abc Google  

PERSPECTIVAS

De vanidades y desafíos

No sé si sea una cuestión de la alta sensibilidad que últimamente se siente en el ambiente por una fuerte necesidad de cambio en la vida social del país, pero lo cierto es que hasta ahora no me cierra muy bien aquello de tener una primera dama de la nación que realice las mismas actividades que la Diben y la Secretaría de la Niñez. Es más, si se presenta la propuesta, votaría a favor de eliminar tal figura. ¿Para qué dividir fuerzas si hay mucho por hacer?


En la misma Constitución no se la nombra, más bien se encuadra a nivel protocolar. Sin embargo, se solventa con un presupuesto que le asigna la Presidencia de la República para sus gastos burocráticos (entiéndase pago de personal, movilidad y otros cosas) e inversión (entiéndase ayuda a hogares y entidades benéficas).

Pero de todo esto, coincido plenamente con la amiga Carmen, que el otro día, preparando la cena para su marido, me recordaba el refrán de “perro que ladra, no muerde”, haciendo alusión a que hasta ahora Mercedes Lugo Méndez –primera dama y hermana del presidente Fernando Lugo– no ha hecho más que anuncio de proyectos (léase lata pararã), hacer misas en Mburuvicha Róga (aclaro que soy católica), pasearse en un automóvil que mucha diferencia dista de su origen humilde; estar en el ojo de las noticias por discusiones con su hija Mirtha Maidana Lugo, que al parecer no termina de entender que su madre es la primera dama; y entre otras declaraciones contradictorias. Sobre lo último, como ejemplo está que tras un primer almuerzo con Gloria Penayo, ex primera dama, y un recorrido por los hogares de abrigo junto a ella, anunció su interés por proseguir con los trabajos que Gloria inició, para más recientemente cambiar de idea y anunciar por todos los medios que creará su propia fundación llamada “Madre Paraguaya”. Pero lo que más me gustó de todo esto es su conversión a “mujer invisible” en su intento de dejar en claro que ya estaba trabajando hace tiempo, pues según ella misma dijo “Nadie sabe, porque trabajamos invisiblemente desde mucho antes que asuma este nuevo gobierno”. Es verdad, las mujeres somos vanidosas (Vanidad según RAE: vana representación, ilusión o ficción de la fantasía), y de cierta manera (admitámoslo) nos atrae poderosamente el lujo, pero verla a doña Meche ir a hacer donativos a hogares abrigos en un automóvil chic, con nombre de tres letras, cuyo costo de mantenimiento podría servir de vaso de leche por más de un mes a niños en situación vulnerable, sinceramente no me encuadra.

Doña Meche tiene mucho que hacer, y poco tiempo que perder si realmente se cumplirán sus palabras, pues su desafío es grande, por lo tanto moverse entre la vanidad y la caridad, más la necesidad y riesgos en que sobreviven los niños y muchas madres, podría tener más tarde sus consecuencias y ojalá no se escape alguna perlita de algún collar y haga que la encargada de despacho caiga . O lo que sería peor, termine en el tradicional oparei todos los proyectos anunciados como está ocurriendo con varios hogares y centros comunitarios, cuyas puertas fueron cerradas al término del anterior mandato presidencial, sin conocerse el futuro de los mismos.

¡Feliz domingo!

viviana@abc.com.py


Viviana Benítez Yambay

Estadísticas

 

Visitas

Páginas

Hoy

47.823

672.064

Ayer

51.195

762.773

Ultima actualizacion:
31/08/2008 00:00:00