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DESMANTELAN UNA RED DE TRAFICO DE ARMAS CON NEXOS EN LAS FUERZAS ARMADAS

Caen dos militares con potentes explosivos a punto de ser vendidos

Dos sargentos de las Fuerzas Armadas cayeron detenidos durante una entrega vigilada cuando intentaban comercializar 267 “panes” de C-4, un material explosivo plástico capaz de destruir edificios, y 25 fusiles M-1 sin culata. El negocio se pactó en 150.000 dólares. El operativo policial se hizo a las 03:30 de ayer, cerca de Piribebuy. Un tercer militar implicado escapó en medio de la confusión. Según las fuentes, las bombas fueron traídas de Estados Unidos hace un año para un ejercicio militar conjunto y los involucrados tenían órdenes de destruirlas.


Los sargentos Diego Marcial Aquino (con un ojo vendado) y Silvio Almada fueron arrestados en el procedimiento.

Los militares detenidos son el sargento ayudante Diego Marcial Aquino Encina (32), de la 1ª División de Caballería, con asiento en Capitán Joel Estigarribia (Chaco), y el sargento 1º Silvino Almada (31), de la Dirección de Material Bélico (Dimabel) con base en la capital. El sargento Raúl Cardozo, destinado al cuartel de la Dimabel en Piribebuy, está prófugo.

Los intervinientes se incautaron de 267 “panes” de C-4 con componentes químicos de 700 gramos cada uno (186,900 kilos en total), de los cuales 21 estaban preparados con sus respectivos estopines para accionar. También requisaron 25 fusiles M-1 sin culata, 41 detonadores y seis paquetes de mecha lenta, de aproximadamente diez metros.

LA ENTREGA VIGILADA

De acuerdo a los informes policiales, los militares ofertaban varios tipos de material bélico, entre explosivos, armas y municiones, a potenciales compradores. La información fue obtenida por el servicio de inteligencia policial, que luego reportó el caso al comandante comisario general Viviano Machado, quien dispuso poner en marcha una entrega vigilada. Para llamar la atención de los traficantes, dos agentes de la Brigada de la Policía de Central se hicieron pasar por supuestos narcos, interesados en adquirir las armas.

Un efectivo policial de la FOPE enseña los “panes” del explosivo plástico C-4, requisados durante el operativo, al viceministro Elvio Segovia y a los jefes policiales.

La transacción se acordó en un sitio apartado de la ruta “Rogelio R. Benítez”, cerca de Piribebuy, lugar donde llegaron los militares con el arsenal, a bordo de un automóvil Volkswagen, tipo Gol, color rojo, con matrícula AEZ 237.

Sin percatarse de que eran vigilados, los traficantes enseñaron el cargamento a los supuestos compradores y al cerciorarse estos de que todo estaba en orden, dieron la señal para que interviniera el resto de la comitiva.

Al verse rodeados, los militares trataron de escapar pero fueron reducidos, salvo Cardozo, quien huyó al aprovechar la confusión y la oscuridad. Los fiscales Sandra Quiñónez y Francisco Ayala investigan la red.


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Ultima actualizacion:
06/01/2009 00:00:00