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BEATRIZ AVILA, CAMPEONA SUDAMERICANA DE BODY ART

El arte en el cuerpo

Beatriz Avila, paraguaya de corazón, dentro de sus obras, vivificó a la “India” de Manuel Ortiz Guerrero y José Asunción Flores. Desde la cúspide de su autoestima, la artista revela: “Soy un espíritu, un elfo, una diosa y pantera. A veces bajo a la tierra para compartir mi arte, que es mi oro”.


Hace 16 años, Beatriz llegó al Paraguay por trabajo, pero los colores de nuestra tierra roja sangre, del azul cielo y el verde fecundo la cautivaron para siempre. La campeona sudamericana de Body Art 2007 ganó como artista paraguaya por la genial caracterización de “Embrujo guaraní” (mujer hecha yaguareté). Beatriz nació en Río Grande do Sul (Brasil), vivió años en Uruguay, donde se recibió de Lic. en Cosmiatría. Después, fascinada por la piel y el color, estudió en la Universidad Tecnológica y Artística del mismo país. Tiene 2 másteres en Body Art, con los artistas internacionales Julio Pierrotti (Montevideo) y Julio Quijano (Buenos Aires). A nivel nacional mostró su talento caracterizando personajes de cine, “Hamaca Paraguaya”; teatro, “El jorobado de Notre Dame”, entre otros, y con el grupo Nhi Mu. Actualmente trabaja para firmas multinacionales que buscan abrir mercado mediante teatralizaciones y personajes. En el día a día, hace maquillaje social. “Las mujeres que me buscan saben que yo puedo darles algo diferente y personalizado”, afirma.
–¿Por qué decidiste quedarte en Paraguay?
–Asunción está entre 7 colinas, aquí hay una energía especial. Paraguay, literalmente, me cautivó. Una vez, en Uruguay, unas gitanas me gritaron sin conocerme: “¡Ey, tú, paraguaya!”, y para mí fue la gloria. Soy paraguaya de corazón.

–¿Casada?
–Con un hombre maravilloso (Nicolás, uruguayo) que me contiene, me mima, me hace bajar a tierra cuando me quedo demasiado tiempo en las nubes.

–¿Qué maquillaje se utiliza para pintar cuerpos?
–No es maquillaje, son pigmentos naturales; tienen una contextura apropiada para la piel.

–Durante los actos de asunción presidencial, vimos tu trabajo en una bailarina paraguaya al son de la guitarra de Luz María Bobadilla.


–Fue una unión maravillosa de las artes, idea de Luz. Ella vino a casa con Jorge Báez, el coreógrafo, y me propusieron que caracterizara a la “India” de José Asunción Flores. ¡Qué trabajo bellísimo!
–¿La bailarina llenó tus ideas estéticas?
–Por supuesto, Fulvia Bernal es una excelente bailarina clásica, con un cuerpo ideal. Hicimos que la india emanara de la tierra con los colores, la música y la forma de la guitarra de Luz. A Lugo le encantó. Como india, Fulvia simbolizó muy bien esa “mezcla de diosa y pantera” que José Asunción Flores captó extraordinariamente de la mujer paraguaya.


La concertista de guitarra Luz María Bobadilla, la bailarina clásica Fulvia Bernal, personificando a “India”, y Beatriz Avila.

–¿“Diosa” para ser adorada y “pantera” para arañar?

–Todas tenemos una yaguareté
salvaje dentro. ¿Vos no? Y diosas somos, no para ser adoradas, sino
por la magia; las mujeres tenemos muchos artilugios para cambiar las cosas.


–¿Cuánto tiempo tardás en pintar un cuerpo?

–Ocho horas, con la persona acostada en una camilla. Me gusta pintar en silencio.


–¿Es un arte caro?

–Sí, todo lo relacionado al cine, al teatro, es caro.

–¿Fulvia, como india, estaba desnuda?

–Para el público, sí; pero tenía una bombachita color piel y sobre los senos una piel invisible. Además, le hice una pollerita de karanda’y. Todo eso se hace para darle mayor seguridad al artista, que va adentrándose en el personaje con naturalidad.


–¿Pintar hombres es como pintar mujeres?

–Sí. Para mí son cuerpos, y no tienen que ser perfectos.


–¿Qué te queda por aprender del body art?

–Muchísimo. Siempre me costó ser alumna. Cuando estudiaba, presentaba mis trabajos y esperaba que me aplaudieran. Sin embargo, mis profesores –quizá porque me veían futuro– me exigían más que al resto y no me felicitaban. ¡Lloré tanto cuando estudiaba! Hoy entiendo por qué lo hacían.

–¿Cuál es tu próximo personaje paraguayo?

–Estoy estudiando los mitos, quiero hacer el pombéro; incluso ya me lo quisieron comprar, pero no quise. No hago arte por dinero.

–¿Te han dicho que lo tuyo no es arte, sino expresión?

–A lo mejor me dijeron “lo que hacés no me gusta”, pero no lo registro; generalmente a las malas ondas les doy “delete”. Para mí el arte es free; si te gusta, bien; si no, no lo mires. Lo mío puede ser efímero, pero la sensación que dejo es eterna.


Lourdes Peralta

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Ultima actualizacion:
14/09/2008 00:00:00