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ACUIFERO GUARANI, EN LA MIRA DE HUGO CHAVEZ

Lugo intenta evitar que el Congreso estudie los acuerdos con Venezuela

Los acuerdos firmados con Venezuela se denominan “Carta de intención”. Para adquirir validez jurídica, los convenios de cooperación deben contar con aprobación del Congreso. La denominación de “Carta de intención” tiene como finalidad impedir su estudio en el Parlamento. Uno de los acuerdos guarda relación con el uso del agua. Hugo Chávez tiene los ojos bien puestos en el Acuífero Guaraní, la mayor reserva de agua del planeta.


Paraguay cuenta con agua dulce suficiente, recurso que no está a disposición de toda la población del planeta. Hugo Chávez también tiene los ojos fijos en el Acuífero Guaraní.

Los mandatarios de Paraguay y Venezuela firmaron 13 documentos titulados “Carta de intención”, uno de ellos en materia ambiental. La denominación de “Carta de intención” no es otra cosa sino una maniobra para evitar que el Congreso Nacional estudie los acuerdos.

El Parlamento tiene la responsabilidad de analizar los convenios internacionales, autorizando o rechazando su implementación.

Con el argumento que no se firmaron convenios sino “cartas de intención”, la administración de Fernando Lugo acepta compromisos sin acuerdo parlamentario.

En Bolivia sucedió lo mismo: Hugo Chávez y Evo Morales firmaron acuerdos de defensa, los documentos se implementan sin aprobación del Parlamento boliviano e inclusive el Gobierno venezolano realiza millonarias transferencias de fondos que se ejecutan sin control alguno.

El dinero se retira de la Embajada de Venezuela y se distribuye en el estamento militar. El mismo Evo Morales reconoció a medios de comunicación de su país que los cheques emitidos por la República Bolivariana no pasan por la Contraloría para evitar “trámites burocráticos”.

Las 13 “cartas de intención” no están a disposición del Congreso Nacional; es más, ni siquiera la Cancillería nacional tiene copias de tales documentos y tampoco los diferentes ministerios involucrados en los diversos acuerdos.

JUSTO EL TEMA AGUA

La carta de intención en materia ambiental guarda relación exclusivamente con el agua: la República Bolivariana de Venezuela ofrece cooperación para el uso y aprovechamiento sustentable de los recursos hídricos “a través de las organizaciones sociales”.

Hugo Chávez pone a disposición de Paraguay “un estudio de viabilidad técnica, económica y financiera con miras a formular un proyecto de Mesas Técnicas de Agua, a fin de compartir la experiencia venezolana”; la condición es que se lleve a cabo “a través de las organizaciones sociales”.

El tema agua es sensible en extremo. Es un recurso natural que no existe en cantidad suficiente para satisfacer las necesidades del planeta; mientras la población crece, la disponibilidad de agua sigue siendo la misma.

Paraguay cuenta con reservas suficientes de agua. Los dos acuíferos principales, Yrenda y Guaraní, constituyen bienes estratégicos para el país.

Venezuela tendrá suficiente petróleo, pero este recurso no es adecuado para calmar la sed.

A lo largo de los gobiernos de Luis Angel González Macchi y Nicanor Duarte Frutos, diversos sectores de izquierda cuestionaron con virulencia los ejercicios de asistencia civil realizados por Estados Unidos, acusando al país del norte de encubrir con estas maniobras investigaciones en torno al Acuífero Guaraní.

Fernando Lugo firma un convenio con la República Bolivariana de Venezuela, donde el tema ambiental en realidad gira exclusivamente en torno al aprovechamiento del agua, y ninguna de las organizaciones que expresaban celo patriótico por el Acuífero Guaraní pone en tela de juicio las verdaderas intenciones de Chávez.

¿Acaso el imperio americano es peor que el imperialismo de Chávez? ¿Cuál es la razón para negar todo cuestionamiento a la expansión bolivariana del mandatario caribeño? La concepción de poder, la aplicación de políticas hegemónicas y la disponibilidad de ingentes recursos económicos son exactamente iguales.

Expresar celo por la soberanía del Paraguay, por la defensa de sus recursos naturales, debe ser sin condiciones y contra toda injerencia externa.

Cuestionar a Estados Unidos y cerrar los ojos ante el imperialismo de Chávez se convierten en un simple acto de hipocresía política.

EXPORTACIÓN DE LA REVOLUCIÓN

El presidente Hugo Chávez tiene como objetivo extender su influencia geopolítica en la región, en función a un proyecto político totalitario.

Paraguay puede convertirse en otro peón de su tablero. Tuvo éxito en Bolivia, Nicaragua y Ecuador; basta con observar el resultado en estos países para evaluar lo que podría suceder en Paraguay de la mano del socialismo del Siglo XXI.

Los acuerdos firmados con Venezuela no tienen valor jurídico y el Poder Ejecutivo tiene la obligación legal de transferir tales documentos al Congreso Nacional para su estudio.

Venezuela también tiene sus ojos bien fijos sobre el Acuífero Guaraní.

roque@abc.com.py


Roque González Vera

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Ultima actualizacion:
30/09/2008 00:00:00