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INSTITUCIONES TIENEN CAPACIDADES DEFICITARIAS

Negociar es la clave para el problema del sector agrícola

Paolo Groppo, prestigioso técnico de la FAO, estuvo por algunos días en Paraguay. En un diálogo con nuestro diario dejó en claro que la negociación es un factor clave para pretender una solución al problema agrario del país. Reconoció que el escenario es bastante complicado por lo que será necesario construir confianzas con una mediación también confiable a fin de llevar a la mesa de diálogo a todas las partes involucradas con el fin de desarrollar un proceso y obtener resultados. Parece una cuestión simple; sin embargo, nunca se intentó encararla seria y responsablemente.


Paolo Groppo, funcionario técnico de la FAO, plantea encarar una negociación para abordar la cuestión agraria.

No es una novedad para muchos la situación deficitaria de las capacidades institucionales en muchos países.

De manera parcial, el vacío dejado por la retirada del Estado ha sido llenado por un mayor protagonismo tanto de las ONG, como de movimientos sociales que han ido poco a poco organizándose en torno a objetivos de lucha por la tierra y demás bienes naturales, temáticas ambientales, indígenas, de pescadores y de los derechos de la mujer.

Sin embargo, lo que dichas organizaciones podían suplir en cuanto a apoyo local en materia de organización y sustento de los campesinos no podía surtir efecto en lo referente a las cuestiones institucionales, legales y/o acceso a nuevas tierras para fines de asentamientos.

La salida del Estado ha dejado así campo para la entrada de nuevos (y viejos) actores que han aprovechado de manera acelerada para meterles las manos encima a buenas tierras, manizales, florestas, etc. La reconcentración fundiaria a la cual asistimos desde varios años asume así una dimensión de resultado inevitable de una estrategia que tiene su primer paso en el aniquilamiento de las instituciones estatales.

Sin embargo, las organizaciones sociales han sido capaces de empezar a tener en jaque esta estrategia llevando casos locales a ser conocidos por el mundo y provocando así reacciones internacionales que obligaron a gobiernos a mudar de su política.

LLAMADO A LOS GOBIERNOS

La Conferencia de Porto Alegre ha dejado en claro un llamado a los gobiernos para que vuelvan a asumir sus responsabilidades en lo referente a los temas políticos, institucionales y legales de la irresuelta cuestión agraria.

No se trata de volver al Estado de los años 60, sino de un Estado e instituciones nuevas, abiertas al diálogo y a la negociación con los actores, con una atención particular a lo que es buena gobernancia y ética del servicio público.

La cuestión agraria en Paraguay es bastante complicada, pero hasta ahora no se hizo intento serio de abordarla.

La Conferencia nos permitió ver experiencias para construir a partir de éxitos y fracasos una propuesta que, sin ser nada revolucionaria, permitiese volver a desencadenar un debate y un accionamiento político a veces bloqueado. Los puntos de partida compartidos por todos fueron: (i) mayor atención a los procesos que a los resultados formales; (ii) una actitud distinta de los expertos; (iii) una atención particular a la cuestión de la desconfianza.

PROCESOS VERSUS RESULTADOS

Años de trabajos nos han enseñado cómo es bastante fácil llegar a elaborar propuestas, planes, programas, que son muy buenos en el papel, elaborados por especialistas que lo “saben todo”. La decepción es después bastante fuerte cuando uno va a terreno y comprueba que hubo pocos cambios.

Brindar mayor atención a los procesos significa entonces abrir las puertas a los interesados en participar realmente en la elaboración, discusión y negociación de las medidas en discusión. Cuanto más se logra montar procesos donde el diálogo y la participación activa de los actores es real, cuanto más posibilidades hay de que lo que se logre negociar y acordar no quedar en papeles.

Ligado con el primer punto, viene la idea de quien ayuda a montar estos procesos de diálogo y negociación deben ser más modestos y pensar en su función como facilitadores, de manera a empujar una apropiación local-nacional de lo que se negocie y de las decisiones que se tomen.

CONFIANZA Y DESCONFIANZA

La observación directa nos llevó a meter este tema al centro de la reflexión. Lo que domina en el mundo hoy en día es la desconfianza, la cual, asociada con un aumento de los conflictos por bienes naturales y las bajas de los costos de las armas, lleva a un escenario muy complicado. Trabajar la confianza no es fácil, pero es necesario y aun más fundamental. Es un problema de caras, de personas, de actitud y de forma de hacer. Se construye poco a poco pero rápidamente se va.

Un abordaje negociado y participativo al tema agrario debe por eso brindar más atención a buscar elementos que permitan juntar los interesados, para crear condiciones que los lleven dialogar sabiendo que allí se estarán negociando intereses y espacios de poder reales.

A veces es útil tener alguien ajeno al proceso que ayude desde afuera; sin embargo, la figura clave es la del facilitador entre las partes, persona que deberá tener suficiente acceso a las instancias de poder decisional, y al mismo tiempo el respecto y la confianza sobre todo de los actores más débiles, esto porque la realidad nos dice que en el campo el punto de partida, en términos de poder, no es el mismo entre los distintos sectores.

¿HAY GARANTÍA DE ÉXITO?

No, esto no depende de nosotros, depende de la voluntad y capacidad de los actores y del/a facilitador/a a arrancar con una agenda limitada, concreta pero progresiva en el sentido de que a medida que se avanza con pequeñas acciones locales que demuestren que es posible ir entrando en los temas más difíciles.

¿Por qué los actores más poderosos deberían aceptar una mesa de diálogo?

No hay recetas. Esto depende de cada situación y de la percepción de los actores sobre la gravedad de la misma.

Hay posicionamientos tácticos y estratégicos. Es evidente cómo cambios políticos institucionales particulares, o el fin de una guerra, pueden hacer que haya un sentimiento compartido que sea necesario “echarle mano al cambio”. Lo cierto es que hay que tener paciencia y constancia, concluyó el entrevistado.


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Ultima actualizacion:
31/08/2008 00:00:00