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PERSPECTIVAS

Menos mal que está mamá

Rondaba yo los 8, 9 años cuando estaba leyendo un diario y había una nota sobre la mujer del 2000. ¡Qué lejos me parecía! Pero todo llega. Aquella mujer que salía en la foto del diario, vestida de trajecito, que iba de prisa y tenía en una mano un maletín y bajo el brazo a su bebé, se reprodujo hoy como en un laberinto de espejos. En mi inocencia infantil, yo pensaba: “¿Adónde va esta señora tan apurada?”.


Hoy develé el enigma: La mujer se dirigía a la casa de su mamá, donde cada día deja a su niño mientras ella vuela a su trabajo. Y ahí queda la madre de la madre con el rol de mamá de un bebé otra vez. He conversado tantas veces con abuelas molidas, enfermas, ingenuas, intentando explicar que ayudan a sus hijas para que progresen, estudien y asciendan, que no sean como ellas. “¿Cómo es usted?”, hinqué una vez. A lo que la señora respondió: “Yo no tenía quién cuidara a mis criaturas, por eso no pude ser alguien en la vida”. “¿No estaba su mamá para cuidarlos?”, seguí punzando. Y ella contestó: “No, yo me rompía atendiendo a mis hijos y a mi marido... antes era así”. Muchas de las mujeres que hoy “triunfan” les deben sus bienes, títulos y educación de sus hijos a sus sencillas madres. Lo digo con conocimiento de charlas.

Michelle Bachelet contaba en una nota (había que leer entre líneas) que, mientras ella estudiaba y hacía política, su mamá cuidaba de sus hijos. Fácil deducir cómo, en gran parte, se convirtió en presidenta de un país. Pero para qué traspasar fronteras, si en cada barrio, cada familia, en nosotras mismas sucede la misma ecuación. Las abuelas, jóvenes y no tanto, pasaron a criar nietos mientras las mamás capitanean o chequean que “todo esté bien” celular mediante.


Divorciadas o no, el precio de la liberación femenina es paradójicamente el encadenamiento de otras a quienes delegan su responsabilidad (otro día hablamos de las “empleadas domésticas-mamá”). Una sicóloga explicaba que, en cada caso, hay que ver si la ausencia de la madre se debe a la necesidad económica o a la huida de la maternidad. En estos tiempos, mujer ya no es igual a mamá, “hoy elegís”, informa el diccionario feminista. Y, vaya boomerang, muchas de las abuelas que atienden a sus nietos pertenecieron a la generación que se liberó del soutien. 50 años después, el tema de quién cuida a los hijos no halla la solución correcta. Mientras todo esto ocurre, las abuelas dicen: “No, pero si yo me muero por mi nieto”. ¿Cómo hay que entender esta muerte?
Los cambios de la mujer, para bien y para mal, existen. Solo aquella que se ha desarrollado integralmente no delega la educación de sus hijos y permite a su madre vivir los años maduros en paz y como ella guste.

Freud decía que el hombre solo se convierte en hombre cuando muere su padre. ¿Qué hay de nosotras? Caos habría si las abuelas se organizaran y salieran con carteles que rezaran: “¡Por una mejor calidad de amor filial!”. “¡Abajo la violencia de la mujer contra la mujer!”. Problemas y no macana le acarrearía algo así a la mujer maravilla. Pero tranquilas, chicas, lejos estamos de tal subversión.

Todavía mamá cuida al nene, si hasta la he visto llevar la mochila al pobrecito. Rara especie esta de mamá grande, que perdona 70 veces 7. Será porque años ha vivido y hoy decide el amor antes que la guerra, la generosidad antes que el género.


Lourdes Peralta

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Ultima actualizacion:
30/11/2008 00:00:00