abc Google  

Habituados a la vieja política del engaño

Hace algunos años visitó nuestro país Harold Finch, un ex ingeniero de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA, por sus siglas en Inglés), quien vino a dictar una serie de charlas magistrales sobre una de sus últimas obras literarias: “Las siete llaves del éxito”.


Una de esas “llaves” se refería a “hacer siempre lo que es correcto”. El ilustre visitante decía que cuando el sentido común y la conciencia alertan a uno de que algo está mal, hay que evitarlo, a fin de evitar consecuencias no deseadas. Finch, que tras jubilarse en la NASA, se dedicó a crear empresas muy exitosas, advertía que no prestar atención a esas alertas, les lleva inevitablemente al hombre y a la mujer a romper principios espirituales tan similares a las leyes físicas, por sus consecuencias dañinas.

Precisamente, uno de esos principios lo encontramos en Proverbios 12:3, que dice: “El hombre no se afirmará por medio de la impiedad; mas la raíz de los justos no será removida”. El “juramento” de Nicanor Duarte Frutos como senador activo, llevado a cabo en un ambiente más bien circense que solemne, es el broche final del sistemático ultraje a la ley, iniciada por él mismo a comienzos del 2006, siendo presidente de la República.

El desbarajuste político, a la que se ha plegado Lino Oviedo y seguidores, otro ex violador consuetudinario de la Constitución nacional en su época de militar en actividad, pone nuevamente al país al borde del abismo y lo expone a impredecibles consecuencias en todos los órdenes.

El Paraguay, lamentablemente, no se ha podido despojar de esta especie de maldición que por siglos y generaciones venimos padeciendo. Esta maldad lo hemos observado particularmente durante la dictadura de otro “colorado”: Alfredo Stroessner, que sometió al país entre 1954 y 1989, pero la clase política de esta etapa democrática no ha dado muestras de que ha aprendido la dura lección.

Stroessner es un ejemplo de que la impiedad no dura demasiado tiempo, porque al final la caída está a la vuelta de la esquina y es inevitable. Sin embargo, nadie puede saber cuántas generaciones tendrán que pasar para que sus secuelas finalmente desaparezcan. Lo seguimos sufriendo en carne propia. El espectáculo creado en estos últimos tiempos por Duarte Frutos ha sido patético, ya que aparte de haber roto estos principios de los que venimos hablando, ha actuado como un verdadero inconsciente al llevar nuevamente a la nación a situaciones límites, jurando como senador activo y no como vitalicio, como le manda la Constitución.

Le importa un comino la nación, porque lo que ha hecho es meterse como un elemento ideal de la conspiración, con el único objetivo de extorsionar y hacer fracasar la alternancia que el pueblo paraguayo ha decidido el 20 de abril; y finalmente reaparecer al frente de su partido como la única alternativa de gobierno posible en el Paraguay.

jfleitas@abc.com.py


Julio Alberto Fleitas

Estadísticas

 

Visitas

Páginas

Hoy

81.624

1.283.043

Ayer

82.741

1.108.953

Ultima actualizacion:
03/09/2008 00:00:00