El cobre estaba presente cuando la Edad de Piedra quedó atrás. Fue una herramienta importante para inventores, artesanos y artistas durante milenios; sirvió para hacer realidad el vértigo el cobre del progreso durante los últimos dos siglos, y es un elemento clave para el futuro de la humanidad.
Los seres humanos de comienzos del siglo XXI están en contacto permanente con el cobre en sus casas, en sus oficinas, en las calles, en los automóviles, cuando realizan acciones inherentes a la vida moderna: prender la luz, hablar por teléfono o tomar agua en sus casas. Y ese contacto aumenta con el alumbramiento de nuevas tecnologías.
La forma de presentación más común del cobre en estado puro es como un metal rojizo. Pero también tiene otras facetas: participa en unas 450 aleaciones. Y, por cierto, aparece como componente de la naturaleza: el cobre es indispensable para la vida animal y vegetal en la Tierra.
PROCESOS PRODUCTIVOS
La dispersión con que aparece el cobre hace necesario someter los minerales extraídos a procesos productivos con la finalidad de obtener un metal puro. En el principio de la historia del cobre, los seres humanos lo encontraron en estado natural, y lo adaptaron para diversos usos con simples técnicas de calentamiento y martilleo.
Posteriormente, las primeras metalurgias permitieron trabajar vetas de alta pureza donde obtenían minerales como la malaquita que, sometida a un proceso de fundición simple, permitía obtener pepitas de cobre puro. A medida que la civilización progresaba, comenzó a agotarse el cobre y los procesos metalúrgicos antiguos debieron ser reemplazados por nuevas técnicas.
La alta demanda generada a partir de la Revolución Industrial fue un estímulo para la búsqueda de tecnologías que permitieran aprovechar los yacimientos en los cuales el metal está esparcido en grandes áreas y mezclado con gran cantidad de componentes y roca estéril.
La extracción del material desde las minas requiere la fragmentación y el transporte del material identificado por estudios geológicos realizados en la etapa previa de exploración.
El mineral extraído pasa en primer lugar por un proceso de molienda. En el caso de los minerales oxidados, el proceso productivo implica someter el material a una solución de lixiviación, que producirá soluciones de sulfato de cobre, las cuales son sometidas a un proceso de extracción con solventes.
Los minerales sulfurados pasan primero por el machacado y la molienda, luego por mecanismos de clasificación hasta obtener el concentrado de cobre, que tiene 30 por ciento del metal.
EL MERCADO DEL COBRE
En la cadena de la industria del cobre, las empresas mineras extraen el mineral desde los yacimientos y lo procesan para obtener un metal de alta pureza que venden a sus principales clientes, quienes a su vez lo transformarán para ofrecerlo en forma atractiva a productores de artículos de consumo.
Las empresas mineras productoras de cobre como materia prima y sus clientes mantienen un mercado de unos 30.000 millones de dólares anuales.
Los productores y consumidores cuentan con todas las facilidades necesarias para realizar sus operaciones de compra y venta, y al mismo tiempo participan de un mecanismo que facilita las operaciones de fijación de precios basados en la oferta y la demanda.
Las bolsas establecen un precio del día y además cotizaciones para las transacciones a futuro, lo cual ofrece un interesante escenario para negociar contratos y opciones de compra sobre lotes de cobre. El precio depende de las condiciones del mercado internacional y sube cuando la demanda es más fuerte.
Las amenazas para el cobre en los mercados internacionales surgen por el uso de materiales sustitutos como el plástico, por el desarrollo tecnológico y la llegada de nuevas aplicaciones, como las comunicaciones inalámbricas, y por presiones ambientales y de salud. Pero el cobre tiene potencial para superar estos escollos, pues es fundamental para la sociedad industrial y el desarrollo tecnológico. En el futuro se prevén aplicaciones novedosas.
En el caso de la salud y el ambiente, los productores realizan esfuerzos para que la minería del cobre sea sustentable, mediante procesos cada vez más limpios, la acción ante la comunidad y la promoción de sus cualidades: es reciclable y permite un aprovechamiento más eficiente de la energía.
El cobre, además, es esencial para la vida. Todos los humanos debemos consumir cobre a través de los alimentos. Y aunque un consumo excesivo puede causar trastornos, es mucho más común la deficiencia en la ingestión de este alimento. En cuanto a la apertura de nuevas oportunidades de mercado, una de las de mayor interés es la exploración de focos de demanda emergentes en economías en desarrollo.
“El cobre, conexión vital”
¿Será necesario el cobre en el futuro? La respuesta es que será indispensable, en especial por las tendencias de una civilización que avanza hacia un mayor consumo de energía, un mayor uso de las tecnologías de la información y la comunicación, una mayor necesidad de confort y seguridad, y una mayor preocupación por el medioambiente y la salud.
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