupos de poder con ambición de aumentar el control del nuevo gobierno. Aquellos amigos de primera hora se alejaron y el riesgo para el presidente electo es haber perdido su “conexión a tierra”.

El espacio perdido por Federico Franco y abandonado por sus primeros referentes políticos es ocupado hábilmente por Camilo Soares, del Partido Movimiento Al Socialismo. Soares es joven, inteligente y astuto. Admirable su habilidad como político.

Su primer triunfo fue lograr que el gobierno adquiera públicamente un giro hacia la izquierda; el segundo y más notorio, la designación del embajador Alejandro Hamed como futuro canciller.

Fernando Lugo, de la mano de Camilo Soares, enfrenta también su primera tormenta política con la defensa a ultranza de Hamed, embajador que enfrenta un sumario administrativo por supuesta malversación dentro del ministerio que pretende liderar.

¿Un panorama político complicado? Sí, muy complicado; ahora agravado con la crisis que enfrenta el Partido Colorado, con Osvaldo Domínguez Dibb como presidente en virtud de una orden judicial.

En este contexto, la reivindicación que gira en torno a Itaipú Binacional se convierte en una herramienta de consenso político, pero este reclamo quedará fácilmente de lado si el clima de inestabilidad social y política persiste.

Próxima nota: El inicio político de Fernando Lugo.

roque@abc.com.py - ogomez@abc.com.py


Roque González Vera-Osmar Gómez

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Ultima actualizacion:
03/08/2008 00:00:00