Los padrinos políticos alientan la corrupción en el sector público, opina la Dra. Rebeca Grynspan, directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Sugirió a los gobiernos preocuparse de los jóvenes y niños y afirmó que no hay desarrollo con inestabilidad.

Durante su nueva visita al Paraguay, la ex vicepresidenta de Costa Rica ofreció una entrevista a nuestro diario. Conversó con el presidente Fernando Lugo sobre los futuros programas de cooperación para áreas específicas.
–¿Qué receta se puede aplicar a un país como Paraguay?
–La receta adecuada es apostar al desarrollo humano como lo está haciendo el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Los países que han logrado balancear desarrollo social con desarrollo democrático y económico son los países que han logrado salir adelante en el mundo.
–¿Usted cree que estamos a tiempo?
–Yo creo que Paraguay tiene una gran oportunidad de poder hacer eso también. Ustedes han estado creciendo en los últimos años a tasas más aceleradas, un poco motivados por el entorno internacional que ha sido favorable al tipo de exportaciones que tiene Paraguay. Acaban de pasar una alternabilidad de gobierno en democracia y con paz; eso es un muy buen mensaje para los propios paraguayos y el resto del mundo.
–Pero hay signos de inestabilidad.
–La verdad que ningún país se desarrolló en inestabilidad. Entonces, que haya pasado esto con estabilidad social es una señal muy fuerte, muy buena y hay que invertir en la capacitación de la gente, en el desarrollo de la gente misma. En el mundo actual uno no puede pensar que puede crecer a una tasa del 6 ó 7% si uno no invierte de manera sostenida en salud, educación y en recursos humanos de alta calidad. Y Paraguay va a tener que fortalecer su apuesta por el desarrollo social. Eso hace un triángulo virtuoso.
–¿Qué planes debe trazar el Gobierno?
–Un proyecto país se necesita porque la gente, independientemente de las diferencias políticas, se da cuenta de que forma parte de un proyecto común, refuerza el desarrollo económico y social. Esa es la combinación que hace un alto desarrollo humano.
–¿Cómo podemos superar o disminuir dos graves problemas: corrupción y pobreza extrema?
–Los dos problemas están relacionados. En el tema de la corrupción, uno no tiene una vacuna contra la corrupción. Nadie la ha inventado lastimosamente. Entonces, uno puede tener una persona corrupta, pero el problema es tener una institucionalidad corrupta. A mí me parece que esa es la gran tarea.
–¿Cómo eliminamos instituciones corruptas?
–Hay que fortalecer y construir las instituciones. Ahí tenemos varios elementos que tienen que darse: 1. Un sector público profesional, con una carrera, porque no puede ser que usted esté en la función pública por tener un padrino político. Si su carrera depende del padrinazgo político, usted va a estar dispuesto a hacer muchas más cosas, pero si su carrera depende sólo de usted o su capacidad, es diferente.
2. Hay que poner gente capacitada y controlar su funcionamiento con instituciones independientes, que al mismo tiempo rindan cuentas a la sociedad.
–Lo que pasa es que hay mucha impunidad...
–Lo que pasa es que deben tener un Poder Judicial que funcione y que no tolere la impunidad. Para eso, el Poder Judicial debe tener independencia propia, que no reciba órdenes que no correspondan.
–En Paraguay se premia la viveza condimentada con ilegalidad y el honesto es un tonto. ¿En el resto de América Latina es así también?
–Yo se lo digo con sinceridad porque conozco toda América Latina: en todos los lugares tenemos que dar una lucha muy fuerte contra la corrupción. Lo que usted dice es una cuestión de educación y es cultural. En realidad, se premia al vivo y no al que respeta las leyes. Ocurre que el vivo aprovecha los vacíos para no cumplir la ley.
–¿Y cómo disminuimos la pobreza?
–Hay tres elementos fundamentales que han avanzado mucho en la región: Lucha contra la desnutrición, generar empleo y construir una institucionalidad social fuerte.
–¿Qué remedios encontramos para estos diagnósticos?
–Deben romper la transmisión intergeneracional de la pobreza. Hoy es difícil sacarle de la pobreza a una familia. Pero es injusto y éticamente intolerable que sepamos que un niño será pobre toda la vida por el hecho de nacer en un hogar pobre. Ese niño tiene que estar bien nutrido desde que nace porque si no es así tiene una sentencia de pobreza hacia el futuro. Aparte de alimentarlo, tenemos que ofrecerle salud y educación primaria, segundaria y universitaria o técnica.
–Y los jóvenes también reclaman empleo.
