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PERSPECTIVAS

Paraguay, país no recomendable

En el 2008, los ladrones y mafiosos que activan en el país dieron muestras de su poder y diseminación por todos los barrios y campos. No dan tregua, ni espacio. Miguel Angel Houdín Aguirre, reportero gráfico, y Filisberto Ramón Talavera, conductor del diario Ultima Hora, fueron atacados por nueve marginales cerca del Club Mbiguá días atrás. Soportaron la violencia y el robo de sus pertenencias, el equipo fotográfico, celular y dinero.


Los marginales entran a las casas como si nada, en fiestas de cumpleaños, en Nochebuena. La delincuencia va tomando estado general para dejar al país en la más desastrosa imagen. Países europeos como Suiza e Italia han expuesto en sitios de internet sus recomendaciones acerca de este país peligroso, inseguro, con alto índice de criminalidad.

Y el ministro del Interior, Rafael Filizzola, dijo en varias oportunidades que “los productores y ganaderos que hagan justicia por mano propia serán castigados con todo el peso de la ley”, en referencia a las invasiones de tierra. Garantizó igualmente la propiedad privada. Pero de qué garantías está hablando, aquí no hay garantía ni siquiera de tomar un ómnibus, hasta los niños asaltan. Nuestro pequeñísimo sector histórico en Asunción es una zona de riesgo. No se puede caminar cerca del Cabildo, el área es una vergüenza para mostrar a los amigos extranjeros. Más bien se puede hacer un tour de “las formas de robar y quedar impune”.

¿Cómo empezamos a remendar esta pileta de plástico que hace agua por todos lados? Hay que consultar a otros países sus estrategias, permitir que los ciudadanos se organicen, hacer algo contra la tenencia libre de armas, lograr penas más pesadas para los malvivientes. La Policía Urbana en muchos casos ha dado muestras de que el método de vigilancia funciona. ¿Tendremos que sitiar el Paraguay con hombres uniformados que caminen noche y día por las calles? ¿Cuándo tendremos un país con decencia y sin tan altos índices de violencia? ¿Tendremos que tomar clases de defensa personal, ensayar la frase: “llevá nomás todo y no nos hagas daño?”.
Me dolió tanto escuchar, cuando aterrizamos en Asunción de un viaje, a un muchacho que le informaba a su amigo extranjero: “esta es una ciudad de mierda”. Me dio una rabia indignante pensar que no podemos estar orgullosos de mostrar nuestra tierra.

Miles de desocupados, avivados, drogadictos, alcoholizados, expertos en el “deporte” de quedarse con lo ajeno tienen en constante sometimiento a la población. Unas caras buenudas, bien intencionadas y con acentos de ciudad van arrastrando las letras tr, como si fueran norteamericanos hablando en español: “Estamos trabajando sin pausa y no vamos a permitir...”. Sin embargo, en toda la república, de punta a punta, los malevos tienen las riendas, ellos aparecen y desaparecen, como David Copperfield.

Atemorizan y causan muerte e impotencia. Las personas honestas viven en jaulas, preocupadas y obstinadas por el miedo. Familias de luto se quedaron sin sus seres queridos por unos pocos miles de guaraníes. En el Paraguay del 2009 debería haber un poco más de vergüenza e inteligencia para evitar que la inseguridad nos arruine la vida.


mirtha@abc.com.py


Mirtha González Schinini

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Ultima actualizacion:
28/12/2008 00:00:00