LIMA, departamento de San Pedro (Enviado especial). El asalto a la colonia Yvype, en el distrito de Lima, no es una lucha social.

“Luchadores sociales” en plena tarea de saqueo de cultivos, en la colonia Yvype. Los colonos viven en un clima de terror impuesto por Elvio Benítez.
Elvio Benítez, dirigente de la Coordinadora de Productores Agrícolas de San Pedro Norte, impuso el terror para lograr que los colonos paralicen por completo las actividades de siembra de maíz y soja.
La colonia fue copada por Elvio Benítez. Diversos campamentos se montaron en toda Yvype con el objetivo de controlar e impedir el movimiento de maquinaria agrícola.
Una sembradora fue tomada y el motor destruido. La acción no dejó dudas de la decisión de los invasores de detener toda actividad agrícola.
Elvio Benítez, en una entrevista con Cardinal AM, aseguró que “se busca criminalizar la lucha social”.
El dirigente de San Pedro rechaza toda injerencia del Ministerio Público y la Policía Nacional en las ocupaciones de propiedades privadas. “Es una actitud represiva. Buscan convertir a los campesinos en criminales”, agregó con posterioridad.
La dirigencia campesina insiste en que tanto fiscales como efectivos policiales no deben intervenir en las invasiones; el argumento es que tienen un objetivo político y forma parte de una estrategia de movilización de masas para forzar la reforma agraria.
En base a este justificativo sostienen que los organismos de seguridad del Estado no deben tener participación, dado que son luchadores sociales y no criminales.
Para la dirigencia campesina, la destrucción de maquinaria agrícola, la paralización de actividades productivas, la imposición del terror, el chantaje y cobros compulsivos de “permisos” para cosecha no constituyen actos delictivos.
EL CASO YVYPE
La colonia Yvype fue creada por el entonces Instituto de Bienestar Rural, a mediados de la década de 1980. Casi la totalidad de los lotes fueron titulados a nombre de sus ocupantes, campesinos paraguayos.
Con posterioridad, buena parte de las tierras fueron vendidas por sus propietarios. Varios lotes fueron adquiridos por paraguayos de origen brasileño, quienes poseen los respectivos títulos de propiedad.
En Yvype no existen latifundios, la propiedad de mayor superficie tiene 1.000 hectáreas y es propiedad del colono Pablo Velilla. Las fracciones restantes oscilan entre 70 y 100 hectáreas, que son lotes pequeños.
Elvio Benítez exige al Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert) que la colonia Yvype sea ocupada exclusivamente por paraguayos.
Jorge Eichelberger, de 27 años, es paraguayo, nació en nuestra tierra, realizó el servicio militar en la Armada; sus padres son brasileños, pero Jorge es compatriota nuestro. Y muchos están en las mismas condiciones que este joven.
Según Elvio Benítez no es así. El dirigente campesino se instala por encima de la Constitución Nacional y con absoluta arbitrariedad dispone quién puede ser ciudadano paraguayo, con derecho a trabajar y quién no puede hacerlo.
Se iniciaron las lluvias y los colonos están a escasos días de perder todo lo que tienen, si no fumigan las malezas que comienzan a cubrir las chacras. La dirigencia campesina dice que no pueden fumigar porque esta acción “es romper la tregua”.
Lo que está sucediendo en San Pedro es un enfrentamiento de mediana intensidad, donde la dirigencia campesina impone el terror para lograr objetivos políticos. Y la principal herramienta es el chantaje.
LA REFORMA AGRARIA
Iniciar un proceso de reforma agraria implica voluntad política, pero su aplicación es una decisión técnica que debe responder a un modelo de desarrollo de la familia rural.
¿Reparto de tierras? Sobran tierras abandonadas en los asentamientos campesinos, donde hay más lotes vacíos que familias trabajando.
Por citar un ejemplo específico: el asentamiento Tava Guaraní, dirigido por Elvio Benítez, donde viven 66 familias campesinas.
En 1994, el IBR compró 7.500 hectáreas para campesinos que invadieron el establecimiento ganadero Tava’i.
En este momento, de 7.500 hectáreas, 450 se destinan a agricultura y 500 a ganadería. El resto es monte. Siguiendo el concepto de la dirigencia campesina, Tava Guaraní es absolutamente improductiva y no cumple los objetivos de la reforma agraria.
Ernesto Benítez, hermano de Elvio, también dirigente campesino, expresó en el aula magna de la Universidad Católica lo siguiente: “La reforma agraria es una herramienta para lograr la destrucción del Estado paraguayo”.
Mientras el actual gobierno piensa qué puede hacer para satisfacer los reclamos campesinos, la dirigencia tiene bien claro su objetivo: destruir el Estado paraguayo.
Es fundamental establecer un modelo de desarrollo rural que vaya más allá de la tierra, que permita un desarrollo sustentable para las familias campesinas.
Esto no se logrará en medio de la violencia impuesta por dirigentes radicalizados.
CHANTAJE COMO HERRAMIENTA
La dirigencia campesina reclama la salida de la Policía Nacional y el Ministerio Público de los asentamientos ocupados por la fuerza. Sostienen que la lucha social es política; con este argumento rechazan ser criminales. Sin embargo, los actos que lideran son claramente delictivos, al igual que la violencia que utilizan como herramienta política.
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