–La verdad que está volviendo a aparecer con fuerza en las agendas políticas el tema del empleo. Por algunos años creíamos que el empleo era un resultado, no un objetivo de la política económica y social. Teníamos la política macroeconómica y si lo hacíamos bien, íbamos a tener empleo. Y resulta que no funciona así porque si bien es cierto que el crecimiento es indispensable para la creación de empleo, hay sectores que se ven especialmente afectados por el desempleo. O sea que el desempleo no se distribuye igual entre todos los sectores de la sociedad.
–¿Cómo solucionamos entonces la falta de empleo?
–En Paraguay y en toda América Latina los números son los mismos: baja educación. Con los adultos es muy difícil porque no le podemos exigir que vuelvan a las escuelas. Entonces, la salida es tener un programa especial de capacitación laboral muy fuerte en función a las necesidades del sector privado. En cuanto a los jóvenes, sabemos que son los principales desempleados. La salida es nuevamente aplicar programas especiales relacionados a tutorías de capacitación laboral, (medio ambiente y pequeñas empresas).
–¿Qué datos de desempleo joven tiene de América Latina?
–Uno de cada cuatro jóvenes no estudia y no trabaja. Es el 25% y uno se pregunta: ¿dónde están esos jóvenes? porque no están en un sistema social, no están trabajando. Probablemente el primer contacto que tienen estos jóvenes con el Estado es con la Policía. Y por eso hay una preocupación creciente de la inseguridad ciudadana. Tenemos que evitar que el crimen tenga una mano de obra fácil en la juventud de América Latina. Tenemos que preocuparnos por los jóvenes.
–¿Y la discriminación laboral se mantiene?
–Ser mujer es un problema en América Latina porque están sobrerrepresentadas, sus derechos laborales son inferiores a los varones, no ganan el mismo salario por igual trabajo y es discriminada.
–¿Qué puede hacer un gobierno con relación a estos temas?
–Tener una institucionalidad social muy fuerte que se preocupe de los marginados y rechace el clientelismo. Necesitamos la mejor gente en las instituciones sociales, con liderazgo, que controle mejor y que el Gobierno entienda que no puede ejercer el clientelismo.
–¿Para dónde va Sudamérica con el resurgimiento de distintas ideologías en los gobiernos?
–Yo creo que no hay un modelo en América Latina en estos momentos. Y me parece bien. Dos décadas atrás había una receta única, un traje igual para todo el mundo, independientemente de las historias, culturas, etc. Esa era una mala idea. Hoy no hay un modelo. América Latina en este momento en el Sur, en Centroamérica, el Caribe, no tiene un modelo que seguir. Cada país sigue una ruta según su especificidad y no le está yendo mal. Una diversidad que puede incorporar la cooperación entre países distintos, ideologías distintas. Tiene que haber un enorme respeto por las decisiones propias para la paz.
–¿Cómo ve a Sudamérica en el futuro, luego de superar las dictaduras militares?
–No lo he pensado así... Yo creo que el gran reto de América Latina es que la democracia funcione para todos. Tal vez ya no es el peligro la vuelta a la dictadura militar, aunque de eso siempre uno tiene que cuidarse, sino que la gente debe sentir que el régimen democrático es el mejor régimen para vivir mejor. Entonces, la democracia tiene que funcionar para todos. El Estado tiene que poder proveer a los ciudadanos los servicios básicos que espera, producir riqueza, empleo, etc.
–¿Funcionará la integración regional como la Unión Europea, por ejemplo?
–Creo que se hacen esfuerzos y todavía no es muy claro cuál de estos procesos regionales se van a cristalizar. Por un lado, tenemos el Mercosur, por otro lado Unasur, está la Comunidad Andina, la Corporación Andina de Fomento como banco y también el Banco del Sur. Yo veo que hay muchos esfuerzos por fortalecer la integración en distintos esquemas.
–¿Esta diversidad reparte esfuerzos o debemos concentrar el esfuerzo en un proceso?
–Creo que es positivo que se estén realizando planteamientos nuevamente, revitalizando los esfuerzos por una Sudamérica más unida. Pero una unión política al estilo Unión Europea creo que está muy lejos de América del Sur. Ahora, desde el punto de vista comercial, entiendo que es más factible.
–¿Hay mezquindad?
–Todavía hay otros retos que ostentar juntos.
ECONOMISTA Y SOCIÓLOGA
Rebeca Grynspan Mayufis es economista con maestría en sussex y socióloga. Fue vicepresidenta de Costa Rica, ex ministra de Vivienda de su país y viceministra de Finanzas. Actualmente ocupa el cargo de administradora auxiliar y directora regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Conoce la realidad latinoamericana y del Caribe porque visitó cada uno de los países y a través de datos económicos. Estuvo nuevamente en Paraguay y habló con el presidente Lugo.
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